Un chico de 21 años murió en el Madariaga de Posadas tras cuatro días en terapia

“Eran cinco contra mi hijo”: piden investigar homicidio en San Pedro

La mamá de Anselmo de Olivera acusó que el joven fue drogado y golpeado en grupo en Navidad y clamó justicia. La familia se mudó, tras recibir amenazas
sábado 03 de enero de 2026 | 6:06hs.
De Olivera salió hacia San Pedro en Navidad y no regresó. Foto: noticias san pedro
De Olivera salió hacia San Pedro en Navidad y no regresó. Foto: noticias san pedro

Anselmo de Olivera había decidido festejar la llegada de la Navidad con sus amigos: días antes había trabajado en el país vecino de Brasil, tenía proyectos y deseaba regresar allí para ganarse lo suyo. De un arrebato, y en un episodio todavía confuso, durante ese encuentro festivo el joven sufrió graves lesiones que, según informaron desde el hospital de San Vicente donde fue derivado en un principio, lo llevaron a tener un accidente cerebrovascular (ACV).

Anselmo murió el 30 de diciembre en el Madariaga de Posadas, tras permanecer cuatro días internado en terapia intensiva, como consecuencia de lo que, según denunció su familia, incluyó golpizas en grupo, el suministro forzado de drogas y un posterior abandono en la vía pública. A ese dolor, aseguran, se suman amenazas que obligaron a sus padres y hermanos a vivir escondidos.

Su madre Patricia Rodríguez reconstruyó las últimas horas previas al ataque. El relato se remonta a la noche del 24 de diciembre. Anselmo vivía con su familia en una colonia ubicada a unos seis kilómetros del casco urbano de San Pedro.

Ese día, contó que antes de salir compartieron una comida. “Él hizo un asado, comimos juntos. Yo tenía algo dentro mío, un presentimiento, y le pedí que no salga”, recordó su madre. “Le dije: ‘Por favor, no vayas, tengo un presentimiento de que algo te va a pasar’”.

El joven decidió ir al pueblo para encontrarse con amigos. “Me dijo: ‘Mami, ya soy mayor, tengo 21 años, quiero pasar con mis amigos, es Navidad’”, relató Patricia. Recordó que su hijo llevaba dinero en la billetera y su documento: “Me dijo que al otro día temprano se iba a Brasil y que a la noche volvíamos a hacer un asado juntos. Me pidió que no me preocupara”.

Las horas pasaron sin noticias. Patricia intentó comunicarse con él, pero no obtuvo respuesta. “Yo le mandaba mensajes y no contestaba. Le dije a mi esposo: ‘Seguro se fue a Brasil’”, recordó. La tranquilidad se quebró en la madrugada del 26 de diciembre, cuando un mensaje que llegó al celular de la hermana de Anselmo, avisaba que el joven estaba en estado crítico. “Decía que a Anselmo lo habían levantado de la calle como muerto y lo habían llevado al hospital”, relató entre lágrimas la madre.

Aviso urgente

A ese mensaje le siguió la prisa y la necesidad de saber qué sucedió. “Fuimos primero al hospital. Una enfermera me preguntó si sabía algo de mi hijo y cuando le dije que no, me respondió: ‘A tu hijo lo llevaron a San Vicente, mal, sin signos vitales’”, recordó Patricia. “Cuando escuché eso, como madre me desesperé”.

Anselmo fue derivado al hospital de San Vicente y luego a la ciudad capital, donde estuvo con asistencia respiratoria, hasta que finalmente falleció. “Mi hijo fue abandonado en la vía pública”, sostuvo Patricia: “Eso no se hace ni con un animal”.

En Radio Up, Patricia relató que una joven que se presentó como la novia de Anselmo, tenía en su poder la billetera y el celular del joven. Según denunció, dentro de la cartera había cerca de 400 mil pesos, pero la billetera fue devuelta con apenas 1.500 pesos.

La versión que llegó luego a la familia los llevó a reforzar sus sospechas de que Anselmo no sufrió un accidente. “Nos contaron que le dieron cocaína, que se la hicieron tragar a la fuerza, que lo golpearon”, precisó Patricia.

“Yo vi con mis propios ojos las golpeaduras. Fueron cinco contra mi hijo”, acusó. En ese sentido, subrayó que el joven “nunca peleó en su vida, nunca probó drogas, nunca fumó, nunca tomó. Era un gurí trabajador”.

Sospechan de sus amigos

Una vez confirmada la muerte de De Olivera, se inició una investigación policial por omisión de auxilio. De acuerdo a las primeras investigaciones, el hecho tuvo lugar en el barrio Ana María Mogas de San Pedro: del análisis de las cámaras de seguridad se percibió que el joven habría estado junto a su pareja y otra pareja de amigos.

Voceros policiales apuntaron que Anselmo se habría “descompensado” y que, al caer, las personas que estaban con él se retiraron del lugar sin darle ningún tipo de asistencia.

La familia apuntó a “la novia de Anselmo y un chico que se llama Javier. Hay más gente involucrada, pero todavía no sabemos los nombres”, afirmó Maira, hermana del fallecido. También mencionó una posible motivación económica: “Hay una hipótesis de que fue para robarle, y sí, creemos que le sacaron plata”, señaló.

El pedido de justicia además se cruza con situaciones de amenazas que, según denunció Rodríguez, recibieron desde aquel 30 de diciembre. Maira amplió el relato: “Mientras mi mamá estaba en Posadas con mi hermano y mi papá, yo estaba en la colonia cuidando a mis hermanos. Y el asesino se fue a esconder ahí mismo, en la chacra de su familia”.

Contó que, tras la difusión del caso, el apuntado “estuvo preguntando por mí, dice que me va a matar para que me calle”, aseguró. La joven dijo haberse enterado a través de conocidos: “Le preguntaron a varias personas dónde yo vivía”.

“No puedo volver a mi casa”

Hoy Rodríguez describió que su familia vive en una situación de extrema vulnerabilidad: “Estamos escondidos. No puedo volver a mi casa ni buscar ropa para mis hijos porque estamos amenazados”.

“¿Cómo voy a llevar a mis hijos a un lugar donde está escondido el asesino? No puedo”, lamentó.

En medio del duelo, Patricia reprochó la falta de avances judiciales. “Es una vergüenza que hasta ahora no haya nadie preso”, sostuvo. Y comparó: “A muchos los encierran por sospechas, ¿y ahora por qué no van a agarrar a una persona que mató a otra?”. Su reclamo final fue directo: “Necesito que agarren al asesino de mi hijo, que protejan a mi familia y que se haga justicia”.

En cifras

$1.500

El documento de identidad y 1.500 pesos -de unos 400.000 que cobró de changas en Brasil- era lo único que había en la billetera del joven fallecido.

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