Piden la tenencia de los hijos de la víctima, que están al resguardo de familiares del principal sospechoso

3 años del femicidio de Claudia Benítez: “Me arrebataron el corazón, hasta hoy tengo el gusto amargo de no saber qué pasó”

La investigación por la muerte de la taxista obereña está casi finalizada aunque, según supo su familia, resta un examen toxicológico para determinar la cantidad de drogas con las que se presume Claudia fue sedada antes de ser atacada. Sus hermanas claman justicia y una pronta resolución, para que también los hijos de la trabajadora al volante -de 15 y 12 años- tengan la respuesta que merecen
domingo 18 de mayo de 2025 | 23:00hs.
Como cada año, la familia de Claudia clama justicia por su femicidio // Foto: archivo El Territorio
Como cada año, la familia de Claudia clama justicia por su femicidio // Foto: archivo El Territorio

Sabor a poco es la sensación que dejan las escasas pistas y datos sobre las últimas horas con vida de Claudia Benitez, la taxista de 35 años que fue ultimada a puñaladas y encontrada en Campo Bauer en un pozo, un 18 de mayo de 2022. Su femicidio causó estupor en la sociedad posadeña y, a tres años de lo sucedido, sus hermanas persiguen justicia y exigen claridad sobre las causas y circunstancias de su muerte.

Como quien expulsa palabras que pesan en el cuerpo, Graciela Benítez, hermana mayor de Claudia, se lamenta: "Hasta el día de hoy tengo el gusto amargo de no saber qué pasó con ella”. La incertidumbre y las preguntas sin resolver la motivan a acompañar con firmeza la causa judicial, y a exigir que el juicio contra los actuales detenidos -Juan Rodríguez, pareja de la víctima, y Franco Ramos, que ya cumple condena por otro femicidio- se haga en el corto plazo.

Las pesquisas a cargo del Juzgado de Instrucción Siete de Posadas están prácticamente terminadas. Aunque en las últimas semanas funcionarios de esa oficina manifestaron a la familia Benítez que faltaba un informe toxicológico para determinar la cantidad de droga en el cuerpo de la víctima al momento de su hallazgo.

Claudia fue encontrada en un pozo y maniatada, casi 24 horas después de que se denunciara su desaparición el 17 de mayo del 2022: el auto que usaba para prestar el servicio de taxis fue encontrado calcinado en un lote de Nemesio Parma. Se presume que fue intoxicada momentos previos a ser agredida “para que no se despierte”, sospechó Graciela. La tragedia se supo finalmente el 18 de mayo, cerca del mediodía.

La brutalidad de su muerte y las pesquisas hechas hasta la fecha revelan, para la hermana, que “fue algo planeado, porque esto no se hace de un día para el otro”, juzgó. En esa línea, desestimó la idea de que Benitez estuviera involucrada en un hecho de sicariato o con organizaciones narco, como la defensa del imputado Rodríguez propone. “Había algo oscuro en él (Rodríguez)”, observó en entrevista con El Territorio. Mientras que defendió: “Mi hermana era trabajadora, era buena y familiera. Llevaba a sus pasajeras a todos lados para que se sintieran seguras y le estaba yendo bien con el taxi”.

Para Graciela no hay mucho más de lo que dudar. Resta todavía el debate oral con la exposición de las pruebas recabadas en la investigación, para revelar los detalles del femicidio y condenar a sus culpables. En ese sentido, Benitez recalcó que “lo único que queremos es saber qué pasó con nuestra hermana, que se haga el juicio, y recuperar a nuestros sobrinos”.

El acusado tenía casi una decena de denuncias

Graciela recordó las semanas previas a la fatal noticia, que cayó como baldazo de agua fría ese mediodía de mayo de 2022. Notaba a su hermana, por momentos, alejada y distendida, aunque nunca sospechó ni imaginó lo peor. “Claudia era muy buena como persona, como madre y como hermana. Estaba en su mundo: había veces que sabíamos de ella y otras veces que no”, relató.

Su silencio, reconoció, incomodaba. A tres años de su muerte, Graciela lamenta que “sólo mi hermana sabía lo que estaba pasando. Hasta el día de hoy pareciera de película lo que pasó”.

La mujer precisó que, tiempo después de conocido el femicidio, supo que Claudia denunció al menos 9 veces a su marido por violencia de género. Las sospechas sobre Rodríguez entonces cobraron fuerza: “Yo sabía que había algo raro, pero nunca me imaginé que terminaría así. Eso estaba planeado, algo había. Pero ella no nos contaba, era muy cerrada con sus cosas. A lo mejor tenía miedo de contarnos, porque sabía que íbamos a ir con todo”, se cuestionó Benitez.

La tristeza que se coló en una de las tantas conversaciones con su hermana es algo que Graciela todavía rememora. “Siempre llevo el recuerdo de una vez haberle preguntado cómo estaba y me dijo que muy mal. Le pregunté qué pasó y ella habló de nuestra conexión de hermanas, pero me dijo ‘no puedo contarte, no puedo hablar’, y ahí quedó. Nunca me voy a olvidar de eso, nunca pude saber lo que le pasaba”, lamentó. Esa inquietud sin resolver la mantiene con fuerza y, aferrada a su fe, espera que este año se eleve a juicio el caso.

“La causa está prácticamente cerrada. Los detenidos querían esperar el juicio afuera de la cárcel, pero el juez les denegó la excarcelación”, recordó la mujer al repasar las recientes novedades judiciales. A la espera de la fecha del debate oral, se suma en la familia la preocupación por el estado de salud de los hijos de Claudia, que hoy tendrían 12 y 15 años.

Los menores estarían actualmente en Garupá, a cargo de familiares del acusado. “Actualmente no podemos ni ver a nuestros sobrinos. La familia de él se los llevó y nunca más nos los entregaron, no tenemos noticias de ellos ni de cómo están. Pero tampoco podemos ir porque sí, porque no sabemos la situación judicial”, contó. 

Esperanzas de justicia

Para la familia de Claudia las sospechas que recaen sobre los actuales detenidos tienen fundamentos, principalmente sobre Rodríguez -quien tenía antecedentes de hechos de violencia-. Sin embargo, la palabra final -reconocen- la recibirán una vez que se dicte sentencia.

“Yo tengo mucha fe y esperanza de que se haga justicia, y que la Justicia se encargue de revelar qué pasó con ella. Hasta el día de hoy tengo el gusto amargo de no saber qué pasó con mi hermana. Pero tengo mucha fe en el Juez, que hizo bien su trabajo investigando lo que pasó”, compartió sentida.

Para Graciela y sus hermanas el objetivo final del doloroso camino procesal es lograr justicia. “Sé que nadie me devolverá a mi hermana pero sólo pido justicia por lo que le hicieron. Me arrebataron el corazón, ella era mi hermana. A veces quiero preguntarle ‘Claudia, ¿qué te pasó?, ¿qué te hicieron?’”.

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