Convivencia escolar y bullying: crece la demanda por intervención en escuelas 

El Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario intensifica su trabajo ante conflictos crecientes en las escuelas. En Misiones, las cifras reflejan un malestar persistente entre estudiantes de primaria
lunes 04 de agosto de 2025 | 7:41hs.

En Misiones, la demanda de atención por parte de las escuelas supera cada año las previsiones. El Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario (GPI), dependiente del Consejo General de Educación, responde a situaciones que involucran desde conflictos de convivencia hasta episodios de autolesiones, bullying y consumo problemático.

“Las solicitudes aumentan constantemente”, afirmó Ricardo Luis Martin, coordinador del GPI. Según explicó, los pedidos llegan desde diversos frentes: directivos, supervisores, docentes e incluso familias, que hoy se comunican directamente con las sedes o a través de la línea nacional de convivencia escolar.

El equipo interviene en conflictos interpersonales y problemáticas complejas. “Muchos casos surgen de situaciones intersubjetivas, donde se cruzan vínculos deteriorados entre estudiantes, docentes o familias. La clave está en escuchar, orientar y elaborar un informe que permita entender el contexto”, detalló Martin.

El gabinete articula su trabajo en cuatro ejes: prevención, asistencia, capacitación e investigación. Las sedes, distribuidas en ocho localidades de la provincia, cubren amplias zonas rurales y urbanas. “El abordaje puede ser horizontal, en diálogo entre partes; vertical, con intervención de un superior; o transversal, en red con otros actores”, explicó el coordinador.
Mientras tanto, nuevos datos sobre la situación escolar en Misiones muestran un panorama inquietante. De acuerdo con el informe Desafíos de la convivencia en la escuela primaria, elaborado por Argentinos por la Educación a partir de las pruebas Aprender 2023, el 63% de los estudiantes de sexto grado manifestó haber sido víctima de agresiones físicas, verbales o en redes sociales.

Además, el 26% señaló sentirse discriminado. Las razones más frecuentes apuntan a la apariencia física (33%), los gustos personales (29%), la vestimenta (23%) y la orientación sexual o identidad de género (26%). Estos números revelan que la diferencia, en lugar de valorarse, muchas veces se convierte en motivo de exclusión.
Los datos también muestran que el 47% de los estudiantes presenció alguna agresión entre compañeros, y casi 3 de cada 10 reconocieron haber protagonizado un episodio violento. En este contexto, el GPI interviene cada vez más, pero no alcanza a cubrir la totalidad de las necesidades.

Dentro de las escuelas, el recurso más utilizado para resolver conflictos continúa siendo el diálogo con docentes y directivos. Otras herramientas como actividades colaborativas, orientación especializada o talleres reflexivos, todavía se aplican con menor frecuencia.
“El trabajo en red y la formación continua permiten que la escuela se transforme, que no quede detenida ante nuevos desafíos”, indicó Martin. Frente al crecimiento de la violencia entre pares y la aparición de nuevas problemáticas como las apuestas en línea, el GPI plantea la necesidad de anticiparse y no limitarse a responder una vez que el conflicto estalla.

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