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Fue robado al nacer y 33 años después se reencontró con su madre biológica en Posadas

Alejandro Martín Pérez (36) descubrió hace pocos años entre los papeles de su adopción que había una nota publicada en El Territorio en la década en 1990 sobre su caso y también, la denuncia de una mujer hacia una asistente social por el robo de su hijo. Allí inició la búsqueda para encontrar a su familia biológica.
viernes 24 de mayo de 2024 | 5:00hs.
Alejandro junto a su madre biológica Nélida Benítez presentando el libro '33 años en 48 horas'.
Alejandro junto a su madre biológica Nélida Benítez presentando el libro '33 años en 48 horas'.

Alejandro Martín Pérez (36) vive en Buenos Aires y hace unos años decidió buscar la historia de su adopción. Tenía pocos datos pero sabía que el proceso se desarrolló en Misiones y un recorte de un artículo publicado en El Territorio el 6 de septiembre de 1990 lo ayudó a descubrir la verdad. En diálogo con el programa Acá te lo contamos de la Radioactiva 100.7, Alejandro relató su historia que hoy también forma parte de las líneas de su libro ‘33 años en 48 horas’. 

“Mi historia la encontré luego de treinta y tres años cuando me decidí a buscar mis raíces,  toda la vida supe que fui adoptado en la ciudad de Posadas, pero nunca supe cómo. Me encontré con una historia demasiado conmovedora y extraña porque uno cuando es un chico adoptado tiene un prejuicio en la cabeza de si buscamos o no buscamos a nuestra familia, nos querrán o no nos querrán”, comentó en cuanto al inicio de la búsqueda de su historia. 

En esa incertidumbre de no saber qué podría pasar, sabiendo que en la zona de Posadas o todo el Norte argentino eran lugares elegidos para adoptar, el escritor se adentró en la investigación para encontrar a su familia biológica. Todo comenzó a los 33 años cuando Alejandro había alcanzado una madurez para afrontar el proceso, decidió buscar una carpeta que guardaba su madre adoptiva que contenía el papeleo legal. 

“Tengo recuerdo de ella viniendo con esa carpeta, llorando, entrando por la puerta de mi habitación y me acuerdo que estaba jugando en ese momento con un juego electrónico, tenía unos 17 o 18 años. Entró y me dijo que siempre me quiso contar toda la verdad. Y fue ese momento que me quedó rebotando algo en la cabeza, como que yo sabía que era adoptado y no pensé que había detalles que no eran bueno”, acotó sobre un momento previo.

En ese momento, aún no le interesaba rebuscar en el pasado para saber quien era su madre biológica, así que el momento quedó guardado hasta hace tres años cuando decidió pedir la carpeta a su mamá. Allí además de los papeles, encontró algo que le llamó la atención y era una denuncia de una mujer que reclamaba el robo de su hijo. Precisamente, estaba denunciando a un asistente social por el hecho. Aparte de ese documento, había una nota impresa del diario El Territorio con fecha del 6 de septiembre de 1990 con el título ‘Resuelven que un niño continúe viviendo con sus padres adoptivos’. 

“Luego que vi este artículo del diario me llamó un poco más la atención. ¿Cómo podía ser que había una denuncia a un asistente social, y aparte había un artículo de diario que también estaba aclarando esto?. Así que comencé una búsqueda que duró exactamente 48 horas. El día que recibí la carpeta entré en estado de shock, porque no podía creer lo que estaba viendo. Me puse a buscar por internet,  los DNI, en el artículo estaban los nombres y apellidos de mi madre biológica, mi padre y tres de mis hermanos. Así que comencé a buscarlo por Dateas y no conseguí mucha información, ya que no vivía en Misiones”.

La búsqueda

Como el hombre vivía en otra provincia buscaba una calle o manzana exacta hasta que entendió que en la ciudad capitalina misionera también se usaban los números de chacras cómo para precisar direcciones. Tras hallar pocas respuestas, tuvo que realizar una búsqueda más profunda y exhaustiva, empezando por los nombres de sus hermanas de sangre. La investigación comenzó en las redes sociales a través de facebook e instagram.

“Estuve un día buscando, por Misiones bajo el nombre de Posadas, los apellidos de mis hermanos, los apellidos de mis papás. Toda la información que tenía en la denuncia me ponía a buscarla por redes sociales. Estuve toda durante 48 horas buscando, -esto inició el lunes 12 de abril del año 2021-  fue todo un día que estuve buscando por redes sociales y el miércoles 14, cuando me despierto, tenía las redes sociales bloqueadas ya que había mandado tantos mensajes preguntando por mi mamá y por mis hermanas que me habían bloqueado lo que es las redes sociales. Me habían tomado como spam. Resulta que a las pocas horas se desactiva esta función y me empezaron a llegar mensajes de gente que le había mandado mensajes”, relató Alejandro sobre el resumen de 33 años en 48 horas. 

Entre tantas respuestas, había un mensaje contundente de alguien que decía que la mujer -su madre biológica- era la mamá de una amiga. Las manos transpiraban y el nerviosismo tomaba cuenta de su cuerpo, fue una sensación inesperada. El muchacho le pasó el contacto de una amiga de su hermana biológica que no tenía redes sociales ya que le había sucedido una situación similar tras mantener una búsqueda de su hermano. Esto ocurrió porque al no poder contactarse con el familiar, el hombre comenzó a contactarse con los seguidores de las cuentas con el fin de encontrar una respuesta. 

“Me volví loco buscando a toda la gente de su entorno. Cuando encontré a este chico me pasó también el contacto de una amiga que fue corriendo a la casa de mi hermana y le comentó todo esto. A los pocos minutos fue que empecé a hablar por chat con ella, con mi hermana. En ese chat lo primero que le digo es ‘hola Gisela mi nombre es Alejandro Martín tengo 36 años soy de Buenos Aires y estoy buscando a una señora con nombre Nelida’. Hasta que me dijo que era su mamá. Cuando me responde eso yo le pregunto ¿mamá de Carolina González Micaela? y me contesta de forma afirmativa”.

Su hermana le explicó que también lo buscaron mucho tiempo, mientras Alejandro no podía creer lo que estaba pasando. Hasta ese momento sabía que fue adoptado en Misiones, pero con la denuncia y el articulo quedaban muchos interrogantes sin responder. 

 

Un antes y un después 

 

Tras una breve conversación con su hermana, y con un montón de emociones afloradas, Alejandro tuvo su primera videollamada con la mujer que lo había dado a luz. “Eso fue un antes y un después en mi vida. Resulta que cuando empecé a hablar con mi madre biológica me comentó que el asistente social -de la denuncia-  ayudaba a gente que no tenía los recursos, la llevó de la mano a una clínica privada ahí en Posadas en 1987. La durmieron y me arrebataron de su panza. Al día siguiente cuando se despertó, ella preguntó por mí y le dijeron que había muerto”.

Cuando preguntó por el cuerpo de su hijo, dijeron que no había información y llamaron al asistente social quien justificó que habían trasladado al bebé -Alejandro-  a Buenos Aires, porque nació con un problema en las piernas, entonces tenía que ser operado de urgencia. 

“Yo sabía que mis padres adoptivos me adoptaron el día que nací en Posadas y vinieron a Buenos Aires, totalmente engañados por esa misma persona. Ese artículo del diario fue un fallo en Misiones no sólo por la denuncia que realizó mi madre, era por un grupo de 17 madres que estaban denunciando a esta señora”, expresó Alejandro, agregando que actualmente prefiere no saber de la persona que lo robó.

Cabe resaltar, que en una de las tantas denuncias y presentación de papeleos, le robaron toda la documentación a la madre biológica y ya venía sufriendo amenazas. Fue así como descubrió que desde antes de que internet agilice las búsquedas, sus padres lo buscaban incansablemente. 

“En esos momentos, cuando las adopciones eran por escribanía pública, uno terminaba en período de guarda por un tiempo determinado. Luego que termina ese tipo de guarda, que son aproximadamente unos seis meses, termina saliendo la adopción plena. Como no salía mi adopción, mis padres adoptivos fueron a Misiones para ver qué sucedía y se enteraron de la denuncia y luego de tres años se desarrolló el juicio”, indicó Alejandro.

Y añadió: “Estuve un año escribiendo toda la historia, después estuve un año editándola y tratando de plasmarla en un libro, cosa de que sea fácil de leer, que sea entendible, porque es una historia que se tiene que saber. Es una historia muy inspiradora por mi madre.

La fuerza que tuvo mi mamá Nélida es única, porque no solo estuvo buscándome por todas Posadas, con la poca información y con todo el peso que tenía de esta gente, sino que también viajaba a Buenos Aires cuando podía, trabajaba en la mañana y me buscaba de día, tarde y noche”. 

Tras aquel primer contacto, a los pocos días Alejandro viene a Misiones y se reencuentra -en un abrazo inolvidable- por primera vez con su familia biológica a la cual adoptó como su familia del corazón ya que siempre lo buscaron. Todo eso y otros detalles minuciosamente narrados, se encuentran en el libro ‘33 años en 48 horas’. 

Fue robado al nacer y 33 años después se reencontró con su madre biológica en Posadas
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