El crimen sucedió en la noche del 24 de julio de 2016 en la casa de la víctima

Postergan juicio por el matricidio de una kiosquera en Puerto Rico

El debate oral por el crimen de María Yess (63) se debió postergar con fecha a confirmar. En el banquillo de acusados estarán Andrea Mieres (37)y Paulino Ramón Olmedo (30)
jueves 14 de septiembre de 2023 | 6:03hs.
Postergan juicio por el matricidio de una kiosquera en Puerto Rico
Postergan juicio por el matricidio de una kiosquera en Puerto Rico

El juicio que resolverá el crimen de María Yess (63), kiosquera que fue baleada en julio de 2016 en su vivienda de Puerto Rico y que tiene como la principal acusada a su hija y como cómplice a su yerno, se postergó por nuevos requerimientos en la investigación del hecho.

Según fuentes judiciales consultadas por El Territorio, la postergación del debate oral que debía comenzar hoy y tenía previsto terminar el 18 de este mes en el Tribunal Penal Dos se debe a nuevas pruebas solicitadas por el Ministerio Público Fiscal para la reconstrucción del homicidio.

El caso tiene como acusados a la hija de la víctima, Andrea Elizabeth Mieres (37), y Paulino Ramón Olmedo (30), quien fue pareja de Mieres. Respecto de la mujer, está imputada como autora de homicidio triplemente agravado: por el vínculo, alevosía y codicia, imputación que podría significar la pena de prisión perpetua.

En tanto, Olmedo está señalado como partícipe necesario de homicidio agravado por alevosía y codicia.

Mieres y Olmedo se encuentran en libertad debido a que en agosto del año pasado el juez Ariel Belda Palomar determinó su excarcelación porque llevaban cuatro años con prisión preventiva sin sentencia.

Dos disparos y un montaje

Tal como consta en la instrucción del caso, el asesinato de Yess se produjo durante la noche del 24 de julio de 2016, dentro de su vivienda sobre la calle Río Grande, ubicada a dos cuadras de la Municipalidad de Puerto Rico. Allí, la mujer de 63 años atendía un kiosco de barrio.

Según consta en el expediente, aquella noche se escucharon dos disparos, de los cuales uno de los tiros impactó en la cabeza de la víctima.

Cuando los efectivos policiales llegaron hasta el lugar, se encontraron con la dueña de casa sin vida y con su hija Mieres en la escena, con muestras de desesperación y llorando.

Pero lo que en ese momento pareció un estado de shock, en realidad se trató de un montaje, dado que en poco tiempo los investigadores terminaron de descartar la posibilidad de un hecho de inseguridad y se inclinaron por una trama familiar como hipótesis detrás del crimen.

En aquel momento la mujer relató que se escuchó el timbre y que su madre fue hasta la ventana del kiosco que da a la calle y en esas circunstancias se registraron los disparos. Sin embargo, las pericias del personal de Criminalística y las labores de los detectives de la Dirección Homicidios reconstruyeron otra situación.

En tanto, se determinó que uno de los disparos del revólver calibre 22 largo utilizado en el hecho -el cual nunca fue ubicado por la Policía de Misiones- impactó en la heladera del lugar y el otro le había atravesado la cabeza de la víctima.

Conclusiones

A partir del análisis de la trayectoria de los tiros los científicos de la Policía llegaron a dos conclusiones determinantes.

La primera de ellas era que el disparo que dio en la heladera de ninguna forma pudo haber provenido del exterior de la vivienda, mientras que la siguiente fue que el cuerpo de la víctima nunca pudo haber caído de la forma que lo hizo si el balazo se daba en la dirección aportada por su hija.

 Pero además de la dirección de los disparos, la prueba que la terminaron de señalar como principal sospechosa de matricidio fueron los restos de pólvora en la mujer detectados por la prueba de parafina.

Rápidamente quedó atrás la acusación a un ex convicto del barrio que ella había señalado o un hecho de inseguridad como móvil del crimen.

Codicia y alevosía

 Durante las indagatorias del hecho, para los investigadores el fin codicioso que tuvo la pareja para llevar a cabo el asesinato estuvo bien determinado. Mieres quería quedarse con un terreno que Yess no cedía. Varias testimoniales aportadas durante la etapa de instrucción fundamentan esta hipótesis.

Una de ellas tiene que ver con el aporte que dio una mujer que se habría contactado con los imputados con la intención de comprar el inmueble que era propiedad de la víctima.

En su testimonio, la testigo comentó que luego de una serie de conversaciones estaba todo acordado para que se concrete el negocio entre las partes y que restaba un solo detalle que los presuntos vendedores necesitaban finiquitar. Esto último, se cree, era lisa y llanamente hacer desaparecer a Yess.

 Por otro lado, la figura de la alevosía también quedó plenamente demostrada durante la investigación del caso. En ese sentido las fuentes consultadas indicaron que la víctima fue atacada en un total estado de indefensión, mientras se encontraba en su vivienda.

 De acuerdo a la reconstrucción policial sobre lo sucedido se sabe que la noche del ataque, en un momento determinado, Olmedo llegó hasta el domicilio de su suegra, tocó el timbre y aguardó expectante a pocos metros de la residencia

 Fue allí que Yess, pensando que era un cliente, se dirigió hasta la ventana por donde habitualmente atendía, momento en que su hija aprovechó para efectuar por la espalda los disparos contra su progenitora.

De esta manera la sexagenaria jamás imaginó que sería su propia hija quien le dispararía.

Por otra parte, durante las entrevistas que tuvieron con psicólogos del Poder Judicial en Cámara Gesell, las nietas de Yess -quienes también estaban en la vivienda al momento del hecho- expresaron que no vieron a nadie sospechoso ese día.

Esto terminó por arrojar por la borda la coartada de un presunto hecho de robo que manifestó ante la Policía la propia Mieres al momento de justificar el ataque que sufrió su mamá.

Otro relato clave para desenmascarar a la pareja fue el de un mecánico que también declaró como testigo en el caso.

Según el relato de este trabajador, horas posteriores al homicidio, Olmedo llegó hasta su taller y pidió que desarmaran su motocicleta para un supuesto arreglo.

Las investigaciones confirmaron después que con ese vehículo el acusado se había trasladado hasta la vivienda de su suegra durante la noche del 24 de julio de 2016 y una vez cometido el crimen se dirigió al taller para dejar su rodado allí.


Publicación de la venta de la vivienda

Algo que complica aún más a Olmedo, es que tres meses antes del crimen, éste se ocupó de publicar en Facebook y en los sitios OLX y Alamaula el siguiente aviso: “Vendo un terreno en Puerto Rico, precio $500.000, recibo vehículo de mi interés en parte de pago”, dejando el número de su teléfono celular.

 Eso indicaría que obraron con premeditación, pero lejos de toda sospecha un comprador porteño se contactó y acordó la compra por 450 mil pesos.

 El acusado nunca dijo que la propiedad no era suya. Es más, mintió diciendo que era de su novia Andrea y que se la iban a reservar. Los compradores viajaron desde Buenos Aires para concretar el negocio llegando el 11 de julio a Puerto Rico.

Fueron recibidos por Mieres, que le mostró el terreno pero la transacción no se pudo hacer porque ese día la escribanía estaba cerrada y dos días después se volvió a truncar porque seguían sin conseguir el permiso de la dueña.

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