Están entre una semana y quince días en el vecino país

Mujeres misioneras cruzan a Brasil convocadas para trabajar en cabarets

“En Brasil los cabarets son legales y están llenos de argentinas trabajando”, explicó en diálogo con El Territorio una captadora de Oberá. Ganan entre 180.000 y 200.000 pesos por semana
sábado 25 de mayo de 2024 | 4:00hs.
En San Javier se reportan cruces de a tres o cuatro chicas, generalmente los lunes o los viernes.
En San Javier se reportan cruces de a tres o cuatro chicas, generalmente los lunes o los viernes.

Por Daniel Villamea y Carlos Cardozo
policialeselterritorio@gmail.com.ar 

La diferencia cambiaria seduce a muchos misioneros para trasladarse al Brasil a realizar diferentes actividades, como la cosecha de frutas que tanto movimiento genera en la frontera. Pero el valor del real en comparación al alicaído peso también seduce a quienes están dispuestos a realizar tareas menos formales y hasta riesgosas.

En ese contexto, El Territorio pudo reconstruir que cada vez son más las mujeres que viajan al vecino país a ofrecer servicios sexuales a prostíbulos. Muchas de ellas, en su mayoría jóvenes, cruzan al vecino país y se quedan entre una y dos semanas, atraídas por ganancias que van de los 180.000 a los 250.000 pesos por semana, dependiendo la clientela.

Estas misioneras llegan a la frontera de distintas partes de la provincia convocadas por madamas de Brasil o también de Misiones, como una obereña que brindó su testimonio al expresar que tiene una socia en la localidad de Sao Luiz Gonzaga, a unos pocos kilómetros de Porto Xavier - ciudad frente San Javier - y que recluta chicas en distintas partes de la zona Centro.

De todas formas, se registran situaciones similares en otras localidades fronterizas como El Soberbio o Bernardo de Irigoyen.

Con los peligros propios de la noche y el gran fantasma de la trata siempre presente, lo que se conoce en Argentina como prostíbulos o cabarets son muy concurridos en Brasil y mueven muchas sumas de dinero. Hay clubes nocturnos que ofrecen “catálogos” de chicas o incluso tienen carteles promocionales en las rutas, que no dejan nada a la imaginación del servicio que se ofrece, sino que son más bien explícitos.

Conversación de Yamila R. con una supuesta interesada.

Lejos de la clandestinidad de Argentina, en el vecino país la prostitución está legalizada, con la salvedad lógica de que las trabajadoras sexuales deben ser mayores de edad y prestar su consentimiento para hacerlo, por lo que está penada la explotación, la figura del caficho. Claro que con estas estructuras y sabiendo que muchas lo hacen por necesidad, el límite es muy fino a tal punto que aquí aún se debate si debe regularizarse o no.

Por eso mismo estos clubes ofrecen cuartos para que las mujeres cobren “sus programas” - como llaman al encuentro íntimo - de forma particular, que es un dinero aparte de lo que se pagan por la comisión de las bebidas consumidas y la misma habitación que también corre por parte del cliente.

En este contexto, trascendió el accionar de una obereña que reside en “Sao Luiz Gonzaga, a 70 kilómetros después que cruzás el río”, por San Javier, según indicó a una supuesta interesada en el ofrecimiento laboral que vio por redes sociales. Además, la mujer identificada como Yamila R., aseguró que ya “conseguí chicas de Oberá y Alem”.

“Trabajo con una socia en una casa nocturna. Son quince días y ahí ganás comisiones con los clientes. Van los clientes y de todo lo que vos tomás con ellos -cerveza, champán- hay comisión; en esas comisiones, por semana, vas sumando más de 400 mil pesos”, detalló en una serie de audios.

Y continuó con la propuesta: “Después tenés tu programa, si querés ir al cuarto con el cliente. Él paga el cuarto y vos cobrás lo tuyo aparte. Los programas, los garches, las chicas están cobrando 200, 300 reales. Promedio de 60 mil pesos cada uno, si hacés tres, te quedás con 180 mil por noche”.

“No tengo nada que esconder”

Según mencionó en los audios vía Messenger, ella misma se encargaría de buscar a las interesadas de Oberá y zonas cercanas. Además, ponderó el presunto buen ambiente laboral del lugar que regentea.  “Los clientes son re respetuosos, son lindos. El lugar es muy divertido. Pero no todos los días hay movimiento. A veces sí, a veces no. Por eso se piden quince días como mínimo, pero te podés quedar más, pero mínimo quince”, precisó.

La persona que contactó a la obereña utilizó una identidad ficticia, ya que la conoce del ámbito local, donde también se dedicaba a la prostitución.

En tanto, este medio logró ubicar a Yamila R. por Facebook, quien accedió a contar su versión de los hechos, subrayando de entrada que “la prostitución es un servicio súper antiguo, y acá en Brasil es legal. Por eso no tengo nada que esconder”. 

De todas formas, inmediatamente trató de despegarse del rubro, a diferencia de lo que dijo en el audio a la supuesta interesada, donde se presentó como “socia” de una casa nocturna, se mostró muy comprometida con el emprendimiento y hasta dijo que busca con su auto a las chicas de Oberá.

“En Brasil los cabarets son legales, apenas cruzás la frontera y ya hay uno, y están llenos de argentinas trabajando. No son ilegales. Entonces las chicas me escriben a mí. Soy camionera con mi marido todos los días lo veo, y así me preguntan sí sé y claro que sé. Les doy una mano para que hagan su plata, porque ganan muy buena plata y están por su voluntad. Saben a lo que vienen”, indicó vía chat.

También mencionó que “si voy a Oberá, aprovecho y si puedo traigo a las chicas. Pero vienen porque quieren, no recluto. No doy trabajo, sólo indico dónde dan trabajo. Soy clara y honesta”.“Hay chicas que vienen a trabajar, les va bien y les escriben a sus amigas: ‘querés venir, se labura bien’, eso también es reclutar entonces. Se vienen a hacer plata, es simple. Yo no tengo camión ni una pistola para obligarlas a subir y venir”, remarcó.

Yamila R. agregó que ya no vive más en Argentina, pero de vez en cuando viaja a Oberá para ver a su hijo. “Entonces, si sé de alguna chica, aprovecho y la traigo, así no tiene que pagar colectivo. No tengo ningún problema en traerlas porque no hago nada ilegal”, insistió.

San Javier

Personas que conocen el movimiento del puerto de San Javier mencionan que el cruce en balsa de jóvenes que van a desempeñarse como trabajadoras sexuales es constante. Generalmente van los lunes o viernes, en grupos de tres o cuatro por turno - mañana y tarde -, y se quedan entre una semana o quince días. Allá pueden ser asignadas a distintos clubes.

“Van chicas de San Javier, de Bonpland, de Alem, de Oberá y hasta de Posadas también”, se dijo. Al ser un paso internacional habilitado, no hay reportes de menores, aunque muchas de ellas son muy jóvenes, de entre 18 y 20 años.

Es conocida allí una mujer brasileña que a veces viene a buscar a las chicas y las lleva en su vehículo, pero que además pone en los estados de sus redes sociales fotos de las trabajadoras para ofrecer sus servicios. Incluso la mujer cuenta con una tarjeta de presentación que ya circula en el pueblo.

En cuanto a números, trascendió que algunas llegan a ganar más de 250.000 pesos por semana y que su mayor ingreso son los ya conocidos “programas”. Es decir, un encuentro privado con el cliente.


Trabajo en blanco

Lo que se aclara es que, al menos las trabajadoras locales, deben “asinar cartera”, que es básicamente un trabajo en blanco.  La Cartera de trabajo Digital es un documento donde se consigna varios datos del trabajador - trabajos anteriores, cotización, entre otros - y busca garantizar derechos como el seguro por desempleo y los beneficios sociales.

Según el gobierno brasileño, pueden acceder todos los trabajadores locales y extranjeros con “Registro de Contribuyente Individual”.

 

En cifras

200

Un programa, como se le conoce al encuentro , se cobra 200 o 300 reales. Las trabajadoras cobran comisión por las bebidas que piden clientes.

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