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La tregua deja al descubierto el caos que dejó el temporal

Panambí: casas inundadas, campings destruidos y la frontera inhabilitada

Los afectados por la suba del río tienen que volver a empezar. Muchos perdieron todo. “No tenemos muchas alternativas más que tener esperanzas”, dicen

sábado 21 de octubre de 2023 | 10:00hs.
Panambí: casas inundadas, campings destruidos y la frontera inhabilitada
Casas sumergidas y dañadas, el drama que deben afrontar los vecinos de Panambí. Foto: Cristian Valdez
Casas sumergidas y dañadas, el drama que deben afrontar los vecinos de Panambí. Foto: Cristian Valdez

La vida para muchas familias que viven en la zona costera de los municipios que se desarrollan recostados sobre el río Uruguay está en pausa. La crecida de esta semana no fue tan arrasante como la de hace casi una década pero el agua avanzó lo suficiente como para generar cuantiosas pérdidas materiales, además de daños en las plantaciones.

Por las inundaciones en los últimos días cientos de personas se vieron obligadas a abandonar sus tierras y buscar refugio en casas de familiares, iglesias o salones comunitarios, donde la mayoría permanece. En tanto, recién ayer paró de llover, el sol trajo alivio y el caudal comenzó a descender dejando al descubierto el desastre que para los afectados es sinónimo de volver a empezar.



En Panambí -localidad cercana a Oberá- el río estuvo el jueves cerca de los 14 metros, dejando completamente sumergidos los dos campings: Municipal y Puerto Sánchez. El edificio comunal debió ser evacuado porque pasó a estar rodeado de agua y el paso fronterizo hacia Porto Vera Cruz (Brasil) continúa cerrado, con parte de su estructura tapada. En la tarde de ayer apenas se veían los arcos y la parte alta de la tribuna de la cancha de fútbol donde cada fin de semana se divierte el pueblo. No hay balsa.

En ese contexto lo más grave son las casas. Muchas terminaron inmersas y por más que varias familias pudieron rescatar pertenencias y electrodomésticos, el agua siempre deja consecuencias en la estructura porque casi todas son de madera.

“Nada se puede hacer más que esperar a que baje y entonces ver qué recuperar”, apuntó Silvestre Dos Santos, quien lamentó haber sufrido pérdidas en inundaciones anteriores. “Mi casa quedó bajo agua, ni el techo se veía”, contó, observándola desde un bote. Casi al instante lamentó: “Tenía plantado tomate, verduras, mandioca, todo para vender en el pueblo pero perdí todo. Lo que había no existe más”.



El agricultor, que consiguió un colchón y por el momento duerme en un galpón en construcción al otro lado de la calle, contó que “primero comenzó a crecer y se calmó, después vino una segunda crecida que tapó todo”. Sobre la noche que tuvo que dejar su casa, situada a menos de 200 metros del edificio municipal, recordó: “Salí para ver cómo estaba y cuando pisé afuera caí al agua, a los tumbos pude sacar algo en medio de la oscuridad”.

Más allá de haber quedado sin nada y de esperar a que el río ceda para regresar a su hogar, la preocupación de Silvestre es que “para la semana que viene marca lluvia nuevamente, dicen que va a venir otra inundación fea. Si hasta mañana no baja rápido el agua no sé qué va a pasar”.

Unos 500 metros alejados de Dos Santos aparece un barrio conocido como “el 14”. No está cerca del río pero es atravesado por un arroyo que desbordó e inundó alrededor de diez casas. “Es la primera vez que nos pasa, salir a las apuradas, y más allá de que con los camiones (de la comuna) pudimos sacar parte de nuestras cosas, esto nos afecta demasiado”, dijo Diego Bordín, quien con su pareja, María Sol Pinto Sampaio (y un hijo pequeño) habita una de las construcciones que quedaron sumergidas.



Aprovecharon la jornada de ayer para comenzar a sacar el barro. La mecánica -contó la joven- es “a medida que escurre el agua ir fregando para que la mugre salga”, porque “desde hace días no tenemos agua para tomar o bañarnos”. Están transitoriamente a la casa de un conocido.

“Mi hijo pide para volver a casa, pero si bien bajó el río, no sabemos si es seguro, porque anuncian otra crecida”, añadió la madre, y en ese contexto lamentó que “no pudimos sacar el ropero, ropa, perdimos colchones. La casa está forrada con machimbres que era lo más barato y estamos así, sin saber cómo seguir porque está todo caro. Tenemos miedo de volver y que otra vez se inunde”.

Cerca de ahí Marcelo Muller y su sobrino, Tiago, se pusieron a lavar las ventanas de su casa, a la que esta vez no llegó la crecida, pero por precaución decidieron sacarlas, al igual que sus cosas.

“En 2014 perdimos todo, esta vez cuando vi que avanzaba actuamos distinto. Por suerte el agua llegó hasta la base”, detalló.



Resistir hasta volver
El barrio 14 es uno de los sectores más afectados de Panambí, al igual que una zona conocida como Doradito, contaron. Las familias que debieron dejar sus casas fueron ubicadas en un salón de usos múltiples y en espacios cedidos por iglesias. En esos sitios amontonaron las pertenencias como roperos, utensilios y electrodomésticos, y la municipalidad les brinda asistencia. Se alimentan, se bañan y esperan directivas en relación al retorno a sus hogares.

Ana Engler admitió con angustia que es la segunda vez que pierde todo. “Igual que la vez pasada no tuvimos mucho tiempo. El agua estaba cerca, sacamos lo básico y salimos”, contó. “Son dos noches las que estamos durmiendo acá”, apuntó.

Su vivienda, hasta ayer, estaba poco menos de la mitad sumergida. Una vez que el agua ceda recién podrá comenzar a limpiar.

En el salón de usos múltiples está junto a su hijo más chico (que vive con ella) y dos más mayores con sus respectivas parejas, ambas embarazadas. Es que vivían en construcciones distintas en el mismo terreno.

“Estamos tratando de aguantar en este lugar, pero es lo que hay”, manifestó la madre. “Es doloroso tener que empezar de nuevo”.



El periplo de Luis
Luis Carlos Gonzálvez tampoco sabe qué hacer. Siente que la suerte no está de su lado porque antes vivía en El Soberbio, pero se mudó a Panambí “buscando una mejor vida, pero a la vez escapando de las inundaciones”. Su casa fue literalmente tragada por el Uruguay.

En la tierra donde vive con permiso de su patrón tenía plantaciones “de pepino, mandioca, verduras que vendo en el pueblo para poder ir cubriendo el día a día”. Eso también está bajo agua. “Si baja rápido algo se salva, pero hace varios días está sumergido, se pudre”, lamentó. Luis vive con su esposa y dos hijos de 8 y 10 años.

Panambí. Caos que dejó el temporal
Herrera Ahuad dispuso la asistencia inmediata a las familias. Foto: Cristian Valdez
Panambí. Caos que dejó el temporal
Silvestre Dos Santos: “Mi casa quedó bajo agua, ni el techo se veía”. Foto: Cristian Valdez
Panambí. Caos que dejó el temporal
Salón de usos múltiples ofició de centro de evacuados en Panambí. Foto: Cristian Valdez

El gobernador recorrió las zonas afectadas

Ayer por la mañana, el gobernador, Oscar Herrera Ahuad, recorrió por tierra y por aire las zonas inundadas en las Panambí y Colonia Aurora junto con los intendentes. En el lugar, tomó nota de los requerimientos para asistir de manera inmediata a las distintas familias y áreas afectadas por la creciente del cauce de agua que obligó a evacuar a al menos catorce familias en Panambí, verificando el retroceso paulatino del agua.

Además, expresó “aquí, en Panambí, estamos evaluando las posibilidades de reubicar a las familias de la zona”. Agradeció el trabajo de asistencia que llevan adelante la Prefectura Naval Argentina, la Gendarmería Nacional y la Policía de la Provincia, “que están realizando un esfuerzo enorme para que la gente pueda regresar a sus hogares a partir de ahora”.

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