"Las cinco Patrias de Zygmunt Kowalski" en la casa típica de Polonia
En la casa típica de la Colectividad Polaca de Oberá se encuentra vigente una de las atracciones culturales más destacadas de la 45ª Fiesta Nacional del Inmigrante. Se trata de la exposición del artista polaco-argentino Zygmunt Kowalski denominada “Las cinco Patrias de Zygmunt Kowalski”, con obras que cautivan a los visitantes. El espacio, abierto al público desde la jornada inaugural, permanecerá habilitado durante toda la Fiesta y se consolidó como uno de los puntos más visitados del Parque de las Naciones.
Un detalle especial es la presencia del hijo de Zygmunt, Víctor Andrés Kowalski, quien recibe personalmente a los visitantes, compartiendo anécdotas e invitando a recorrer esta colección, a sumergirse en la riqueza de sus colores y texturas, y a descubrir la magia y el legado de Zygmunt.
La propuesta artística busca acercar al público la vida y obra de Zygmunt Kowalski, nacido en 1923 en ToruÅ, Polonia, y radicado en la Argentina tras haber atravesado los años más duros de la Segunda Guerra Mundial y la posguerra en Europa. Pintor incansable, expuso sus obras en distintos países y supo construir, a través del arte, un puente de vínculos culturales y emocionales con distintas tierras que consideró como propias.

La muestra recorre lo que Kowalski llamó sus “cinco patrias”: Argentina, donde desarrolló la mayor parte de su obra y se radicó definitivamente; Brasil, patria adoptada en distintos viajes junto a su esposa; Polonia, su tierra natal, a la que regresó tras 35 años de ausencia; Paraguay, país donde llegó en 1948 y que marcó su primera experiencia sudamericana; y la Polinesia Francesa, su patria soñada, a la que viajó en varias oportunidades inspirado por los paisajes y la figura de Paul Gauguin.
"El recorrido histórico y artístico que propone la exposición permite conocer no solo la trayectoria de un artista, sino también el valor simbólico de la patria entendida como espacio emocional, cultural y creativo", explicó el hijo de Zygmunt,

Reseña de la exposición
Hay quienes tienen una sola patria hasta el fin de sus días. Hay quienes tienen dos, sin haber estado en una de ellas. Hay quienes tienen muchas patrias, algunas transitorias. Sin embargo, el concepto de Patria resulta muy polisémico, más aún en un mundo globalizado. Según los diccionarios la patria es una tierra, natal o adoptiva, formalmente ordenada, con la cual una persona puede tener distintos vínculos.
En este caso estamos hablando de los vínculos emocionales y plásticos que puede tener un artista, como es el caso de Zygmunt Kowalski. Esta persona ha pintado y expuesto sus obras en muchos países. Sin embargo, hay cinco países que, de alguna manera, han sido sus patrias. Según el orden en que las fue pintando por primera vez en su vida (en todas ellas ha pintado en numerosas oportunidades) citamos a: Argentina, Brasil, Polonia, Paraguay y la Polinesia Francesa. Debe quedar claro que no fueron meras “patrias desde el punto de vista plástico”.
Zygmunt Kowalski nació el 20 de octubre de 1923 en la ciudad de ToruÅ, Polonia. Fue criado en una familia típica polaca católica citadina de clase media. En abril del año 1940 fue capturado por las SS (Schutzstaffel o “escuadrones de protección” nazis) y lo deportaron a Chemnitz (Alemania) para realizar trabajos forzados en una fábrica. Fueron sus últimos días en Polonia. Antes del fin de la guerra escapó con otros prisioneros y llegó hasta las posiciones de las tropas norteamericanas, donde lo llevaron a un campamento para refugiados.
Terminada la guerra se quedó en Alemania, donde se graduó de traductor en una escuela bilingüe de alemán-inglés. Tuvo puestos oficiales de intérprete y de traductor con el ejército norteamericano y en la Organización UNRRA, que luego se transformó en IRO (International Refugee Organization). Después se fue a vivir a Heidelberg, donde estaba localizado el Cuartel General de la IRO. Trabajaba hasta el mediodía como traductor y por la tarde estudiaba en la escuela de Arte de Mannheim, principalmente dibujo. El 7 de octubre de 1948 abandona Europa a bordo del navío holandés Volendam, en un viaje financiado por la IRO, para llegar a Asunción el 1 de noviembre de 1948, en medio de la Guerra Civil del Paraguay. Escapando de una guerra, se encontró con otra. Luego, cruza clandestinamente a la Argentina, donde se radica definitivamente, y comienza lentamente a pintar, alternando su quehacer con otros oficios.
En Argentina, su Patria Adoptiva, pinta sus primeros óleos y realiza sus primeras exposiciones. Pintó en Argentina hasta pocos días antes de partir de este mundo, el 21 de diciembre de 2011.
El segundo país que es Brasil, su Patria Adoptada
, durante el viaje con su esposa luego a haberse casado. Desde la playa de Torres (Estado de Rio Grande do Sul), hasta las playas del Estado de Bahia, pasando por playas de los Estados de Santa Catarina, Curitiba y de São Paulo, entre otros ha pintado en diversas oportunidades y lugares.
En el año 1975, retorna por primera vez y luego de 35 años de ausencia, a Polonia, su Patria Natal. Sus primeras pinturas fueron durante ese viaje. Volvió a Polonia en 1979, pintando en regiones del país que no pudo hacerlo en su primer viaje.
En tanto, el Paraguay, la Patria que no Fue o, mejor dicho, la Patria que pudo Haber Sido, siempre ejerció un atractivo especial sobre el artista. En el verano de inicios de 1983, desarrolla sus primeras obras. Retorna en otras oportunidades buscando pintar otros motivos en regiones del país que no pudo alcanzar en su primer viaje.
Finalmente, la Polinesia Francesa, ejerció un atractivo muy poderoso tanto por sus mares, como sus palmeras y el hecho de que Paul Gauguin se haya radicado allí, pintor al cual Zygmunt admiraba mucho. Realizó cuatro viajes en los años 1991, 1993, 1994 y 1997, pintando en diversas islas y atolones, tanto el mar como la vida de sus habitantes, siempre fuera de las “clásicas playas del turismo internacional”. Hubiera querido volver nuevamente a la Polinesia y, tal vez, pasar sus últimos días allí. Por eso fue su Patria Soñada.
