Se triplicó en Misiones la morosidad y no se pide crédito para inversión
El escenario económico de 2025 en Misiones se presenta como un rompecabezas de piezas que no encajan: inflación que corre más rápido que los salarios, tasas que asfixian y una parálisis casi total en los proyectos de crecimiento. En el Banco Credicoop Posadas, el pulso de la calle se siente en los números de las cuentas corrientes y en las carpetas de sus asociados.
Las familias misioneras endeudadas con morosidad creciente y pymes que hace tiempo dejaron de pensar en invertir. Es parte del panorama que detectaron en la entidad financiera como consecuencia del impacto de la política económica nacional.
Para entender la profundidad de esta crisis, dialogamos con Gustavo Lamy, gerente de la entidad y Horacio Almirón, referente de la Comisión de Asociados, quienes advierten que el modelo actual está empujando a los sectores productivos y a las familias a un límite poco saludable.
¿Cuál fue el impacto real de este modelo económico nacional para los asociados?
Lamy: Nosotros trabajamos principalmente con personas, comercios y pymes, que son los grandes perdedores de este modelo. Lo que notamos es que las personas están cubriendo sus cuentas con endeudamiento, llegando a límites financieros peligrosos. Los ingresos no acompañan la velocidad de los precios y las tasas siguen elevadas. Es un combo complejo: el comerciante, ante la falta de liquidez, tiene que vender en cuotas, lo que implica un costo financiero que solo puede sostener endeudándose o achicándose. Toda tira hacia una retracción que impacta directo en los saldos y requerimientos.
¿Se siguen pidiendo créditos para crecer o cambiar la maquinaria?
Lamy: Hace mucho que dejamos de recibir solicitudes para inversión o nuevos negocios. Ahora solo se pide para tapar huecos, para salir del paso y esperar a ver si algo se reactiva. Muchos pequeños comerciantes ya ni siquiera están en condiciones de calificar para nuevos créditos.
Almirón, usted tiene trayectoria en el sector. ¿Había visto un panorama de tanta incertidumbre con anterioridad?
Almirón: Tengo mis años y este panorama me recuerda a la crisis del menemismo, con la apertura indiscriminada de importaciones. Argentina no puede ser solo un país extractivista. Si no procesamos nuestra materia prima, estamos expuestos a que el mercado mundial nos imponga precios.
Hoy, la industria de la indumentaria está siendo aniquilada por containers que entran directo, mientras la fabricación nacional está limitada por costos y falta de previsibilidad.
¿Hay empresarios que han decidido frenar sus proyectos a la espera de una mejora?
Lamy: Esas conversaciones las tuvimos a principios de año, cuando había ilusión de reactivación. Pero de mediados de año en adelante, todo se complejizó. Las tasas se elevaron muchísimo. En el Credicoop no cortamos líneas, pero desaconsejamos tomar crédito en estas condiciones para inversiones de largo plazo. Hace más de seis meses que nadie consulta por préstamos de inversión. Ya no hay esperanza de que esto se dinamice en el corto plazo.
¿Y qué pasa con el consumo familiar?
Lamy: El consumo desapareció. Ya no hay créditos para refaccionar la casa, para una pileta o un viaje. Los préstamos de los últimos meses son para refinanciar deudas de otros lados. Como dice la consultora Focus Market, la mayoría va a usar el aguinaldo para cubrir deudas. Es una economía de supervivencia.
Almirón: Es gravísimo. La tarjeta de crédito se usa para la comida o para pagar deudas anteriores; es una cadena de reendeudamiento.
Misiones siempre tuvo un Estado presente en sus economías regionales. ¿Cómo ven ese frente hoy?
Almirón: La economía de Misiones fue exitosa cuando el Estado estuvo. Hoy la yerba está en crisis, el té depende de precios internacionales y el tabaco se planta cada vez menos. Hay datos fuertes: el Fondo Especial del Tabaco (FET) es el segundo aporte que recibe la provincia después de la coparticipación, y se está viendo afectado por el contrabando ilegal hacia Brasil, lo que nos quita resguardo legal de fondos. La madera también está en crisis porque no se fomenta su uso en la obra pública ni se venden kits elaborados.
Estamos terminando el año. ¿Cómo encara el banco Credicoop el inicio de 2026 frente a la morosidad?
Lamy: El banco no corta su operatoria. Estamos haciendo un trabajo proactivo para reducir la morosidad futura. Ayudamos a los asociados a anticiparse al problema antes de que la deuda sea inmanejable. Para que tengan una idea: la morosidad se triplicó respecto al inicio de 2024. Llegamos a niveles que en 20 años de banco nunca había visto.
Almirón: La diferencia es que somos una cooperativa. No buscamos solo el lucro como la banca privada. Para nosotros no son clientes, son asociados. Si alguien cae en mora, nuestro objetivo no es ejecutarlo judicialmente de entrada, sino ver cómo lo salvamos para que pueda seguir adelante. Nadie se salva solo.
¿Qué se espera para el próximo año?
Lamy: Todos pretendemos que la economía arranque por el bien de la sociedad, pero los indicios están muy borrosos. Por ahora, la palabra clave es cautela.