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La pesquisa avanzó sobre la comisaría y un destacamento abandonado

Caso Golemba: tras no hallarse rastros en la comisaría, seguirán las excavaciones en otras zonas predio

El procedimiento avala el relato de testigos que lo vieron esposado en la comisaría de Dos de Mayo, pero no hay rastros. La justicia federal prevé más allanamientos a partir de hoy

domingo 24 de julio de 2022 | 6:07hs.
Caso Golemba: tras no hallarse rastros en la comisaría, seguirán las excavaciones en otras zonas predio
Máquinas excavaron tres días dentro del predio de la Comisaría de la Mujer, construida luego de la desaparición de Mario.
Máquinas excavaron tres días dentro del predio de la Comisaría de la Mujer, construida luego de la desaparición de Mario.

El 2 mayo del año pasado El Territorio publicó en exclusiva la declaración de dos testigos que la noche del 27 de marzo de 2008 vieron Golemba detenido y esposado en la comisaría de Dos de Mayo. Fue la primera vez que un medio tuvo acceso y difundió dichos testimonios.

“Una noche a eso de la nueve le traen a un muchacho esposado con las manos en la espalda pero no le hacen entrar al calabozo, le dejan al lado de la puerta y le reconozco como a Mario Golemba. Él también me reconoció y me dijo: “hola Ramón, podés sacar mi celular yo te voy a dar el número para que llames a mi gente”, el celular lo tenía en el bolsillo de adelante del pantalón y no podía sacar porque estaba esposado con las manos atrás. No llegué a sacar el celular porque cuando estaba por meter la mano para sacarlo vinieron dos policías y le llevaron a otro lugar”.

Así comenzó la declaración testimonial de Ramón Domingo Olivera (29), el 28 de abril de 2009, ante la entonces jueza de Instrucción Uno de Oberá, Alba Kunzmann de Gauchat.

Punto de inflexión

Se habían cumplido trece meses de la desaparición de Golemba cuando dos internos de la Unidad Penal II de Oberá -el citado Olivera y Vas Carlos Almeida (61)- se animaron a contar lo que en marzo del año anterior vieron en la comisaría de Dos de Mayo.

Pero la justicia provincial desestimó sus dichos y el expediente quedó encajonado trece años como una simple desaparición de persona.

El punto de inflexión se dio en junio del año pasado, cuando a instancias de la querella que representa a la familia Golemba el caso pasó al Juzgado Federal de Posadas y en pocos meses la Fiscalía Federal N° 2, a cargo de Silvina Gutiérrez, avanzó enormes pasos y el hecho comenzó a investigarse como “desaparición forzada de persona”.

También fue clave la figura del testigo de identidad reservada, lo que posibilitó que muchas personas se animaran a contar lo que sabían ya que la justicia federal les brindó las necesarias garantías de seguridad, trasladando y custodiando a los testigos.

Especialistas de Buenos Aires intervienen en los rastrillajes. Foto: Natalia Guerrero

En ese contexto, además del aporte de los dos hombres que el 27 de marzo 2008 vieron a Golemba en la comisaría, surgieron otras voces que apuntaron al accionar policial.

Por ello, tras organizar una aceitada logística, el último miércoles la jueza federal de Posadas María Verónica Skanata ordenó el allanamiento de la comisaría de la Mujer de Dos de Mayo, dependencia que funciona en el mismo predio de la seccional Primera y fue construida luego de la desaparición de Golemba.

“Este es el primer allanamiento y surge de varias testimoniales. Lo que puedo decir y asegurar a la sociedad, es que el grupo que está trabajando, ya sea de Gendarmería como de Prefectura y Policía Federal, son del más alto rango a nivel nacional e incluso internacional.

Por ejemplo, de Gendarmería están trabajando dos geólogos y un antropólogo que escanean con equipos de alta tecnología. Además participan licenciados en criminalística y profesionales capacitados en el exterior”, subrayó Rafael Pereyra Pigerl, querellante que representa a la familia Golemba.

La búsqueda en la comisaría de Dos de Mayo culminó el viernes sin resultados positivos, a pesar del gran movimiento desplegado por personal de Gendarmería Nacional Argentina (GNA), Prefectura Naval (PNA), Policía Federal (PFA) y del Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas (Sifebu), dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación. 

Si bien el miércoles se presentó el subjefe de la Policía de Misiones, comisario general Víctor Eduardo Maj, quien aseguró que la institución acataría los requerimientos judiciales, lo cierto es que con el correr de los días la relación se fue tensando y el viernes se produjo un fuerte entredicho entre la jueza Skanata y las autoridades policiales, al punto que los uniformados tuvieron que retirarse y sólo quedó un efectivo de guardia. 

El conflicto se habría generado cuando se ordenó excavar en el interior de la dependencia. En realidad, desde el primer día hubo un marcado malestar por el hallazgo de un féretro en el patio de la comisaria, lo que para algunos fue interpretado como un mensaje mafioso, aunque ello no evitó ni restringió la continuidad de las pesquisas.

Ayer, en tanto, se realizaron tareas de escaneo y excavación en un terreno que perteneció a la Policía. Se trata de un predio situado sobre el kilómetro 36 de la ruta Provincial 11, jurisdicción de Dos de Mayo, donde años atrás comenzó a construirse un destacamento que quedó inconcluso.

Las pesquisas continuarán hoy en una locación que al cierre de esta edición se mantenía en reserva.

Clamor popular

El movimiento de los últimos días despertó la atención de los vecinos de Dos de Mayo y durante todas las jornadas hubo gente observando el procedimiento a cargo de las fuerzas federales.

“Ojalá que se destape todo, ya es hora de saber la verdad y que Mario descanse en paz. También la familia necesita respuestas después de tanto sufrimiento”, reflexionó Sergio, comerciante de la zona.

A pesar de los años transcurridos, todavía se percibe el temor de hablar en público sobre las circunstancias y sospechas que rodean al caso Golemba.

“Yo mismo sufrí el maltrato policial en esa comisaría”, comentó otro vecino apuntando hacia la seccional Primera.

Y agregó que “una vuelta iba en moto, me paró un control y como no tenía los papeles me bajaron a los tapes y me llevaron preso. Eran malacostumbrados a maltratar. Yo le conocía a Golemba. Era un muchacho trabajador, no tenía boca para nada. Dios quiera que los culpables paguen”.

Vale destacar que la instrucción que lleva adelante la fiscal Gutiérrez también permitió descorrer el velo sobre el accionar de los policías que al momento del hecho se desempeñaban en Dos de Mayo, ya que testigos de identidad reservada declararon que las torturas eran prácticas habituales.

En ese marco, un vecino compartió la versión que le dio un conocido retirado de la Policía, indicio que también maneja la justicia.

“Contó que Mario volvió de Oberá y se bajó en la rotonda para ir a la casa, en Picada Indumar. En eso vino una patrulla de Policía de Tránsito, lo levantaron en la rotonda y lo llevaron a la comisaría. Y de ahí desapareció”, mencionó.

Precisamente, el 27 de marzo de 2008 Golemba viajó a Oberá para consultar a una nutricionista que lo atendió a media mañana. A las 14.43 mandó el último mensaje avisando que llegaría de tardecita. Nunca más supieron nada de él.


Expectativas y ansiedad

Si bien el querellante Pereyra Pigerl y Eliezer Golemba se excusaron de brindar detalles que puedan frustrar diligencias procesales, ambos destacaron la labor de que la justicia federal.

Con relación al allanamiento de la comisaría, Pereyra Pigerl ponderó que “la inspección fue importante porque nos permitió constatar que la descripción dada por los testigos que ubican a Mario en ese lugar tienen sustento, según la visión de la querella”.

“Es importante saber dónde está Mario, pero también qué pasó y avanzar penalmente”, remarcó.

Por su parte, el hermano de la víctima reconoció que “esto es muy fuerte para mí y para toda mi familia. Entré y recorrí pasillos y calabozos donde estuvo detenido Mario, o donde se dice que estuvo”.

Reconoció que “en diferentes momentos del día uno se pone un poco ansioso, en otros uno se tranquiliza con esas sensaciones de que al fin se está haciendo lo que nosotros estábamos esperando hace tanto tiempo”

Contó que antes del operativo la familia fue informada en detalle de las tareas a realizar, lo que les brindó tranquilidad.

“Nos aclararon desde un comienzo que mantengamos la calma, que mantengamos bajas las expectativas porque pasaron catorce años”, expresó.

El paso del tiempo es una de las cuestiones que más inquieta a la familia y a la comunidad en general, más allá de la sospechas instalada, ya que desde la desaparición de Golemba hasta el allanamiento transcurrieron catorce años y cuatro meses, o 5228 días, lapso suficiente para borrar pruebas.

Por ello, Eliezer Golemba enfatizó que si no se hallan restos “es como que te tira para atrás, pero tenemos la certeza que van a seguir investigando”.

No descartan que lo hayan confundido con un boquetero

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