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Un campeón que no le baja los brazos a la vida

A Brandon Almirón un virus le generó secuelas de por vida cuando era bebé y le diagnosticaron síndrome de Asperger. Su madre biológica murió electrocutada, pero halló amor y contención en su familia ampliada y también en el atletismo

viernes 11 de noviembre de 2022 | 6:08hs.
Un campeón que no le baja los brazos a la vida

De entrada, la vida le puso varios obstáculos, situaciones extremas que lo dejaron al borde de la muerte. Entonces era difícil predecir que sería un campeón, un luchador incansable con varios atributos, un ejemplo de vida. 

Brandon Andrés Almirón (13) obtuvo dos medallas de oro en los recientes Juegos Nacionales Evita que se desarrollaron en la ciudad de Mar del Plata.

El obereño se consagró campeón en 80 metros llanos y lanzamiento de bala en categoría adaptados y llevó la bandera de Misiones a lo más alto del podio.

Brandon adoptó a Rosa como su mamá y ambos se eligieron para caminar juntos.

Un notable logro deportivo para un chico que comenzó a caminar recién a los cuatro años, ya que apenas nació un virus intrahospitalario le generó una infección que destruyó parte de los tendones de su pie izquierdo, lo que le ocasionó secuelas de por vida.

El destino no le daba tregua y cuando tenía cinco meses de vida su mamá murió electrocutada al manipular un viejo televisor. Brandon quedó al cuidado de su padre, quien a su vez combatía contra sus propios demonios, por lo que no le dio ni lo mínimo imprescindible.

Pero ahí aparecieron sus tíos Rosa Kusner y Juan Almirón, hermano de su papá, quienes se hicieron cargo del pequeño y lo criaron como a un hijo más.

Tiempo después, en tratamiento por su pierna en el Hospital Garrahan de Buenos Aires, le diagnosticaron síndrome de Asperger, una condición incluida en los trastornos del espectro autista.

Pero a pesar de tantos contratiempos, su vida se encarriló con amor y contención. Brandon asiste a la Escuela 633 y en el atletismo encontró un lugar de pertenencia que lo hace feliz.

Empeño y garra

Además de asistir a una institución educativa de jornada extendida, tiene tiempo para entrenar, estudiar programación y practicar ajedrez.

“El año que viene empiezo la secundaria y después me gustaría estudiar arquitectura”, comentó Brandon, aunque también se mostró interesado por la carrera de periodismo.

En tanto, su mamá Rosa destacó el incondicional apoyo que recibieron por parte de docentes y directivos de la Escuela 633 para la inclusión del chico.

Un agradecimiento sincero en las figuras de la vicedirectora Patricia Hartel y la profesora de Educación Física Noelia Lindstrom.

“Patricia fue quien nos abrió las puertas y Noelia la que lo formó en el deporte. Son dos personas muy especiales para nosotros”, remarcó emocionada.

Por su parte, la profesora Lindstrom destacó “el empeño y la garra de Brandon. Por ahí algo no le sale, pero insiste hasta que lo logra. Sé de sus dolores cuando corre, pero eso no le impide seguir. Y no necesito estar con él para saber que está entrenando”.

Al respecto, el campeón contó que entrena martes y jueves con la profe y sus compañeros en la escuela, pero los demás días practica en la canchita del barrio, no importa si hace frío o calor. Y los logros están a la vista.

En Mar del Plata, Brandon demostró todo lo que sabe en la pista de atletismo.

Sobre la experiencia en Mar del Plata, Brandon destacó la posibilidad de conocer el mar y compartir con amigos. Además disfrutó la adrenalina de la competencia.

“Siempre antes de competir me pongo un poco nervioso, pero después me concentro y hago lo mejor posible”, agregó.

Por su buen desempeño fue destacado por los evaluadores nacionales y el próximo año podría federarse, al tiempo que hasta los 18 podrá participar de los Juegos Evita.

Volver a vivir

Hoy la vida cobija a Brandon con ternura y alegría, lejos de la desolación y la tristeza que marcaron sus primeros meses de vida. 

Cuando falleció su mamá residían en una precaria vivienda en el barrio San Miguel de Oberá y la familia se completaba con el papá -entonces de 21 años- y dos hermanitos mayores. Semanas después del deceso de su mamá, el bebé fue encontrado en estado lamentable.

“El papá de Brandon es medio hermano de mi marido y por eso nos enteramos de lo que pasaba. Me acuerdo que fue el 5 de diciembre del 2009 cuando otro hermano de mi marido llegó a casa desesperado para avisarnos que el bebé se moría. Fuimos a ver y lo encontramos muy grave”, recordó Kusner, enfermera de profesión.

Aquel día trasladaron al bebé al Hospital Samic, donde permaneció varios días internado debido al delicado cuadro de salud que presentaba. 

“En el Hospital me dijeron que era muy difícil que salga adelante porque ni se movía. Pero nunca perdí la fe y le hablaba, le decía que tenía que vivir. En un momento le puse en mi pecho y empezó a chupar desesperado, como que extrañaba el pecho de la madre. Es increíble pero me sacó leche, y eso que mi hijo más chico tenía diez años”, aseguró emocionada.

Tras años de trámites y burocracia, finalmente la Justicia de Familia les otorgó a Kusner y su esposo la tutela definitiva de Brandon.

“Y estoy orgulloso de que sea mi mamá”, destacó él a su lado, feliz y colmado de amor y medallas. 

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