Ante sospechas, se recomienda acudir al Caps más cercano

Misiones registra 147 casos de tuberculosis en lo que va del año

Hubo seis óbitos en ese período. Mayormente los pacientes tiene entre 20 y 40 años y desde Salud Pública recuerdan que la enfermedad es prevenible y tratable
miércoles 27 de agosto de 2025 | 4:00hs.

La tuberculosis sigue siendo un desafío para la salud pública en Misiones. En lo que va del 2025 se notificaron 147 casos y seis fallecimientos, con mayor incidencia en la población de entre 20 y 40 años. Ante la negativa de algunos pacientes a cumplir el tratamiento, el Ministerio de Salud Pública recurrió a la Justicia para garantizar la internación compulsiva en el Hospital Baliña, centro de referencia provincial para esta enfermedad prevenible, tratable y curable.

“La tuberculosis es una enfermedad infecciosa, contagiosa, producida por una bacteria. Puede afectar al pulmón, pero también fuera de él, aunque siempre ingresa a través del pulmón. Para que sea contagiosa tiene que estar más de cuatro horas diarias conviviendo con esa persona”, explicó Elba Mariana Rolón Zandegiacomo, responsable del Programa Provincial de Tuberculosis del Ministerio de Salud Pública.

 “Se cree que por cada paciente infectado hay diez contagiados, pero no todos los que se contagian se enferman. En el primer estado inmunológico si la persona tiene esa enfermedad se cura solo, pero si tiene alguna enfermedad como diabetes, inmunosuficiencia, HIV o si se trata de un niño con defensas inmaduras, puede desarrollar la enfermedad”, advirtió.

En este sentido, detalló que los síntomas más característicos aparecen cuando se prolongan más de quince días e incluyen tos con sangre, sudoración nocturna, adelgazamiento y deterioro general del estado físico. “El tratamiento es prevenible, tratable y curable con cuatro antibióticos durante seis meses a un año dependiendo de la enfermedad”, indicó la profesional.

Casos

Asimismo, Rolón Zandegiacomo relató que en la actualidad enfrentan casos en los que algunos pacientes no quisieron cumplir con el tratamiento, lo que derivó en nuevos contagios dentro de sus familias. “Teníamos un paciente que viajaba y empezó a contagiar a todo el grupo familiar. Les citábamos a través de la red de los Caps, pero no concurrían, los familiares decían que no querían venir”.

La especialista ejemplificó que una de las hermanas de un paciente sufrió consecuencias graves y volvió a contagiarse, mientras que otro joven abandonó el tratamiento y volvió a poner en riesgo a sus hermanos. También se registró el caso de una mujer que, tras iniciar la medicación, la suspendió y contagió a su hija, por lo que actualmente se busca su localización.

Consultada sobre las razones de la negativa a medicarse, la responsable del programa explicó: “No es que el tratamiento produzca síntomas, simplemente no querían. Una de ellas cambió de teléfono y no la podíamos contactar, la mamá tampoco sabía dónde estaba”.

Actualmente, los que regresaron al tratamiento están internados en el hospital Baliña, donde permanecerán seis meses con custodia policial mientras se define la continuidad judicial.

 “Para prevenir la enfermedad, lo importante es ventilar bien los ambientes, permitir la entrada de luz solar que mata la bacteria y limpiar con lavandina, porque el alcohol no la elimina. A partir del día 15 o 20 de la medicación los pacientes ya no contagian, pero durante ese período deben permanecer aislados y bien alimentados”.

Sobre la población más afectada, remarcó que la mayoría de los casos se da entre los 20 y 40 años, en plena edad productiva, y que la proporción es mayor en hombres.

En relación a los números actuales, puntualizó: “Actualmente tenemos 147 casos en el 2025. En el 2024 tuvimos 166 casos. Esta enfermedad mata, así que dependiendo obviamente de la enfermedad de base que tenga, este año hubo seis óbitos. No se contagia por tomar mate ni por compartir vasos, se contagia simplemente hablando por más de cuatro horas diarias”, afirmó.

Ante la sospecha de síntomas, lo recomendable es acudir a cualquier centro de salud y entregar una muestra de catarro para el análisis. “El enfermo viene ya con los síntomas, con la tos, con la bacteria produciendo daño en el pulmón”.

Reflexión

La tuberculosis no afecta a todos por igual. Allí donde la pobreza, el desempleo, el hambre y las condiciones habitacionales precarias se profundizan, también se incrementa el sufrimiento de quienes contraen la enfermedad. En este contexto, el doctor en Antropología, Miguel Ávalos compartió en sus redes sociales una mirada crítica sobre esta problemática.

“La semana pasada, en Apóstoles, fueron a buscar a un joven con la Policía para que se trate la tuberculosis y fue titular de un medio”.

A partir de este hecho, se interrogó sobre si esas personas estaban vacunadas, en qué condiciones vivían, de qué trabajaban, si podían ausentarse para aislarse y si contaban con redes de apoyo para el cuidado de sus hijos durante el tratamiento.

El investigador recordó que cuanto más altas son las tasas de necesidades básicas insatisfechas, mayor es la incidencia de tuberculosis. También citó a la especialista Victoria Castilla para describir el padecimiento de los pacientes: “Extrema delgadez, tos constante que puede provocar escupir sangre, altas temperaturas, dolor de pecho y espalda, cansancio extremo”, entre otros.

Y cerró: “Dudo que alguien quiera vivir y morir en estas condiciones. La tuberculosis no se resuelve con patrulleros ni con titulares que estigmatizan, sino con políticas públicas sostenidas, con escucha atenta de quienes cargan en sus cuerpos el peso de la enfermedad”.

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