Entre deportes y diplomacia: una misionera voluntaria en los Juegos Olímpicos de París
En un París abarrotado y vibrante con la infraestructura de los Juegos Olímpicos, la
voluntaria misionera Sol Rubleski destaca por su labor en la Comisión de Relaciones
Internacionales. Su travesía en Europa comenzó en septiembre del año pasado, luego de ser seleccionada en un programa de asistentes de lenguas promovido por el gobierno francés. La oportunidad de ser voluntaria se confirmó poco tiempo después y su dominio en varios idiomas le ha permitido desempeñar un rol crucial, asistiendo a dignatarios mediante la facilitación de transportes y servicios de traducción.
"En este momento, París está explotado. Hay gente por todos lados, hicieron mucha
infraestructura, hay distintos accesos para cada cosa. Está todo muy bien organizado. Estoy en Francia desde septiembre del año pasado porque fui seleccionada en otro programa del gobierno francés, y aproveché para quedarme", comentó la misionera, en conversación con el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7.

El programa que inicialmente la llevó a Europa reclutaba asistentes de lenguas a Francia, por lo que de 64 países se elegía a 4500 personas para que enseñaran sus lenguas nativas. "En mi caso, estuve enseñando español en escuelas primarias y viviendo en el Sur de Francia, en Carcasona. Es un pueblo bastante turístico porque tiene la ciudad amurallada más grande de Europa, y está a tres horas de Barcelona, España", contó.
Actualmente, su papel en los Juegos Olímpicos coincide con su formación académica. "Al saber tantos idiomas me tocó trabajar en la Comisión de Relaciones Internacionales. Recibo a presidentes, primeros ministros, o al Comité Olímpico Internacional en los hoteles en los que se alojan, y manejamos su agenda. Ayudamos en lo que sea transporte si quieren ir a ver a sus atletas en distintos estadios, o si necesitan traducción para ir a un restaurante estamos ahí", explicó la voluntaria misionera, que maneja el francés, el inglés, el portugués y el italiano, además de su lengua madre.
"Quienes saben menos idiomas y están en esta Comisión, tienen asignadas ciertas
delegaciones con las que se quedan las dos semanas. En mi caso, cuando esos voluntarios descansan, entro yo y me pueden poner en cualquiera de esas delegaciones. Me utilizan de comodín. El plus que tengo desde mi lugar es que trabajo menos días y conozco más delegaciones", ahondó.

Asimismo, resaltó que su rol no solo implica tener más tiempo libre que otros voluntarios, sino que también le otorga una acreditación con múltiples accesos. "Si la gente importante quiere ir a ver a su atleta en cualquier disciplina, nos tienen que dar el acceso a nosotros, y eso me dio acceso a todos los lugares. Fui a ver esgrima, natación, dos partidos de Las Leonas, skate y estoy por entrar a ver a un argentino competir en BMX", detalló.
Por otra parte, la misionera describió su experiencia social en el país europeo. "En el Sur de Francia son más amables y abiertos que en París, donde sí se escucha cómo abuchean el himno argentino en casi todas las disciplinas, por lo que pasó con Enzo Fernández, pero no pasa a mayores. No pasa a palabras, ni a la calle", aseguró.
Sobre este punto, destacó que las Olimpiadas se desarrollan con tranquilidad pese a que Francia está en alerta roja por atentados desde hace varios meses. "En las escuelas se enseña cómo actuar y en la apertura también se desarrolló todo súper bien. El dispositivo de seguridad que pusieron fue muy bueno, desarticularon ocho intentos de atentado, aunque sí hubo boicot de trenes que pararon, por lo que mucha gente no pudo llegar a la apertura", dijo.
Voluntariado en eventos masivos
Si bien se trata de una experiencia enriquecedora en muchos aspectos, Sol Robleski aclaró que el voluntariado en los Juegos Olímpicos implica un gasto alto. "Somos 45.000 voluntarios de los cuales el 20% es internacional. No nos pagan nada extra que no sea lo básico. Es decir, el uniforme, una tarjeta para los transportes porque el pasaje aumentó casi el triple por el evento y una comida en los días que trabajas", indicó.

"No incluye alojamiento ni ticket de avión. Yo ya estaba acá y tengo una amiga que me aloja, así que me vino bien, pero la verdad es que hay gente que vino de muy lejos y termina entrando en un gasto", agregó. A su vez, lamentó que no podrá participar como voluntaria de los Juegos Paralímpicos, evento para el que también quedó seleccionada, ya que debe volver a Argentina porque finaliza el tiempo de su visado.
Pese a su retorno, la travesía continuará. "Viví en Inglaterra y en Bélgica. Me encantaría volver, inclusive tengo apellido polaco. Me faltan papeles para poder sacar el pasaporte y quedarme, pero mientras tanto, me gustaría conocer Nueva Zelanda o Australia", expresó. En este marco, hizo hincapié en que la Fifa ya abrió la convocatoria de voluntarios para el mundial 2026, que se desarrollará en Estados Unidos, México y Canadá. "La convocatoria para los Juegos Olímpicos se había abierto hace dos años, así que siempre hay que estar atento para estos mega eventos porque se organizan con mucha anticipación", cerró.