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El cadáver del menor fue hallado el 3 de junio en un bañado de Oberá

Quedó firme la prisión preventiva del imputado por el caso Josías Galeano

Se tuvo en cuenta el riesgo de fuga y entorpecimiento de la investigación. La Cámara de Apelaciones avaló lo actuado por el juez de Instrucción Dos de Oberá

sábado 25 de febrero de 2023 | 2:30hs.
Quedó firme la prisión preventiva del imputado por el caso Josías Galeano
Andrés Rogelio T. (26) saliendo del Juzgado luego de la declaración indagatoria el 7 de junio pasado. Foto: Cristian Valdez
Andrés Rogelio T. (26) saliendo del Juzgado luego de la declaración indagatoria el 7 de junio pasado. Foto: Cristian Valdez

La Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Menores de Misiones confirmó la prisión preventiva que pesa sobre Andrés Rogelio T. (26), imputado por el presunto homicidio de Josías Ezequiel Galeano (15), cuyo cadáver fue hallado en un bañado de Oberá en avanzado estado de descomposición el pasado 3 de junio.

Dicha resolución de la Sala II fue suscripta ayer por el vocal Nº 3, José Alberto López, y el vocal Nº 4, José Jacobo Mass, quienes rechazaron el recurso interpuesto por Matías Uriel Olivera, defensor oficial del imputado.

En tanto, avalaron lo dispuesto el pasado 29 de julio por el juez de Instrucción Dos de Oberá, Horacio Alarcón, quien dispuso la prisión preventiva por la presunta comisión del delito de homicidio.

El rechazo de la apelación se funda que ante la severidad de la pena que podría caber, la excarcelación implicaría riesgo procesal de fuga y entorpecimiento de la investigación.

Entre los considerandos, la Cámara mencionó que ante la desaparición de Josías Galeano “el encartado se ausentó de los lugares que frecuentaba, sin que las personas de su entorno tengan conocimiento de su paradero, motivando su búsqueda por diversos lugares de la ciudad de Oberá y de la provincia, hasta que fue localizado en cercanías de la localidad de Dos de Mayo”.

Por otra parte, se indica que frente al monto de la pena que podría imponerse, circunstancias personales y antecedentes del sospechoso, se “permiten suponer fundadamente que -en libertad- tratará de sustraerse de las obligaciones procesales. A lo que debe sumarse que no se le conoce medio de vida, ocupación ni trabajo fijo -trabajaría eventualmente como tarefero-, lo que posibilita concluir que no cuenta con arraigo económico suficiente”. 

Testigo clave

El expediente 57841/2022 investiga las circunstancias del presunto asesinato del menor obereño, cuyo cadáver fue hallado después de 34 días de angustiosa búsqueda.

Andrés Rogelio “Koki” T. apareció en el radar de los investigadores luego que un testigo afirmó que el sospechoso le confesó el homicidio, si bien reconoció que sólo son conocidos del barrio.

Al respecto, el pasado 8 de junio Diego Armando F. (25) declaró ante juez Alarcón y su aporte sentó las bases para la acusación contra el único imputado por el hecho.

“Koki me dijo que le hizo una llave con el brazo y le tenía del cuello, y ahí el otro le pegó con la mano para arriba y le pegó en la cara y él dijo que le terminó de matar haciéndole una llave con la mano, que le apretó más fuerte. Me dijo que estaban los dos solos, no me dijo dónde fue, sólo dijo que lo mató y que lo tenía enterrado en el Yazá, donde había un pantano lleno de musgos y camalotes. Y ahí me dijo si yo le podía comprar pan y mortadela”, afirmó el testigo, quien posee un amplio prontuario por delitos contra la propiedad.

Sobre el día en que el acusado le habría confesado el hecho, del cual no precisó la fecha, mencionó que lo mandaron a llamar por intermedio de dos menores a los cuales no conoce. 

“Yo estaba en mi casa y ahí los gurisitos me llamaron, no los conozco, seguro son del barrio. Después del medio día fue eso. Me dijeron que Koki me llamaba, y ahí yo no sabía nada lo sucedido, lo que estaba pasando. Me acerqué confiado, ahí fui hasta la calle 1 de San Miguel, fui solo y estaba Koki. Ahí me dijo lo que él hizo. Él dijo que hizo una macana y que tenía al desaparecido, y le tenía matado, y no me dijo el nombre de quién era el desaparecido. Le dije que no me podía involucrar en nada, que no me podía meter en problemas y ahí el amenazó de matarme a mí y a mi familia si yo decía algo”, se cita en el expediente.

“Le tuvo que matar”

El testigo aseguró que no conocía a Josías. Tampoco supo precisar por qué el implicado lo eligió para confesarle el crimen, ya que apenas eran conocidos del barrio.

“No me dijo en qué fecha lo hizo, sólo que hizo una macana. Yo estaba aterrado. Me dio 400 pesos para que le compre pan y mortadela, plata tenía un montón, tenía una mochila negra y tenía más plata. Adentro de una bolsita en la mochila tenía la plata”, indicó.

Señaló que compró la comida en un kiosco de calle 1, mientras que el acusado lo aguardaba sobre la misma arteria.

“Fui solo al kiosco y le traje el pan y la mortadela (…) Yo le dejé eso y me fui a mi casa. No me quería meter y él me dijo que si yo abría mi boca, mi familia corría riesgo. Se notaba que estaba malo, así como amenazándome”, agregó.

Si bien en el inicio de su declaración el testigo manifestó que el sospechoso le confesó el homicidio y luego le pidió que le compre pan y mortadela, sobre el final se contradijo: “Koki me contó todo después que yo le compré las cosas”.

Un aspecto que siembra interrogantes es que en todo momento Diego Armando F. mencionó que el imputado aseguró que el cadáver de Josías fue arrojado al arroyo Yazá, en Campo Viera.

“Koki también me dijo que le tenía atado del cuello con una soga, y ahí le ató en una piedra y lo tiró en el agua”, detalle que no condice con la profundidad del lugar donde encontraron el cuerpo, un bañado de pocos centímetros.

“Koki me dijo que ellos se mandaron una macana juntos y que ahí le tuvo que matar para que no lo delate. Yo le agarré miedo por lo que Koki me contó. Dijo que lo mató y lo llevó al Yazá, que es por Campo Viera, me dijo. Koki no me dijo cuánto tiempo hacía que estaban juntos con el gurí”, mencionó.

Data de muerte

Según la autopsia, Josías Galeano fue asesinado entre 20 y 25 días antes del hallazgo de su cadáver, es decir entre el 10 y el 15 de mayo del año pasado.

Asimismo, ante la dificultad que Diego Armando F. evidenció para trazar una línea de tiempo, le preguntaron si el encuentro que tuvo con el acusado fue antes o después del censo nacional que se realizó el pasado 18 de mayo.

“Yo hable con Koki antes del censo, y cuando la Brigada fue a buscarme habían pasado siete días después de que hablé con Koki”, precisó, y agregó: “No entiendo por qué él me contó eso”.

La pista sobre la confesión que Koki T. le hizo a Diego Armando F. surgió por el aporte de Hugo S., referente tarefero de San Miguel, quien declaró que suele colaborar con la Brigada y por eso se presentó para contar lo que el testigo le dijo.

En el mismo sentido testificó una hermana del sospechoso, aunque en su declaración el testigo desmintió a ambos.

“A Hugo S. le dije lo mismo que a Titi (la hermana de Koki T.). A Titi le dije que no sabía nada de lo que el hermano había hecho, que lo vi sí le conté y que me mandó a comprar, eso también se lo dije (…) Ella quería saber dónde estaba su hermano y yo le dije que no sabía. Ese mismo día que me fue a buscar la Brigada. Yo venía de mi trabajo y ahí ella me llamó, ella quería encontrar el cuerpo del desaparecido. Yo le dije que no sabía nada y ella quería saber dónde estaba el hermano, yo solamente quería proteger a mi familia y por eso no dije nada”, indicó.

Y agregó: “A ella yo no le dije nada de lo que había pasado, no me puedo meter en problemas, le dije. Le dije que él me amenazó, yo sólo le conté a ella que le tenía visto a Koki y que le compré las cosas para él. Todo eso pasó el mismo día, al otro día de ver a Koki vi a la hermana de él. A ellos ninguna vez le conté nada, sólo con ella hablé, con ningún familiar más hablé”.


“Asfixia por inmersión o sumersión”

El informe bioquímico de la autopsia practicada sobre el cadáver de Josías Ezequiel Galeano (15) confirmó que el menor falleció por “asfixia por sumersión”.

El estudio estuvo a cargo de la licenciada en bioquímica Claudia Noemí Caballero, especialista en microbiología clínica, quien analizó tejidos de médula ósea obtenidos del esternón del cadáver, lo que permitió hallar un tipo de algas unicelulares denominadas diatomeas.

También se analizó una muestra del agua del bañado donde fue encontrado el cuerpo sin vida del menor.

“El hallazgo de diatomeas puede diagnosticar que la víctima efectivamente se ahogó”, precisa la autopsia, y agrega que “estamos en condiciones de decir que la víctima aspiró en forma activa el líquido circundante al lugar del hallazgo”.

Contrario a ello, el principal testigo afirmó que el sospechoso le confesó que lo ahorcó con una llave.

En tanto, el informe forense aclara que si se tratara de un cadáver caído o arrojado al agua, las diatomeas “podrían penetrar de forma pasiva en el aparato respiratorio, requiriendo que el cuerpo se mantenga sumergido en el agua un tiempo prudencial, pero no podrían llegar a otros órganos al no existir actividad circulatoria”.

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