La Expedición Peabirú deslumbró a locales y turistas en su paso por Ituzaingó

La legendaria expedición de autos clásicos venidos de Brasil que cruzan de orilla a orilla el continente esta vez hizo base en Ituzaingó. Un derrotero que recrea los antiguos caminos guaraníes que vinculaban el Pacífico y el Atlántico en busca de "la tierra sin mal".
jueves 08 de enero de 2026 | 18:14hs.
Fotos: Matías Sánchez.
Fotos: Matías Sánchez.

La ciudad balnearia recibió a la Expedición Peabirú, una increíble travesía de autos clásicos que recorre Sudamérica siguiendo los antiguos caminos guaraníes, uniendo historia, cultura y pasión por los fierros.

Vecinos de la ciudad y turistas disfrutaron en la Costanera Paranaguá de una exposición única, con verdaderas joyas sobre ruedas. 32 autos antiguos venidos de Brasil, y que surcaron el continente sudamericano estuvieron durante varias horas en la ciudad, oportunidad que fue apreciada por los vecinos y turistas que se acercaron a la hermosa Costanera Paranaguá.

No es la primera vez que la expedición Peabirú pasó por la provincia de Corrientes, pero si por Ituzaingó, ya que según señalaron algunos integrantes siempre tuvieron la inquietud de conocer la ciudad balnearia.

El Grupo Itu Clásicos, organizador del evento de Autos Clásicos, actuó de anfitrión para los hermanos brasileños.

Expedición Peabirú

La expedición fue pensada y planeada por un grupo de entusiastas de las travesías que bautizaron a su derrotero con el mismo nombre que los pueblos originarios de la cultura tupí-guaraní utilizaban para definir los senderos hacia su meta dorada de "La Tierra sin Mal".

Los senderos de Peabirú, cuya traducción sería "el pasto que ha sido pisado", fueron una red de caminos que a lo largo de más de 4.000 kilómetros conectaron a los océanos Atlántico y Pacífico. Desde hace una década, los amigos de Peabirú reviven la leyenda, pero arriba de sus automóviles.

La bitácora de los expedicionarios contempla varias etapas por varios países: Brasil, Bolivia, Chile, Argentina y, de nuevo, Brasil. En la aventura que, en la edición actual partieron el 25 de diciembre, recibe el nombre de Desafío Bioceánico.

Los coordinadores del viaje cuentan con un contacto clave en cada ciudad donde la caravana hace base para descansar y acercarse a la cultura local. Este contacto facilita la logística y facilita el intercambio con las comunidades.

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