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Pinceladas de historia

La conquista del “desierto verde”

domingo 05 de febrero de 2023 | 6:00hs.
La conquista del “desierto verde”

El vocablo “desierto” ha tenido una significación geohistórica en la Argentina que ha pervivido. Denomina así a los grandes espacios ocupados por indígenas cazadores recolectores sin contacto con las tierras ocupadas por los conquistadores europeos. Éstos y los misioneros en reiteradas oportunidades estrellaron sus propósitos frente a los irreductibles “pámpidos” como en general se los denominaba. Así durante siglos quedaron inmensos espacios denominados “tierras ocupadas por indígenas” cubriendo el mapa nacional. En ellas señoreaban cazadores nómades acompañados circunstancialmente por renegados de la ley y el orden hispánico. Recibieron del español un don inesperado: yeguarizos, vacares y lanares que aseguraron su subsistencia e incrementaron su movilidad. Es por ello que las gobernaciones y virreinatos hispánicos, así como los gobiernos nacionales y provinciales de las primeras décadas de los tiempos independientes debieron cuidar las fronteras interiores que separaban de las del indio. Tales fronteras constituían una débil línea defensiva permanentemente quebrada por los malones que recrudecían cíclicamente.

Es más popularmente conocida por estar presente en los manuales de historia surgidos en la Generación del Ochenta la “conquista del desierto patagónico”. Sin embargo, el amplio espacio ocupado por la región chaqueña también mereció especial preocupación del gobierno nacional y allí se produjeron diversas conquistas militares en forma paralela a las patagónicas.

La voz indígena Chaco designó, desde los tiempos de la conquista española, una región muy vasta incorporada forma general dentro de las gobernaciones de Buenos Aires, Tucumán, Santa Cruz de la Sierra y Paraguay, entre los ríos Paraguay, Paraná, Salado y Parapetí. Se constituía en una región boscosa poblada por numerosos grupos nómades.  La fragmentación del antiguo virreinato del Río de la Plata, en los primeros años del siglo XIX derivó en la división de esa gran región, quedando para Argentina las partes austral y central del Chaco, ambas al Sur del Pilcomayo, y conservando para Bolivia y Paraguay la zona boreal. El Chaco austral territorio se hallaba poblado al oriente por los guaycurúes, gentilicio aplicado por los guaraníes a los indios del Chaco y que involucraba a los mbyas del norte, los tobas, mocovíes y abipones distribuidos entre el Bermejo y el Salado, e incluso a los payaguás canoeros que dominaban los grandes ríos. Al occidente, se hallaban los grupos lingüísticos de matacos, mataguates, caracterizados por un fuerte nomadismo. Ofrecieron enorme resistencia a los intentos evangelizadores e incluso a las encomiendas. El único fuerte estable, fundado en el siglo XVI era Concepción del Bermejo (cercano a la actual localidad de Sáenz Peña), destruido y abandonado por sus pobladores hacia la década de 1630, quedando desde ese momento el Chaco absolutamente marginado hasta los tiempos independientes.

Recién durante los gobiernos de Avellaneda y Roca, ante la necesidad de ampliar los espacios y obtener nuevas tierras para su poblamiento y producción económica, se iniciaron varias acciones militares para la conquista de esos enormes espacios. La primera de ellas fue dirigida por el Coronel Manuel Obligado, en 1879, que partió desde Reconquista. Unos años más tarde, en 1882, desde Salta salió una expedición al mando del Coronel Juan Solá. Ésta fue apoyada desde el agua por una pequeña flotilla y tuvo la particularidad de haberse internado en la actual provincia de Formosa.

En marzo de 1883, siendo Roca Presidente de la República y el coronel Benjamín Victorica su Ministro de Guerra y Marina, se ordena al Gobernador del Chaco, coronel Francisco Bosch, la realización de la campaña del Chaco Austral, cuyos objetivos – según las instrucciones de Victorica- eran los de “practicar reconocimientos en el interior del territorio, buscando los puntos más apropiados para situar destacamentos de ocupación militar y de protección a las colonias y obrajes establecidos en las márgenes del Paraná”. La campaña se realizó en tres frentes que avanzaron durante cincuenta días sobre el Chaco Austral. Esta sirvió para sentar las bases de lo que se llamó el Plan Victorica tendiente a ocupar militarmente el Chaco y asegurar definitivamente su incorporación a la jurisdicción nacional. Para ello se construyó una línea de fortines a lo largo del Bermejo . Fue una gran campaña militar en la que actuaron por lo menos seis regimientos nacionales de caballería, cuyo balance según el estado nacional fue muy positivo, pues se pudieron realizar estudios profundos sobre el río Bermejo, se ganaron 5.000 leguas cuadradas a los aborígenes y se incorporó a muchos de ellos a la vida sedentaria, se edificaron trece fortines que resguardaban la seguridad de los colonizadores. Por un tiempo se logró la pacificación del lugar, comenzando un plan de inmigración de habitantes europeos y la instalación de empresas, fundamentalmente forestales. No obstante, en 1900 hubo una nueva campaña y otras posteriores en 1908, 1914 y 1917.

Los territorios conquistados fueron incorporados a las provincias ya existentes de Salta, Santiago del Estero y Santa Fe, y dieron origen a dos territorios nacionales, Formosa y Chaco, que a mediados del siglo XX fueron provincializados.

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