La deuda de la informalidad
A partir de hoy, 23 de marzo, los argentinos que no hayan completado los 30 años de aportes que exige la ley previsional en la Argentina, ya no podrán sumarse a una moratoria que les permita cancelar esa deuda y acceder al beneficio. Este vencimiento afecta a quienes al día de hoy hayan alcanzado la edad jubilatoria. Es decir quienes ya hayan cumplido los 60 años requeridos para las mujeres y los 65 para los hombres. No así a quienes todavía no alcanzaron esa edad, que todavía podrán completar aportes.
Los abogados previsionalistas anticipan que el fin de la moratoria tendrá un alto impacto en la población argentina en edad de jubilarse. Según los datos más recientes, 8 de cada 10 jubilados se acogieron a la moratoria para poder completar los aportes necesarios para jubilarse. De los que se jubilaron en 2023, las altas fueron de 479.848 en el Régimen General. De ese total, el 14,8 por ciento accedió sin moratoria. El 85,2 por ciento, con moratoria. El resto corresponde a los regímenes especiales.
La pregunta es: porqué hay tantos argentinos que llegan a la edad jubilatoria sin tener los aportes mínimos.
La respuesta no está excenta de polémica. Quienes están en contra de la moratoria están convencidos de que es gente que nunca trabajó que quiere colarse por la ventana al sistema sin haber aportado. Quienes defienden y exigen la moratoria advierten sobre el grave problema de la informalidad laboral.
Los abogados previsionalistas coinciden en que el problema de fondo es la informalidad laboral o el trabajo en negro.
Es que el problema empieza mucho antes. Para llegar a los 60 años, en el caso de las mujeres, con los aportes hechos, hay que estar aportando al sistema al menos desde los 30 años. Y en el caso de los hombres desde los 35.
Revisemos los números de los jóvenes en el mercado laboral en Misiones. En los registros del Instituto Provincial de Estadística y Censo, son jóvenes las personas entre 18 y 24 años. De los jóvenes con trabajo, el 71 por ciento son asalariados, el 29 por ciento restante son cuentapropistas o dueños. Entre los asalariados, el empleo informal asciende al 53,7 por ciento. Hay siete sectores que concentran el 80 por ciento del empleo joven y los principales son comercio y alojamiento y servicios de comida. Los mejores salarios se registran en actividades administrativas y el sector de apoyo, con ingresos promedio de 690 mil pesos.
En Misiones, al igual que en todo el país, la tasa de desocupación es más alta entre los jóvenes en relación al mismo porcentaje en la población entre 30 y 64 años. En Misiones, mientras la tasa de desocupación es del 3,2 por ciento en la población en general, en los jóvenes se duplica hasta el 6 por ciento.
El 75 por ciento de los jóvenes que trabajan lo hacen en el sector privado y un 25 en el público.
El panorama no mejora si se toma en cuenta la situación de las mujeres en el mercado laboral. En Posadas, al segundo trimestre de 2024, la tasa de actividad de las mujeres fue del 50,7%, más alta que a nivel regional (45,4%). Y de ese porcentaje el 51,1% están registradas.
Son datos del informe Situación de la Mujer en Misiones y Aglomerado Posadas del 2024.
Todos son datos del Instituto de Estadística y Censo de Misiones. Son números de hoy que explican los problemas del futuro si esta realidad no se revierte.
Ante los altísimos porcentajes de informalidad, los abogados previsionalistas, que día a día asesoran a personas con dificultades para jubilarse, sugieren inscribirse en el monotributo social y cubrirse con aportes propios al menos hasta tanto mejoren las condiciones del empleo.
Claro que los jóvenes no suelen tener los aportes jubilatorios entre sus prioridades. Será tarea de los adultos- el Estado en primer lugar, la familia, los educadores, los consejos profesionales- hacerles tomar conciencia de la importancia de que les realicen o que ellos mismos realicen los aportes desde el inicio de la vida laboral para así avanzar con más certeza.