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Liberaron a los dos sospechosos por el homicidio de Gladis Gómez

“Queda claro que agarraron dos perejiles, no investigaron bien”

Mario Antonio A. y Santiago Miguel S. fueron beneficiados con la falta de mérito. Dura réplica de Rafaela Gómez, hermana de la comerciante y catequista de Oberá

jueves 23 de marzo de 2023 | 2:30hs.
“Queda claro que agarraron dos perejiles, no investigaron bien”
Familiares y amigos marcharon el pasado 13 de marzo a pedir justicia por Gladis. Foto: Luciano Ferreyra
Familiares y amigos marcharon el pasado 13 de marzo a pedir justicia por Gladis. Foto: Luciano Ferreyra

Tras permanecer un año detenidos como sospechosos por el homicidio de Gladis Beatriz Gómez (39), en la víspera Mario Antonio A. (28) y Santiago Miguel S. (27) fueron beneficiados con la falta de mérito y recuperaron la libertad por disposición del Juzgado de Instrucción Uno de Oberá.

De esta forma, la investigación por el crimen de la comerciante y catequista obereña volvió a foja cero, lo que generó gran indignación en los familiares de la víctima.

“El 13 de marzo pasado el juez nos dijo que había pruebas para elevar la causa a juicio, pero pasaron diez días y liberaron a los sospechosos. Acá lo único concreto es que asesinaron a mi hermana y ahora nos sacan la posibilidad de hacer justicia. Que se pongan las pilas e investiguen, no pueden jugar con el dolor de una familia”, reclamó Rafaela Gómez.

En diálogo con El Territorio, la hermana de la víctima explicitó su sorpresa por la decisión judicial de liberar a quienes hasta ayer eran sindicados como los motochorros que el 2 de marzo del año pasado asaltaron el local de calle Piedrabuena y dispararon a la dueña.

A consecuencia de un impacto de bala en la cabeza, Gómez agonizó durante once días en el Hospital Samic de Oberá, donde finalmente falleció el 13 de marzo.

“La verdad que fue una sorpresa, todavía como que no creemos. Ni les contamos a nuestros padres porque no sabemos cómo van a reaccionar”, reconoció Rafaela.

Visiblemente molesta, lamentó que “durante un año nos aseguraron que había suficientes pruebas, pero no era así y ahora hay que arrancar de cero. Acá queda claro que agarraron dos perejiles y no investigaron como debían”.

Doble tragedia
Mario Antonio A. y Santiago Miguel S. se hallaban en custodia del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) y recuperaron la libertad ayer a la mañana, tras ser notificados de la falta de mérito dispuesta por el juez de Instrucción Uno, Pedro Piriz.

Sandra Llamosas, querellante en representación de la familia de la víctima, manifestó que adhirió al dictamen del fiscal Elías Bys “porque realmente no había ninguna prueba conducente como para elevar a juicio la causa así como estaba”.

Por su parte, María Cristina Salguero, defensora particular de Santiago Miguel S., cuestionó la instrucción del caso y lamentó que se haya perdido un año para hallar a los verdaderos culpables del crimen.

“La realidad es que no había elementos de prueba contra mi cliente ni el otro sospechoso.

La imputación no se puede sostener solo por el hecho de tener detenidos. Nunca vi una causa tan armada. Primero la famosa llamada anónima, después ni una pericia”, cuestionó.

Según Salguero, mientras dos inocentes estuvieron presos durante un año, las autoridades “perdieron la oportunidad de investigar bien para encontrar a los verdaderos responsables.

Imagino que para la familia de la víctima esto es una doble tragedia”.

El sumario del caso estuvo a cargo de la Seccional Primera de Oberá y las pesquisas bajo supervisión del jefe de la División Investigaciones de la Unidad Regional II, comisario Augusto Britos.

Dudoso testigo clave
Desde un primer momento las defensas de los imputados cuestionaron la instrucción y las supuestas llamadas anónimas que direccionaron la investigación policial hacia los dos sospechosos.

Según consta en el expediente a cargo del Juzgado de Instrucción Uno de Oberá, el 9 de marzo del año pasado se recepcionó un llamado a la línea 101, donde un hombre -quien no aportó sus datos por temor a represalias, se dejó constancia- aseguró conocer a los autores del hecho, sindicando como responsables a Miguel “El Chueco” y a Marito M.

En tanto, el 19 de septiembre Lucas R. declaró ante el juez Piriz haber suministrado información a los jefes de UR II, lo que derivó en la detención de los acusados.

Dijo el testigo: “(…) estuve con los dos jefes de la de la Unidad Regional a los tres días que había pasado el hecho, me pusieron presión por Marito por un video que tenían de las cámaras de seguridad. A Marito lo reconocí en el video, me llamó la atención una remera del Barcelona que tenía, por eso lo reconocí, y al que bajo no le reconocí porque bajó de golpe y no enfocaba la cámara. Me preguntaron si sabía algo del arma, si Marito tenía un arma o si tenía conocimiento y le dije que no sabía de eso”.

En cuanto a por qué la Policía lo buscó para que le brinde información, el testigo contestó:

“Porque los jefes saben que tengo antecedentes por intento de homicidio. Dos tengo, uno con arma de fuego y otro con arma blanca. Por el tema de las armas me fueron a buscar y hacía cuatro meses que había vuelto de Rosario”.

Marcadas contradicciones
Las defensas también apuntaron a la prueba testimonial y a la discrepancia respecto de los dichos de la víctima ante el personal policial y lo que dijo la testigo R. Q. sobre qué escuchó de boca de la misma.

Por un lado, en el acta de constatación e inspección ocular del 2 de marzo a las 21.18, se dejó constancia que en el lugar del hecho se encontraba la víctima “(…) donde al preguntarle sobre características o descripción de los mismos o de la motocicleta, por el estado en que se encontraba manifestó desconocer”, suscribió el oficial ayudante Leandro Fraga.

Luego se cita el informe del día 9 de marzo, firmado el oficial subayudante Luis De Mora, que dice: “Al llegar al lugar mencionado, el cual se trata de un local comercial, del rubro kiosco, somos recibidos por una persona de sexo femenino, quien nos manifestó que le habían disparado con un arma de fuego en la zona de la cabeza, presentando fuertes dolores y que no se sentía bien”.

“Al pedir que nos comente cómo habría ocurrido el hecho, ella nos dijo que ingresó una persona a comprar algo y en un momento dado esta persona saca un arma de fuego, le apunta y le da un tiro, dándose luego a la fuga tras subirse a una motocicleta con destino ignorado. Con respecto a las características del agresor solamente supo decir que era un delgado, alto y tez trigueña, no pudiendo aportar datos en la motocicleta en la en la que se fue, solamente que le pareció que era una moto chica, similar a la 110 cc”, se agrega.

En tanto, también se recepcionó declaración testimonial de una vecina de la víctima, quien contradijo lo manifestado por la Policía en los informes previos.

La testigo mencionó que la Gómez no aportó características del conductor de la moto, pero sí del acompañante, a quien definió como “grandote, morocho y que la tonada no era de acá”.

Sin sostén probatorio
Respecto del informe técnico efectuado por la Dirección de Cibercrimen sobre el seguimiento fílmico a los presuntos autores del hecho -luego que la víctima nombrara a motochorros-, se detalla que a las 21:00:27 del 2 de marzo las cámaras de seguridad de un domicilio de calle Piedrabuena “permitieron visualizar el paso de una motocicleta, color oscura, no pudiendo precisar las características del mismo en razón de la lejanía de la cámara, con dos ocupantes”.

“El conductor llevaba puesto casco color blanco, vestía totalmente ropa color oscura y el acompañante llevaba casco color blanco puesto, también vestía ropa totalmente oscura. Se dirigieron con dirección a calle Concordia”, se cita.

Una segunda secuencia captada a las 20:58:08 en otro domicilio de la misma calle permitió constatar el paso de “una moto, color oscura, presumiblemente 150 c.c. que posee guardabarros similar a una cross, sin dominio colocado, con dos ocupantes. Tanto el conductor como el ocupante, vestían totalmente ropa color oscura y llevaban puesto casco color blanco”.

A las 21:01:13 se visualizó el mismo rodado por calle Piedrabuena con dirección al Polideportivo Municipal. Más allá del detalle del seguimiento de las cámaras de la zona, Cibercrimen no halló registro fílmico del caso que se investiga y el informe aclara que “no se observa la comisión de un hecho delictivo”.

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