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Tiene una colección de más de cien camisetas

De Liga Posadeña a primera división, un utilero todoterreno

Cristian Alfonzo lleva 20 años como utilero. Recorrió el ascenso con Candelaria, Guaraní y Brown y también los pasillos de la Bombonera con Crucero en Primera División

miércoles 13 de marzo de 2024 | 6:08hs.
De Liga  Posadeña  a primera  división,  un utilero todoterreno
Cristian Alfonzo se encarga del vestuario de Mitre, que estuvo cerca de obtener el ascenso en el Regional. “Estar más arriba es más exigencia, pero acá trabajamos igual”.
Cristian Alfonzo se encarga del vestuario de Mitre, que estuvo cerca de obtener el ascenso en el Regional. “Estar más arriba es más exigencia, pero acá trabajamos igual”.

Es el primero que llega y el último que se va. El que, muchas veces, hace un laburo invisible. Invisible para los de afuera, porque puertas adentro es uno de los que marca el ritmo de un vestuario, ese lugar sagrado para algunos y en el que se definen muchas cosas para un equipo de fútbol.

A los 15 años Cristian Alfonzo empezó a ser parte de los vestuarios, a recorrer miles y miles de kilómetros de la Argentina con Candelaria, Crucero, Brown, Guaraní y Mitre. Hace 20 años que es utilero, una profesión a la que define como una pasión.

“Yo empecé hace 20 años atrás cuando tenía 15 años en Candelaria, cuando estaba en el Argentino A en ese momento. Después por intermedio de un amigo llegué a Brown, con mis hermanos, y un día me llamó la gente de Crucero. Llegamos para la B Nacional, estuvimos en Primera División, me fui a Guaraní y hoy estoy en Mitre”, repasó Cristian desde el vestuario del Auriazul, su lugar de trabajo diario.

Cristian Alfonzo acomoda todo tras un nuevo entrenamiento de Mitre. Fotos: Natalia guerrero

Sin pensarlo, sin saber lo que vendría, Cristian se metió en el mundo del fútbol y vivió una de las épocas dorada de la redonda en la tierra colorada. Fue parte de planteles que quedaron en la historia, como el de Crucero que ascendió a la A en 2014 o el Candelaria del Argentino A, que recorrió gran parte del país y casi pelea por una promoción por un ascenso a la B Nacional.

“Nunca pensé en viajar en avión. Con Crucero viajamos un avión. Conozco Mendoza, conozco Jujuy. Del país, el único lugar que no conozco es el sur, Ushuaia por dar un ejemplo, pero después donde hay un equipo de fútbol, conozco”, comentó el utilero de Mitre.

El pibe de Candelaria llegó hasta la Bombonera. De recorrer el ascenso a, también, jugar en Primera División. En sus dos décadas recorriendo vestuarios, sabe que el ascenso es más complicado que la elite, en todo sentido.

“Una cancha jodida….Chaco For Ever, la vieja. Me acuerdo que una vez fuimos con Brown y en el entretiempo, en el vestuario, se escuchaba tiros afuera. Hubo un momento en el partido que la hinchada de For Ever se puso atrás del arquero, pero dentro de la cancha y ahí pensás ‘cómo salimos de acá’”, recordó.

De su gran colección de camisetas, la de Boca es una de las preferidas.

Ser utilero le dio la chance de recorrer el país y de conocer la Bombonera, un hecho más que especial para un hincha xeneize. Más especial fue porque en esa época, la dorada de Crucero, Cristian también se dio el gusto de trabajar codo a codo con sus hermanos.

“En Crucero tuve el orgullo de trabajar con mis hermanos en Primera División, para mí eso fue lo mejor. Además de trabajar en Primera División, lo hice con mis dos hermanos. Miraba para un lado y el otro ya sabía qué necesitabas”, contó.

Esas épocas le dejaron lindos recuerdos: “En la Bombonera me crucé con Carlitos Tevez o en Chaco, cuando Crucero jugó con River, con Marcelo Gallardo. Te saludan como a uno más”.

Cristian fue testigo de esas tardes y noches que quedaron marcadas en el fútbol misionero y tiene también varios recuerdos. “Entre camisetas y algunas remeras debo tener unas cien o quizás un poco más de estos 20 años”.

Cristian abrió las puertas de un “lugar sagrado”: la utilería y el vestuario.

Mientras agarra con cariño una camiseta de Boca con el ‘5’ de Fernando Gago, Cristian se remonta a ese 2015 especial, en el que le tocó dar vueltas por la Bombonera: “Terminaba el partido y algún jugador te decía ‘Cristian andá a cambiarme con tal jugador’ y te abría la puerta del vestuario un Gago, un Tevez y sin problemas. Son muy humildes”.

Esa ‘5’ de Boca, la ‘5’ del Poroto Cubero de Vélez, La ‘4’ de Julio Buffarini en San Lorenzo son algunos de los tesoros de la gran colección del utilero que pasó por todas las divisiones del fútbol argentino.

“Estuve en todas las categorías del fútbol argentino, desde la Liga Posadeña hasta Primera División. Pasé por el Argentino A, el Federal A, la Copa Argentina, torneo del Interior, B Nacional y ahora el torneo Regional. Estar más arriba es más exigencia, pero acá trabajamos igual. Yo trabajo en Mitre como trabajaba en Primera División. A veces me preguntan ‘¿por qué no salís un día antes del partido?’. Yo tengo que estar al cien por ciento también, porque si falta algo el culpable sos vos. Me cuido igual que los jugadores”, explicó.

Con esa pasión trabaja Cristian, quien tiene claro que su parte es vital para que todo esté en condiciones cuando los jugadores llegan, para que cada cuerpo técnico y cada profe tenga todo listo para trabajar de la mejor manera. Ese día a día le dejó amigos dentro del fútbol y personas que lo marcaron en su carrera profesional.

“La profesión te deja amigos, te deja tipos como el Negro (Nicolás) Olmedo, ayudante de campo de Oldrá en Godoy Cruz hoy. Lo llamo y tenemos una relación de amistad. A (Gabriel) Ávalos le estaba haciendo chistes cuando estaba el rumor de que se iba a Boca. ‘Caballo algo me tenés que rescatar de Boca’, lo jodía”, comentó entre risas.

“En Crucero lo tenía a Gabriel Schurrer y después a Pascualito Rambert que eran dos locos del laburo. Llegaban dos horas antes del entrenamiento y tenías que estar ahí. Te armaban todo, te decían lo que hacer, bien profesionales. No dejaban ningún detalle y eso te va formando”, recordó sobre los exentrenadores del Colectivero.

“Te tenés que acostumbrar a cada jugador y a cada cuerpo técnico. Podés tener buena onda con un cuerpo técnico, pero a la hora del laburo todo tiene que ser serio, profesional”, agregó.

Mientras termina de acomodar los botines en la utilería, Cristian se ilusiona con volver a la máxima división del fútbol argentino: “Ojalá sea con un equipo misionero. Yo creo que Mitre está haciendo bien las cosas, hay un lindo proyecto”.

Su trabajo es muchas veces invisible, pero no menos importante. “Es una pasión”, define a su día a día. Testigo de días de gloria para el deporte misionero, el guardián del santuario sabe que en un vestuario pasan muchas cosas, pero se rige con una máxima del fútbol: “El vestuario es sagrado”. 

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