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El martes el Tribunal Penal Uno dará a conocer la sentencia

Un juicio histórico y la vida de Evelyn como muestra de la realidad trans

Tras cuatro jornadas de debate quedó claro que Evelyn Rojas sufrió discriminación y exclusión toda su vida. Testigos revelaron la violencia con la que la asesinaron
domingo 13 de marzo de 2022 | 11:30hs.
Un juicio histórico y la vida de Evelyn como muestra de la realidad trans
Un juicio histórico y la vida de Evelyn como muestra de la realidad trans

Desde pequeña Evelyn Rojas (26) se sintió una nena y así la llamaban su madre y sus hermanas: “nena”. Vestía ropas de niña, siempre fue muy coqueta y, en palabras de su hermana mayor, Soledad Belén, era la reina de la casa. En el juicio por su asesinato su familia dejó en claro que siempre la aceptaron, comprendieron y acompañaron.

Pero ese contexto terminó siendo una burbuja, una excepción a los demás ámbitos de su vida. Fuera de su hogar sufrió la discriminación y la exclusión en carne propia. Por eso, dijeron sus cercanos, no terminó la escuela, no pudo conseguir trabajo y casi que fue empujada a la prostitución.

Patricia Villalba, su madre, declaró en la primera audiencia del debate oral y público que Evelyn se cambió de colegio en varias oportunidades por el bullying que sufría. Ella la alentaba a seguir, le decía que iba a pasar, la acompañaba pero esa hostilidad no cesó y empezó a buscar alternativas para ganarse la vida.

Contó que cuando era adolescente, con 14 años, decidió poner un cartel frente a su casa en el barrio Fátima ofreciendo servicios de limpieza a domicilio. “Vamos a cobrar barato mamá, así nos hacemos de clientes”, le dijo la joven, “pero cuando le decía que mi hija era la que iba a trabajar decían que no. Ni de doméstica pudo trabajar mi hija”, reclamó la mujer entre llantos.

Forzosamente Evelyn asumió pronto esa exclusión y buscaba ocultarse para que su madre, comerciante de barrio, no pierda la clientela por los prejuicios de los vecinos, algunos de ellos muy religiosos. Intentó ganarse la vida - quería ser independiente y no una carga - vendiendo viandas, pero antes pidió que no digan que ella era la que cocinaba.

A los 17 finalmente se fue de su casa, formó una pareja y empezó a trabajar en la noche ofreciendo servicios sexuales. Tuvo idas y venidas, momentos buenos y no tanto, pero ese terminó siendo el inicio de la vida en la calle, presa de las adicciones, de una injusticia y violencia estructural y sistemática.

El juicio por su asesinato es histórico porque se trata del primero en el que se lleva adelante bajo la carátula de femicidio en la provincia. De todas formas, la querella busca probar que se trató de un “crimen de odio”, enmarcado en el inciso 4 del artículo 80 del Código Penal de la Nación. Es decir, un transfemicidio o travesticidio.

Una historia que se repite

Pero también es de suma importancia para mostrar la realidad de un colectivo que tiene una expectativa de vida de 35 años. Así coincide Adam Yan López (32), presidente de la ONG Somos Diverses,  en diálogo con El Territorio, quienes asistieron en primera fila las jornadas del debate.  

“Tristemente la historia de Evelyn que hoy es recreada en un juicio oral y público permite ver la realidad de muchísimas personas trans, sobre todo de muchas feminidades trans y, en menor grado, masculinidades trans. Porque al tener ella una expresión de género en la que se visibiliza mucho más en las características físicas son tempranamente excluidas de sus hogares, aunque Evelyn tuvo la fortuna de ser respetada y  acompañada por su familia”.

El entrevistado manifestó que la “falta de educación social que tenemos hacia las diversidades sexuales, hacia nuestras  identidades trans, que son disidentes a la heterocisnorma, se traslada a un montón de lugares. En la escuela y el ámbito educacional,  porque si bien existen políticas públicas a nivel nacional como es la Ley de Educación Integral, entiendo que falta trabajar muchísimo y aplicarla en la provincia de Misiones”.

El referente también explicó que una de las principales causantes de esta falta de reconocimiento de las identidades se traduce en la exclusión laboral y que muchas chicas y chicos trans se encuentran en situación de prostitución. “Lo que quiere decir esto que el único recurso que tienen para vivir debido a la discriminación que sufren y a la exclusión tan pronto de sus hogares no tiene otro recurso que vender su cuerpo para tener dinero para sobrevivir”, explicó López. 

Y reflexionó: “Hoy el paradigma nos exige que podamos adecuar todas las esferas del ámbito social para poder garantizar y respetar las identidades sexuales que siempre existieron a lo largo de la historia y que, afortunadamente, ahora empiezan a tener visibilidad y a exigir derechos”.

El militante señaló que “es un juicio histórico y paradigmático, sabemos que tenemos la posibilidad hoy de generar un antecedente en términos jurídicos y también sociales y culturales ya que es el primero en la provincia de Misiones. Afortunadamente tenemos hoy una profesional en la querella, que es la doctora Florencia González, quien es la que está acompañando el caso y es una abogada que tiene perspectiva de género y diversidad. Nosotres insistimos mucho en la transversalización en todos los ámbitos de esta perspectiva, sobre todo en las políticas públicas”.

Violencia extrema

El debate, como viene informando este medio, se está realizando en el Tribunal Penal Uno, ubicado sobre la calle La Rioja de Posadas. En las cuatro jornadas, además de revelar la historia de vida de Evelyn, los familiares también dejaron en claro la violencia que ejercía el acusado, Ramón Da Silva, sobre la víctima.

Su relación, dijeron, fue de unos pocos meses. “Es muy feo recordar todo, pero tanto para contar de los pocos meses que estuvo en mi casa. Esa pieza era un caos”, relató la madre sobre la pareja. “Lo conoció a Junior y empezó a tomar más que nunca, volvió a la calle y volvía toda golpeada en todo el cuerpo”, puntualizó Villalba.

A sabiendas de que Ramoncito era el agresor, la mamá de Evelyn le ofreció dinero para que “la cuide y no la lastimen”, pero Da Silva “agarraba la plata y le seguía pegando”. También contó que el violento vendió varias de sus pertenencias y que la maltrataba con frases como “no sabés ni coger, puta de mierda, no servís para nada”, le recriminaba que se vista como mujer si era un hombre y criticaba que hacía “comida de chanchos, siendo que Evelyn cocinaba más rico que yo”.

La violencia física luego empezó también en la casa. Entre lágrimas contó que el acusado la arrastraba por el suelo, que una vez le hincó una bombilla en el ojo y en otra oportunidad tuvieron que llamar a la ambulancia porque había perdido un pedazo de lengua. Las sesiones de tortura fueron tales que, aseguran los familiares, a causa de eso la víctima empezó a tener convulsiones que nunca fueron tratadas debidamente.

“Él odiaba a mi hermana, no le aceptaba y por eso yo no entendía porque estaba con ella, no podía entender. En todo momento le decía ‘por qué te comportás así si sos un hombre” remarcó a su turno Soledad Belén. Al respecto también señaló como algo revelador que le hayan cortado el pelo a su hermana al momento de su asesinato ya que lo cuidaba como nadie.

Evelyn fue encontrada asesinada el 27 octubre del 2016 y los testimonios de peritos y efectivos policiales a lo largo de las cuatro audiencias llevadas adelante al momento dieron cuenta de la saña con la que le dieron muerte. “Lo más llamativo que se advirtió fue una contusión en los párpados similares a los ojos de un mapache. La magnitud del golpe recibido fue severo, la cabeza fue en forma repetitiva a la estructura y todo el contenido cerebral estaba inundado”, describió el perito forense Víctor Acosta.

En su informe se advirtió una lesión en el cuello, en el tronco, abdomen, donde detectó marcas de arrastre que no fueron causales de muerte pero sí fueron provocadas cuando ya estaba sin vida. El análisis de la escena indica que la joven fue asesinada en el sector de los baños y luego arrastrada hacia la fosa donde fue hallada.

Evelyn casi no tuvo posibilidad de defensa debido a la cantidad de alcohol que había ingerido. Carlos González, quien estuvo a su cargo el estudio toxicológico indicó que presentaba un grado de intoxicación comparable con un coma, por lo que había perdido todos los sentidos.

“Yo la vi a Evelyn, ella estaba muy tomada, yo le decía que deje esas cosas. En eso viene este muchacho - por el acusado- y  ellos empiezan hablar y yo me callo. Al rato cruzó y él le siguió al otro lado de la vereda,  por como hablaban estaban discutiendo. Al rato él vino con una cajita de vino, tomaron, después forcejearon y se fueron para el lado de la YPF que no funcionaba. Yo no le seguí y no sé si entraron o no, fueron discutiendo”, señaló Ignacia Galeano sobre la noche anterior al hallazgo del cuerpo, el 26 de octubre.

Al otro día, en horas de la siesta, la mujer fue a llevar comida junto a su pareja y la encontraron muerta. El médico forense que la examinó a las 18.40 determinó que llevaba 14 horas muerta.

Ninguno de los testimonios fue escuchado por el acusado, quien mediante su defensa le pidió al Tribunal no estar presente en el debate el primer día. De todas formas mañana, cuando se escuchen los últimos dos testigos y se lean las declaraciones de quienes no comparecieron, tendrá que estar.

También asistirá el martes, cuando las partes exhiban sus alegatos y se conozca la sentencia a cargo de los  jueces Viviana Cukla -presidenta-, Ángel Dejesús Cardozo y Marcela Leiva. Será entonces una jornada histórica para la sociedad misionera.

Opinión
Por Pamela Wimer.
Psicóloga-Sexologa especialista en salud sexual y reproductiva

Desenmascarar al victimario
La urgencia y necesariedad de aplicar la perspectiva de género en todos los casos atraviesan la justicia y hoy día se hace aún más visible cuando hablamos de Evelyn.   Más allá que es la punta de un iceberg, nos muestra la riqueza en leyes poseemos en nuestro país y la clara dificultad para bajarlas a la práctica. Cuando un profesional del ámbito de la sexología habla de incorporar la perspectiva de género hace alusión a corrernos del modelo binario ya arcaico en sus postulados y cuestinarnos y cuestionar los estereotipos que devinen de dicha concepción y abrir en el debate nuevos postulados y categorías que, aunque ya existen, no siempre son contempladas para su análisis,  perdiendo así una instancia enriquecedora para la sociedad y todxs los actores sociales. (Ley Micaela).

Tal vez para algunos oídos resulte raro el término “travesticidio”, el cual es uno de los finales penosamente más frecuente en la población trans y en todas aquellas que aun son consideradas disidentes y no casualmente. La correspondiente disminución en su expectativa de vida, en un sistema de salud que aún resulta centrífugo, un sistema policial con escasos recursos para afrontar las tareas a la altura de las circunstancias, obstáculos que intentan invisibilizarse a la hora de la inclusión laboral,  perpetúan esta expectativa de vida corta, de entre 30 y 35 años. Por lo antedicho cuestiono si la palabra travesticidio debería sonarnos rara e invito a repensarlo como un acto macabro devenido de una personalidad perversa (quien genera sufrimiento por goce propio) y entender que hablar de este tipo de casos es claramente referirnos a actos impulsados por el odio, el sadismo y la psicopatía en su versión más oscura.

Decir que el psicópata mata, física y-o psíquicamente es una aclaración innecesaria, más lo que toma el relieve y lo hace casos de estudio de psicopatología profunda es el cómo y el por qué ... Premeditado, sigiloso, sistemático, carente de culpa y todo tipo de pensamiento introspectivo, con la firme intención de dejar su huella de odio plasmada en su víctima, con el goce que le apareja sentir su temor hacia él, el desvalimiento de su víctima muchas veces fruto de años de hacer mella en esa humanidad.

Que simple sería en este momento significarlo como monstruo, más esta es también una falla en la perspectiva de género: no son monstruos con signos visibles de su personalidad retorcida, se presentan como personas comunes y de hecho agradables en su presentación, muchas veces encantadora, enmascarando así la trampa psicopática que hace que la víctima caiga en su trampa. Es por ello que el desafío del sistema es en principio el desenmascaramiento de esta fachada hueca, armada a medida del espectador, con la clara intención de seducirlo y simplemente pasar desapercibido y direccionarse hacia la próxima víctima,ya que para él (por más que escenifique momentos de angustia) las personas tienen el carácter de objetos para su satisfacción personal, las mira desprovisto de afecto y como un lienzo para dibujar su plan que estremece en sus fines ya que la necesidad de daño es como la sed en medio de un desierto - impostergable e inagotable.

Un juicio histórico y la vida de Evelyn como muestra de la realidad trans
Un juicio histórico y la vida de Evelyn como muestra de la realidad trans
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