Los maestros

miércoles 17 de septiembre de 2025 | 6:00hs.

El 11 de septiembre se conmemora el Día del Maestro, fecha del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento ocurrido en Asunción del Paraguay en el año 1888.

Es llamado Maestro de América ​​por el gran aporte que dio a la educación en los países hispanoamericanos. Se le rinde homenaje no sólo en Argentina, en toda la América Latina en reconocimiento a su labor y profundo compromiso con la educación.

Se debe aclarar que para el término Maestro de América no hay registro de una única persona o evento específico que acuñara el término, sino que se consolidó con el tiempo gracias a la influencia de su visión educativa en la región.

Debe recordarse que en la primera conferencia de Ministros y Directores de Educación de las Repúblicas Americanas celebrada en Panamá, propuso la fecha de su muerte como Día del Maestro para todo el continente. Hubo una excepción, la República del Perú: escogieron el 6 de julio debido a que el general San Martín fundó la primera Escuela Normal de Varones en 1822. En sentido educativo, el gran Libertador fue un adelantado.

Sarmiento conoció al General San Martín cuando lo visitara en Francia donde residía. Se estrecharon en abrazo y conversaron amigablemente.

Se puede tildar a Sarmiento como un chinchudo o cascarrabias, pero tenía gran sentido del humor. Pues ya enfermo de los pulmones, fue gran fumador, los médicos le recomendaron el clima subtropical del Paraguay al frío de Buenos Aires. Y ya pronto a partir le dijo a un sobrino: “No paso este año, me voy a morir, pero si me hicieran presidente, les daría el chasco de vivir diez años más”. Al alejarse del puerto pronunció: “Morituri te salu tant” (los que van a morir te saludan), el saludo de los gladiadores romanos antes del combate final.

Por el inefable Sarmiento la ciudad de Corrientes estuvo dividida en torno a su figura, pues supo decir del gobernador Pampini: “En Corrientes si no es Pampini es Pimpam”.

La controversia se produjo cuando el paso de su cuerpo venido del Paraguay el 16 de septiembre de 1888, posó en la ciudad antes de ser llevado a Buenos Aires.

En la capital correntina su parada fue histórica, puesto que hubo quienes aclamaban y homenajeaban al padre del aula y quienes señalaban que no era digno de recibir reconocimientos póstumos después de manifestar sus diferencias con los jerarcas del lugar.  Sin embargo, el pueblo lo recibió y en procesión multitudinaria llevó a pulso el cajón hasta la iglesia (hoy Catedral) donde el gobernador Juan Ramón Vidal pronunció un solemne discurso laudatorio. 

De él dijo Paul Groussac: “Es un cabrón egocéntrico”. En cambio, Jorge Luis Borges: “Es el testigo de la patria, el que ve nuestra infamia y nuestra gloria”.

Algunos argentinos opinan como el primero. Los más como el segundo.

Sarmiento, el eterno vilipendiado por los revisionistas, implantó en 1870 el Jardín de Infantes en el país, cuando supo traer a las sesenta maestras jardineras y de nivel primario de los EE.UU a la Argentina. Los establecimientos por él creados fueron pensados para alumnos de escasos recursos donde se les daría de comer, atenderían la salud y durante las vacaciones se los cuidaría en asilos mediante la atención benévola de las damas de la caridad.

Aquí en Misiones, para concretar el proyecto, fue seleccionada una escuela que se destacaba entre las demás en toda la provincia: la Escuela Nº 48 de Villa Lanús cuyo director fuera el apreciado vecino y maestro don Luis Rosendo Libutti. Por otro lado, la distinción para efectivizar la fantástica y responsable tarea de concretar el titánico emprendimiento recayó en la señora Rosa Stela de Nelli, maestra por antonomasia, católica devota y con la innata y sublime vocación de servicio como virtud. Trabajó duro, muy duro y al final su esfuerzo concluyó en éxito rotundo, por cuanto la ejecución del proyecto se impuso en todo el ámbito provincial y brotaron los jardines de infantes por doquier, de manera que mereció el reconocimiento de las más altas autoridades. Y hoy está, por esta labor que tomó como apostolado, en el frontispicio de los grandes maestros posadeños junto a Clotilde Fernández, Pedro Pablo Labat, el Negro Caquía, Aníbal Lesner, Elías Benmahor, Pitina Vigneaux, Cleilia Sánchez, Isabel Piró, Juan Bordón y doña Teresa Chilabert, José Antonio Margalot, Juan Olmo, quien fuera profesor de historia, rector del Colegio Nacional y por décadas director de la Biblioteca Popular. A ellos se suman Juan Carlos Guerra, Armando Pini, Pitina Vigneaux, Isabel Piró, el doctor Héctor Orlando, Don Elías Benmahor y su esposa Irma Rosa, La Negra Irma Clelia Sánchez.

También descollaron como educadores María Elisa Olmo, Alicia González de Isasa, su hermano el bioquímico Eduardo, los maestros del Roque: Esteban Semilla, Carlos Prado, Juan José Muhn, Emilio Dionisi y señora, entre tantos otros que bregaron por la fuerte y sabia educación del alumnado. Ellos, junto a otros tantos colegas que escapan de la memoria, fueron pilares de la educación de varias camadas de posadeños. Y por tan meritoria virtud, merecen ser recordados por siempre en la historia de la educación en la ciudad fundada por Roque González de Santa Cruz.

Y de nuestra época juvenil, surgió la destacada educadora que fuera rectora del Colegio Nacional, profesora Susana Valoud

En definitiva y razonablemente, sin educación el hombre y los pueblos jamás serán libres ni soberanos.

Más acá en la historia, un 23 de septiembre de 1870 se sanciona la ley 419, que crea la comisión protectora de bibliotecas populares, hoy Conabip.  Y fue establecido el Día del Bibliotecario, por el Congreso reunidos en Santiago del Estero en el año 1942, en homenaje a los protectores del libro y en recordación a los dos primeros bibliotecarios de la república naciente: Saturnino Segurola y Fray Cayetano Rodríguez.

En Posadas, hubo hombres y mujeres que se destacaron y destacan en tan noble oficio. Camucha Acuña de Núñez, del Instituto Superior del Profesorado Ruiz de Montoya, supo ser por años de dedicación al cuidado de los libros, ejemplo de bibliotecaria. En su recordación, extensivo a la excelencia de sus colegas.

Como no podía ser de otra manera, la Biblioteca Popular de Posadas creada el primero de diciembre de 1913, próxima a cumplir sus 113 años de existencia, no solamente es depositaria de miles de ejemplares para quienes van en busca de saberes, brinda, además, semanalmente, presentaciones culturales, películas, autores de nuevos libros y conferencias de intelectuales en su amplio salón auditorio. Vayan, pues, saludos y reconocimientos a directivos y personal por tamaña labor.

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