Desde el Madariaga alertan sobre los riesgos del ACV y la importancia de actuar a tiempo

Hipertensión, obesidad y diabetes figuran entre las causas más frecuentes. Detectar los síntomas y tratar rápido puede salvar vidas.
miércoles 06 de agosto de 2025 | 20:00hs.

El accidente cerebrovascular (ACV) es una de las principales emergencias médicas y, aunque puede parecer repentino, muchas veces da señales de advertencia que pueden evitar consecuencias graves si se actúa a tiempo. Así lo recordó el equipo del Servicio de Neurología del Hospital Madariaga, en una campaña orientada a concientizar sobre prevención y tratamiento temprano.

Los principales factores que pueden desencadenar un ACV son la hipertensión arterial, la obesidad, la diabetes, el colesterol elevado y el tabaquismo. Todos ellos están ligados a estilos de vida modificables, lo que convierte a la prevención y el control de enfermedades crónicas en herramientas clave.

¿Qué es un ACV?
El accidente cerebrovascular puede ser de dos tipos:

*Isquémico: el más frecuente, se produce por la obstrucción de una arteria que impide el flujo sanguíneo al cerebro.
*Hemorrágico: menos común pero más grave, ocurre por sangrado dentro del cerebro.
En ambos casos, la detección rápida de los síntomas y la atención médica inmediata son fundamentales.

Los síntomas: qué observar
El Dr. Carlos Barros, responsable del Servicio de Neurología del Hospital Madariaga (MPO 4700 – MN 143746), detalló los signos más frecuentes del ACV isquémico:

*Debilidad o pérdida de fuerza en el rostro, un brazo o una pierna (en general, de un solo lado del cuerpo).
*Trastornos del lenguaje, como dificultad para hablar o entender (afasia).
*Pérdida repentina de coordinación o equilibrio.

En el caso del ACV hemorrágico, puede manifestarse:

*Dolor de cabeza muy intenso y súbito.
*Alteraciones del estado de conciencia, que pueden empeorar progresivamente.
*Tiempo crítico: la ventana terapéutica

Barros subrayó que, en el caso del ACV isquémico, existe una ventana terapéutica de hasta 4 horas y media desde el inicio de los síntomas. En ese lapso es posible aplicar un tratamiento trombolítico, que actúa como un anticoagulante de acción rápida y puede disolver el coágulo, restableciendo el flujo sanguíneo y disminuyendo las secuelas neurológicas.

El Dr. Carlos Barros, del Hospital Madariaga, advierte: "En el caso del ACV isquémico, hay una ventana terapéutica de hasta 4 horas y media desde el inicio de los síntomas."

“Este tratamiento puede mejorar la circulación y reducir el tamaño del infarto si se aplica de manera oportuna, evitando daños irreversibles y mejorando la calidad de vida de los pacientes”, señaló.
Prevención: una cuestión de hábitos
El Hospital Madariaga recordó que el control regular de la presión arterial, el azúcar en sangre, el peso y el colesterol son medidas básicas pero efectivas para reducir el riesgo de un ACV. La actividad física regular, una alimentación saludable y la eliminación del tabaco también son pilares de la prevención.

Además, recomiendan acudir al hospital inmediatamente ante cualquiera de los síntomas, sin esperar a que desaparezcan o se repitan.

F.A.S.T.: la regla para detectar un ACV
En campañas internacionales se utiliza la regla F.A.S.T. para recordar los síntomas clave:

F (Face): cara caída o asimétrica.
A (Arms): dificultad para levantar los brazos.
S (Speech): habla alterada o confusa.
T (Time): tiempo de actuar. Llamar urgente al servicio de emergencias.

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