Ocurrió el 17 de febrero de 1994

“Después de 30 años mi familia al fin podrá descansar en paz”

Matías Bagnato (46) es el único sobreviviente de la masacre de Flores. La muerte reciente del homicida le generó "alivio"
domingo 18 de febrero de 2024 | 6:03hs.
“Después de 30 años mi familia al fin podrá descansar en paz”
“Después de 30 años mi familia al fin podrá descansar en paz”

A tres décadas de la denominada Masacre de Flores, en la cual murieron cuatro integrantes de una misma familia y un amigo tras el incendio intencional de una vivienda, el único sobreviviente reveló haber recuperado su “vida normal” tras la muerte del quíntuple homicida y aseguró que “es el primer aniversario en el que mi familia descansa en paz”.

En diálogo con Télam, Matías Bagnato (46) contó que volvió a trabajar como tripulante de cabina en vuelos comerciales y que bajó casi 40 kilos en los meses siguientes al fallecimiento de Fructuoso Álvarez González, el pasado 30 de abril dentro del centro de salud del Complejo Federal 1 de Ezeiza, perteneciente al Servicio Penitenciario Federal (SPF), donde permaneció alojado durante 12 años.

“Trato de ir recuperando mi vida. A los días de su muerte me empezó a caer la ficha y a procesar todo lo que viví y pasé. Durante estos meses atravesé momentos de mucha angustia porque tuve que tomar conciencia de lo que tuve que soportar durante 30 años. Es ir aprendiendo día a día de todo”, señaló Matías.

La muerte de Álvarez González fue calificada por Bagnato como un “alivio” al sostener que el asesino de su familia había jurado “terminar con lo que comenzó aquella noche del 17 de febrero”.

A partir de ello, el sobreviviente de la masacre decidió someterse a una cirugía bariátrica en septiembre pasado, ya que durante las últimas tres décadas “canalizaba los momentos de angustia con la comida”.

“Que se haya terminado la historia con Fructuoso me permitió comenzar a sanar y pensar en mí, algo que nunca hice. La sanación fue parte de hacer un duelo que nunca pude hacerlo bien en estos años. Después de 30 años, mi familia al fin descansará en paz”, profundizó.

Además, Bagnato indicó que todavía tiene custodia policial, mientras que reconoció que aún le resulta difícil salir solo a la calle y que los días posteriores a la muerte de Álvarez González continuó durmiendo junto a un botón antipánico.

La masacre de 1994

La Masacre de Flores ocurrió el 17 de febrero de 1994, cuando Matías Bagnato tenía 16 años. Vivía con sus padres, José Bagnato (42) y Alicia Plaza (40), y sus hermanos, Alejandro (9) y Fernando (14), en una casa de dos pisos en Baldomero Fernández Moreno 1906 entre Moreno y Pumacahua, en ese barrio porteño.

Esa noche murieron sus padres, sus dos hermanos y Nicolás Borda (11), un amigo de Alejandro que esa noche se había quedado a dormir. 

En aquellos tiempos, Matías y su hermano Fernando le temían a El Monstruo, una persona que llamaba todos los días a su casa con una voz distorsionada, diciendo: “Uhhhh se quemaron todos. Están todos muertos”.

El responsable de esas llamadas era Fructuoso Álvarez González, quien amenazaba a José Bagnato, su exsocio, por una supuesta deuda de 180.000 dólares.

La madrugada del 17 de febrero de 1994, Álvarez González cumplió su amenaza. Aquella noche, la familia Bagnato la había pasado con normalidad. Nicolás Borda (11), amigo de Alejandro, se quedó a dormir, y vieron juntos un partido de la Copa de Oro entre San Lorenzo de Almagro e Independiente en Mar del Plata. 

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