Las víctimas estuvieron cuatro horas retenidas en una casa del barrio Florida, de Montecarlo

Liberaron a implicado en un violento robo a una anciana y a su cuidadora

Matías Ortiz (29), detenido en mayo del 2022, recuperó la libertad por el cese de la prisión preventiva otorgada por los miembros del Tribunal Penal Dos de Posadas
sábado 06 de enero de 2024 | 6:03hs.
Liberaron a implicado en un violento robo a una anciana y a su cuidadora
Liberaron a implicado en un violento robo a una anciana y a su cuidadora

Matías Ortiz (29), acusado de ser uno de los integrantes de una banda delictiva que cometió un violento asalto a dos mujeres de 87 y 47 años en Montecarlo, recibió la libertad por orden del Tribunal Penal Dos de Posadas. No obstante, continuará supeditado a la causa.

Ortiz, quien desde el 2022 se hallaba alojado en el Penal VII de Puerto Rico, el pasado 21 de diciembre fue liberado luego de que los magistrados intervinientes den a lugar al cese de la prisión preventiva. Por lo que Ortiz esperará el juicio en su contra en libertad.

El joven de 29 años fue detenido el 6 de mayo de 2022, luego de ser apuntado como uno de los tres delincuentes que asaltó y torturó a una anciana en su vivienda del barrio Florida de Montecarlo.

Como informó este medio, el asalto ocurrió en horas de la mañana. Pero los malvivientes se fueron del lugar después de almorzar.

Esas horas quedaron marcadas por torturas y pedido de dinero. Sin embargo, los ladrones se fueron del lugar con un magro botín de cuatro billetes de moneda estadounidense, algunas joyas sin valor y mercaderías.

La damnificada fue identificada como Paulina de 87 años. La vivienda donde se desarrollaron los hechos se ubica a más de tres kilómetros de la ruta nacional 12, en una zona rodeada de plantaciones y con sólo un vecino cercano, lo que fue el blanco perfecto para los maleantes.

A esto se suma que en la investigación surgió la hipótesis que la banda habría hecho inteligencia previa, puesto a que conocían los movimientos de la casa y tenían detalles de la cuidadora.

Justamente, Ceferina Cabrera (47), cuidadora y quien fue otra de las víctimas del robo calificado, dio detalles a este medio del infierno que le tocó vivir.

En su comunicación dijo que como todos los miércoles se dirigió a la casa de Paulina, a quien llevaba asistiendo desde hacía más de seis años.

En ese contexto, la mujer recordó que llegó al domicilio aproximadamente a las 8.30. Fue entonces que, apenas ingresó por la puerta principal, fue tomada del cabello por un extraño.

Una vez dentro del lugar pudo identificar que había dos intrusos más y estaban fuertemente armados, con el rostro cubierto con barbijo y capuchas. Por su parte, la dueña de la casa ya estaba inmovilizada.

“Ese día la otra chica con la que vamos cambiando los turnos, me dice que salía siete y media o más tardar 8, ya que el marido la buscaba porque llovía mucho”, detalló en su momento.

“En mi vida pensé que me iba a pasar eso, siempre estábamos solas con ella, somos las únicas que estamos con ella”, amplió.

Relato de infarto

Respecto de los primeros segundos en los que fue abordada por los delincuentes, la mujer detalló que “llegué como todos los días y cuando abro la puerta me agarran del cabello, casi muero de un infarto. Me sacan el celular y mis 260 pesos del boleto del colectivo”, agregando que “tres veces me desmayé con los gritos de la señora. A ella la pusieron en la cocina y a mí en la sala para que no la vea”.

Según su relato, la mujer mayor fue la más violentada, ya que le hicieron cortes en la mano. “Hasta una hemorragia me dio, yo estaba sentada ahí amenazada sin poder hacer nada, me apretaban el dedo con una pinza, me pegaban”, amplió sobre las torturas que recibió.

A su vez, expresó que no sabía por qué los ladrones pedían eufóricamente que le entreguen el dinero, “porque ahí no hay absolutamente nada”.

“Revisaron todo, desparramaron todo, rompieron cosas, la señora tenía cositas de valor pero tonteras, me sacaron mi mochila. Uno me mordió la cara”, siguió.

Sobre el armamento de los delincuentes, la entrevistada describió que uno de ellos tenía un arma similar a un rifle y otro un “38 con la vaina cargada” y un tercero con un arma más pequeña. Describió a todos como personas jóvenes, aunque dijo que no pudo reconocerlos.

Sin embargo, al parecer los malvivientes sí conocían a las personas que estaban robando. Ceferina tiene un hijo que es policía y las tres personas le remarcaron eso durante el tiempo que estuvieron en el lugar.

Los hombres se quedaron hasta cerca del mediodía. Consumieron y se llevaron mercaderías de la casa, ropas de la anciana y electrodomésticos. También se llevaron pocos dólares que encontraron entre papeles.

Antes de irse amenazaron con volver con un vehículo para cargar más objetos.

En otro tramo de la entrevista, la mujer reflexionó: “No sé por qué tanta maldad, le cortaron, le quemaron con encendedor, fumaban. Yo les decía ‘acá no hay plata, no hay nada’. Me ataron las manos y los pies con el cable del circuito y el cable del teléfono, la boca con una camisa y una toalla en la cara”.

“Me dijeron que me iban a llevar y que me iban a dejar en un pinar y que volvían a buscarme en una camioneta para llevar el resto”, añadió, sin saber cómo habían llegado al sitio.


Desesperada, en busca de ayuda

Cuando apenas salieron los hombres, la mujer buscó cómo liberarse y salió por una ventana y corrió para pedir ayuda a la vecina más cercana.

Sin saber qué pasó con su patrona, con la ayuda de la vecina llamó a uno de sus hijos porque no lograban comunicarse con la Policía.

A los pocos minutos una comisión policial llegó al lugar y, tras tomar conocimiento de lo sucedido, realizaron un rastrillaje sin resultados positivos.

Finalmente, dos días después del hecho, agentes de la Brigada de Investigaciones de la UR III lograron detener a Ortiz, luego de varias tareas de averiguaciones y trabajo de campo.

Respecto de los otros implicados, horas después un segundo sospechoso fue detenido.

Se trata de un joven de 29 años, quien fue visto horas después del atraco en el barrio Azahares de la citada localidad. Desde entonces, no hubo nuevas pruebas para hallar al tercer involucrado.

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