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Yo iría a la guerra

sábado 30 de septiembre de 2023 | 6:00hs.

Señor Director: ¡Yo iría a la guerra! dijo un diputado en la Cámara de Representantes de un país vecino,  además agregó como joven quiero que se aumente el presupuesto en defensa, qué fácil suena ir a la guerra; hace poco un presidente joven pidió misiles y ya va más de 1 millón de muertos y ciudades destruidas en su país ¿quién puede medir el costo real de la guerra?  todo el heroísmo, la valentía, el coraje mezclados con la rabia y la violencia que prometen conquistar territorios, recursos y volver más ricos a los vencedores ¡Qué poco aprendemos de la historia! Hay cosas que no se dicen ni en broma, ni para sumar adeptos aprovechando la nebulosa efervescencia del sentimiento tribal, qué poco pueden nuestros libros de derecho, filosofía, ética y nuestros rezos pidiendo bendiciones mientras buscamos la solución en  la bala, el misil o el machete. Ahí tenés al sistema capitalista mostrando sus dientes con sus valores hegemónicos de la mercancía donde lo único importante son las ganancias, que no muestra el verdadero costo de sus acciones, las que muchas veces se esconden y se condena injustamente a quien osa denunciarlas. La guerra siempre es y será un horror, un error, o me van a decir que tirar misiles sobre un grupo de personas es de guapos o rebanar la panza con una faca a al enemigo te vuelve más humano. La historia demuestra que la guerra sólo retarda el progreso, que sólo sirve a unos pocos que se enriquecen de su bajeza, la guerra de la triple alianza lo único que consiguió fue debilitar la región,  los países que se cortan solos lo único que logran es volverse más vulnerables. Es el diálogo la amistad y la cooperación lo que genera que los seres humanos no fortalezcamos así como a nivel individual como a nivel de país, es el diálogo el que lleva el entendimiento y que logrará el intercambio de bienes y servicios que enriquecerá a nuestras economías. Claro que surgirán conflictos, pero todos sabemos que no es la violencia el camino,  sino que como seres humanos tenemos la palabra, la conciencia, el derecho y la justicia para poder dirimir nuestras diferencias con altura y humanidad. La palabra es como el timón de un barco decía Santiago, quien domina su lengua domina su persona, es como una llama pequeña que puede incendiar un bosque, no se puede disparar palabras al aire ya que como balas perdidas no sabemos donde pueden caer.

Pablo Martín Gallero
Puerto Rico

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