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La familia Bernhardt se mostró disconforme con la sentencia

Tribunal descartó femicidio y Vargas recibió 20 años por matar a Antonella

Los magistrados del Tribunal Penal Uno desestimaron los agravantes solicitados por la querella y la fiscalía y condenaron a Cristian Vargas por el delito homicidio simple

martes 14 de noviembre de 2023 | 6:06hs.
Tribunal descartó femicidio y Vargas recibió 20 años por matar a Antonella
En sus últimas palabras el acusado pidió perdón a la familia de la víctima. Foto: Marcelo Rodríguez
En sus últimas palabras el acusado pidió perdón a la familia de la víctima. Foto: Marcelo Rodríguez

Ante una sala de audiencia repleta y expectante, el Tribunal Penal Uno de Posadas condenó a 20 años de prisión a Cristian Vargas (33) por el crimen de la joven obereña Antonella Bernhardt (27), perpetrado el 4 de abril de 2019 en su departamento del barrio El Brete de Posadas.

El veredicto fue dictado por unanimidad por los jueces Viviana Cukla, Gustavo Bernie y Ángel Dejesús Cardozo, quienes consideraron que el imputado es penalmente responsable del delito de homicidio simple aunque sólo Cardozo pidió la máxima para esa figura. Antes el acusado brindó sus últimas palabras y dijo: “Más que nada quiero pedir perdón a la familia, aunque sé que no le va sanar este dolor . Estoy muy arrepentido del error gravísimo que cometí”.

Este fallo llegó cerca de las 14 de ayer, posterior a la extensa jornada que contó con los alegatos de la fiscalía a cargo de Martín Rau, de la querella, llevada adelante por el abogado Mauricio Vergara y de la defensa, representada por el defensor oficial Mario Ramírez.

La condena fue en parte concordante con lo pedido por Ramírez en sus alegatos, quien desde el día 1 del debate cuestionó la figura de femicidio, argumentando que no había pruebas suficientes para enmarcarlo en ese tipo de delito y hasta explicando que no todo crimen de hombre a mujer es femicidio.

Querella
La audiencia de la etapa final del juicio comenzó pasadas las 8.30 con el alegato del representante de la querella, Mauricio Vergara, quien en su argumentación manifestó que en el día del crimen sí hubo una discusión, “pero no sabemos y tampoco vamos a saber el porqué”.

En ese contexto, mencionó que -siempre por los dichos del imputado en su indagatoria-, hubo un forcejeo que terminó con Antonella con múltiples lesiones en la oreja, otro en la cabeza y la estocada en su cuello con un cuchillo, que fue la causante de muerte.

Todo esto descrito fue considerado por el querellante como un acto de violencia de género, ya que además existieron “marcas de sofocación o asfixia en el cuello y con los labios lastimados, producto de probablemente haber sido tapada su boca con fuerza”.

A su vez, indicó que Vargas “ya fue con esa impronta de incumplir lo acordado”, basándose en que nunca le dio a Antonella las fotos que le sacó en una primera sesión y que, al no haberse secuestrado dinero a la hora de su detención, tampoco tenía pensado pagarle las fotos que pactaron hacer ese 4 de abril.

Por otra parte, Vergara cuestionó lo declarado por el imputado sobre la supuesta extorsión que le había realizado la joven con un video en el cual se la veía a ella practicándole sexo oral.

Este cuestionamiento lo hizo con dos elementos: la no existencia del vídeo mencionado y al no encontrarse en el cuerpo de Antonella “ninguna evidencia. Ya sea bello púbico o rastros de semen del imputado”.

Respecto de la pelea, volvió a indicar que la autopsia determinó que Antonella fue cortada cuando estaba apoyada en una superficie plana y dura que permitió el ingreso del cuchillo, el cual “Vargas cortó con mucha energía, dejándola a Antonella sin ninguna chance de sobrevivir”.

La estocada en el cuello “generó que a Antonella se le escurra la vida por la garganta en cuestión de segundos”, graficó y añadió que “para calmarla le pegó dos tapes, después se aprovechó de la situación de macho y decidió matarla para callarla y huir”.

Lo último, fue acompañado con la duda planteada de qué hubiera pasado si Bernhardt era hombre y no mujer, mencionando que “si Antonella era hombre, probablemente este hecho no hubiera ocurrido”.

En referencia a la calificación legal del crimen, sorpresivamente Vergara desestimó la aplicación del agravante de alevosía que añadió la fiscalía el último viernes. En tanto, apuntó que el caso correspondía a la figura de femicidio.

“Si la golpeaba brutalmente como lo hizo, pero no la mataba, los golpes ya eran elementos constituyentes de violencia de género. Él eligió matarla, así que no cabe más que condenarlo por femicidio”, concluyó Vergara. No obstante, de manera subsidiaria pidió que si el tribunal consideraba el hecho como un homicidio simple se aplique el máximo de la pena. Es decir, 25 años de prisión.

Fiscalía
Luego fue el turno de los alegatos del fiscal Martín Rau, quien a lo largo de casi dos horas mantuvo su acusación inicial y señaló -apoyándose en testimoniales, chats y fotografías que fueron exhibidas en diapositivas-, que “lo que dijo Vargas son falacias o mentiras”.

Esto, haciendo referencia a que mintió sobre cómo fueron las fotos, sobre la propuesta de tener sexo de parte de ella, la extorsión posterior de Antonella, sobre quién tenía el arma blanca y del presunto forcejeo. Cuestiones que fueron contadas en dos oportunidades por el imputado, en su derecho de indagatoria ante el tribunal.

Con la misma línea con la que había finalizado la jornada del viernes, el representante del Ministerio Fiscal Público puso en la mesa la hipótesis que señalaba que Antonella le reclamó ese día a Vargas el pago de una sesión de fotos tomada un tiempo antes y que ese fue el desencadenante de la discusión que derivó en el asesinato de la joven.

En ese contexto, el fiscal ratificó que en medio de la discusión Vargas golpeó en la cabeza a Antonella con un velador que estaba al costado de la cama y, con ella indefensa y probablemente desmayada en el suelo, le aplicó la estocada que le perforó la vía aérea y que terminó “sobre la cara anterior del cuerpo vertebral”, provocando un shock hipovolémico y un síndrome de asfixia con su propia sangre.

A continuación, Rau se explayó exponiendo las declaraciones de las vecinas que intervinieron ese día y que grabaron el momento en el que la dueña del lugar hablaba con Vargas.

“Las testigos no mencionaron haber oído los gritos de la pelea que refiere el imputado y eso que a través de esas paredes hasta se escuchaba el ruido de la cadena del baño”, explicó.

Pero esto no sería todo, ya que tal como lo hizo a la hora de ampliar la imputación con el agravante de alevosía, volvió a apoyarse en la declaración de la médica forense Carolina Lanzos, a quien calificó como una testigo importante.

Rau calificó el testimonio de Lanzos como categórico. Ya que su declaración estableció que Antonella fue golpeada quedando indefensa y hasta “posiblemente desmayada en el piso”, siendo posteriormente “apuñalada brutalmente”.

Asimismo, hizo hincapié en las manchas de sangre que tenía la joven, mencionando que “sobre el tórax tenía manchas de sangre gruesas sin caída”, agregando que “lo determinante es que se observan manchas en la zona baja de la pared. Lo que demuestra dónde estaba ubicado el cuerpo al momento del hecho”.

Otra de la arista que explicó el fiscal es que Vargas “utilizó las fotos para satisfacer su apetito voyerista y tomó a la mujer como objeto”.“Sabía que Antonella buscaba trabajo y se aprovechó de eso”, continuó.

Por último, aseguró: “No toleró que una mujer le reclame por las fotos. Cuando ella le dijo no y se reveló, la mató”. Por estos argumentos, Rau mantuvo la imputación y pidió prisión perpetua para Vargas como autor de homicidio agravado por femicidio y alevosía.

La defensa
Terminado los alegatos de la parte acusatoria, llegó el turno de exponer su alegato para el defensor oficial Mario Ramírez, quien una vez más cuestionó y apuntó sobre la aplicación de los agravantes del caso.

“Los agravantes de femicidio y alevosía no están presentes en este caso. No estamos pidiendo que le den un premio ni la libertad a Vargas, estamos diciendo que hubo un exceso en la calificante”, comenzó manifestando Ramírez.

Continuando con su presentación, el letrado indicó que “hay que trabajar con lo que hay, no con lo que no hay. No se puede completar lo que no se sabe con agravantes, hay que fundamentarlas con lo que hay en la plataforma fáctica y acá no hay pruebas, son puras conjeturas”.

Luego, apuntando con la poca o nula credibilidad que expuso el fiscal en su momento, Ramírez se refirió diciendo que la versión de su defendido “es difícil de creer” y que “él no está obligado a decir la verdad, es el Estado el que está obligado a probar el hecho, lo que no está pasando”, arremetió.

Por otra parte, el defensor sostuvo que la pelea narrada en tres oportunidades por Vargas si existió y apuntó que la forense Lanzos no tenía la capacidad o no cumple con las funciones para determinar si Antonella estaba indefensa o no y si estaba en el piso en el momento de la lesión mortal.

Al final de su alegato, analizó que “no porque la víctima haya sido una mujer es un femicidio y no porque haya habido mucha sangre es alevosía”, pidiendo entonces que el caso sea encuadrado como homicidio culposo o en forma subsidiaria como homicidio simple, siendo la aplicación de la pena mínima -8 años-, argumentando que el imputado no presenta antecedentes.

En tanto, luego de una hora de deliberación, los jueces del Tribunal regresaron a la sala de debate y con el fallo resolutivo revelaron que Vargas fue declarado culpable del delito homicidio simple y condenado a 20 años de prisión, de los cuales cumplió cuatro debido a su detención desde el 4 de abril de 2019.

Fue entonces que, ante muestras de disconformidad del público presente que manifestaron “es una vergüenza”, Vargas fue rápidamente trasladado y retirado del SUM del Palacio de Justicia, para cumplir su condena.

Crimen de Antonella Bernhardt
En la sala se escuchó “vergüenza, vergüenza” tras el veredicto. Foto: Marcelo Rodríguez

Los fundamentos del fallo serán comunicados el 28 de noviembre, a las 12.30, en la sede del ubicado por calle Catamarca. A partir de ahí las partes tendrán la posibilidad de apelar la sentencia para su posterior revisión por parte del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de la provincia.

Crimen de Antonella Bernhardt
El Tribunal no aplicó la máxima pena para homicidio simple. Foto: Marcelo Rodríguez

La familia de la víctima va a apelar

Luego de conocerse el veredicto por el crimen de Antonella, el abogado querellante en la causa expresó ante El Territorio su disconformidad con el fallo del tribunal al condenarlo por homicidio simple y no por femicidio.

El letrado consideró que el homicidio estaba plenamente probado y que hubo un contexto de violencia en el departamento donde se encontró el cuerpo de la víctima.

“Tenía la expectativa de que el tribunal mantuviera la calificación con la que llegó al debate”, manifestó y agregó que esperará los fundamentos de la sentencia para analizar los motivos por los cuales decidieron absolver a Vargas.

Asimismo, señaló que no están de acuerdo con el fallo porque creen que “el femicidio está plenamente probado y que faltó un criterio de género por parte de los jueces”.

El abogado también se refirió a la dificultad de definir la violencia de género desde el punto de vista jurídico y a la necesidad de trabajar más en todos los ámbitos que tengan que ver con la cuestión de género.

Además, sugirió que “sería más fácil simplificar la figura del femicidio como una figura agravada que considere la muerte de una mujer como tal”.

Por último, el abogado indicó que la familia de Antonella pretende seguir con las instancias judiciales y que los acompañará en el recurso de casación. Sin embargo, reconoció que “ninguna sentencia les devolverá a su hija” y que el proceso implica mucho tiempo y dificulta el duelo.

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