Raúl Barboza en la vigilia por Andresito
Herencia de lucha que persiste en la tierra sin mal
Andrés Guacurarí resume, de alguna manera, el espíritu misionero, aspectos identitarios de una cultura que continúa en plena formación día a día.
Héroe indiscutible, y especialmente reivindicado desde hace unas décadas, el caudillo se erige altivo hoy en la costanera posadeña como símbolo de defensa patriótica.
En su homenaje, ayer se desplegó la tradicional vigilia artística, en la previa de la efeméride por su nacimiento.
En la incipiente noche de viernes, la plazoleta del Papa de la Costanera de Posadas se fue colmando de música, danza y emotivas alusiones a la historia local.
Bajo un cielo que se abrió pese a todo pronóstico, músicos, bailarines y autoridades fueron parte de la velada que tendría también como protagonista al gran Raúl Barboza.
Bajo el símbolo de resistencia y liderazgo del pueblo mbya guaraní que significa Andresito, la tradición confluyó con la modernidad, una vez más en estas márgenes.
Músicos como Sergio Tarnoski que estrena cuarteto, Diego Caballero, Patricia Silvero y Ceci Simonetti, se encargaron de encender la llama de la vigilia.
Además, la danza, representada en distintos ballets también le dio frescura a la jornada y fueron muchos los que se animaron a bailar bajo el escenario hasta la medianoche.


Alejandra Melgarejo en su alter ego Aurazul, Patricia Silverio y Ceci Simonetti dieron cuenta de la fuerza musical femenina de la región y recordaron el necesario equilibrio natural que pregonan los originarios.
Andresito y su legado
Nacido un 30 de noviembre de 1778, Andresito se convirtió en ícono porque fue el único gobernador indígena de la región. Estratega militar, lideró la defensa del territorio frente a las amenazas extranjeras y su lucha fue esencial para contribuir al patrimonio de Misiones.
Anoche, la memoria colectiva del comandante misionero cobró vida en movimientos sutiles y acordes que recordaron los sones de esta luminosa tierra.

En ese sentido, Barboza hizo alarde de sus 86 años y llenó de sapiencia en un concierto inolvidable para los misioneros y abriendo de par en par la ventana al alma del Litoral.
En una comunión que traspasa el tiempo, su acordeón dialogaba con el espíritu de Andresito, cerca de la mística llegada de la medianoche.
En su última visita el artista correntino por herencia e instalado en Francia hace años, marcó la conexión energética de la música con la selva, la tierra, la fauna.
En esta oportunidad, bajo las estrellas y a la vera del Paraná, sonidos de monte que recuerdan aves, rugidos, personalidades como Andresito, San Martín, Ramón Ayala e Isaco Abitol cobraron un nuevo sentido y conectaron el hoy con raíces para empoderarnos y encarar un nuevo año recargados de lucha.
Al recordar una presentación en una iglesia europea, destacó su diálogo con una espectadora. "'Señor Barboza si hoy Juan Sebastian Bach estuviese vivo estoy segura que habría tomado algunas notas del señor Abitbol para incluirla en sus magníficas obras'.Eso piensa una mujer de Alemania que no conoce el chamamé, que no conoce a Isaco, ni su música pero así como esta, recopilé historias de distintas partes del mundo sabiendo que hay gente que ama nuestra música por lo que es y por lo que produce", refirió el artista con su don de narrador y previo a movilizar a todos los presentes con La Calandria.
Con una sensibilidad que solo otorga un corazón abierto para abrazar tamaña experiencia de vida, Barboza se fue ovacionado, rodeado de una horda de oyentes que buscaban, al menos, estrechar su mano y acercarse a quien, con su arte y su aura, logra estremecer hasta los tuétanos.
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