El vehículo y los restos estaban totalmente calcinados

Cuerpo calcinado recibió tres balazos en el cráneo

La autopsia realizada por el Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial estableció la causa de muerte, pero no pudieron identificarlo debido al estado del cadáver
sábado 27 de enero de 2024 | 6:05hs.
Cuerpo calcinado recibió tres balazos en el cráneo
Cuerpo calcinado recibió tres balazos en el cráneo

La autopsia al cuerpo que se presume es de Ariel Peña (32), vendedor que desapareció el 28 de diciembre cuando salió de su casa de Puerto Esperanza, estableció que se trató de un crimen con un sello mafioso: tenía tres disparos de arma de fuego que ingresaron al cráneo.

Se cree que se trata de Peña porque el cadáver fue hallado al costado de su camioneta, que estaba totalmente incinerada. Sin embargo, la acción del fuego y el avanzado estado de descomposición no permitieron avanzar sobre una identificación, al menos por el momento.

Los resultados preliminares fueron informados ayer a las autoridades del Juzgado de Instrucción Cinco de Puerto Iguazú, luego de una necropsia que empezó en horas de la mañana. De todas formas, aún se aguardan estudios complementarios que serán incorporados luego al expediente.

Una de las cuestiones a definir será el calibre del arma utilizada por el o los asesinos, lo que podría significar un hilo de donde tirar. Al respecto, se sabe que los responsables del hecho tuvieron mucha ventaja, debido a que se presume que el crimen ocurrió el mismo día que desapareció Peña, el 28 de diciembre del año pasado.

Además, se aseguraron de borrar las pruebas con el fuego, como  un celular que fue hallado en la escena.

Ariel repartía distintos productos en una camioneta de Paraguay.

Como viene informando este medio, el hallazgo se produjo el miércoles por la tarde. La camioneta Chevrolet S-10 con dominio paraguayo con la que salió ese día en dirección a Comandante Andresito, estaba en un monte lindante a un pinar del kilómetro 13 de la ruta provincial 19, a la altura de Wanda.

Fuentes consultadas indicaron que el vehículo quedó totalmente incinerado, con las puertas delanteras abiertas. A un costado los huesos completaron la terrible escena que terminó por destruir las esperanzas de los familiares de encontrarlo con vida, más allá de que no haya una confirmación científica de que son de él esos restos.

Ariel, que se dedica a la venta informal de artículos, solía recorrer con su Chevrolet S10 la zona de Puerto Esperanza, Wanda y Comandante Andresito. Tenía domicilio en el barrio Alegre, de Esperanza, y es padre de un niño. Estaba separado de hecho de la madre del pequeño.

Los investigadores siguen trabajando en la recolección de testimonios para poder establecer el trasfondo del crimen.

“Sí, yo sé que es él. Yo ya estoy completamente resignado, no creo que sea otra persona. Yo fui a verificar el lugar, esa mañana me fui a ver el lugar y es una parte donde yo no pude rastrillar, nadie cruzó por ahí y todavía no sé muy bien cómo se lo encontró”, relató Teo Peña, padre de Ariel, que trabaja en Paraguay y que llevaba casi un mes buscando a su hijo por distintos puntos de la zona Norte.

Sobre las circunstancias que avalarían la identidad, puntualizó: “Encontré al costado de la camioneta una llave de la novia, también se encontró el mate, el termo de él y supuestamente tenía una pulsera por el brazo que es igual a una similar que tiene la novia”, amplió. Entonces expresó que las autoridades le habían dicho que posiblemente había sido asesinado de disparos en la cabeza, algo que se confirmó.

Sobre los dueños de la camioneta que utilizaba, expresó que hasta ese entonces no se habían presentado ni puesto a disposición de la familia.

“La Justicia tiene que actuar, porque yo no soy quien tengo que buscar a los culpables, tarde o temprano se tiene que saber la verdad.  Un hijo es un hijo y con todo el dolor del alma hoy vivo toda esta situación”, cerró Teo, en medio del dolor que invade a todos los suyos. 

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