Romano volvió a ‘El marginal’ con Antín, el villano corrupto favorito de los fanáticos

lunes 24 de enero de 2022 | 6:00hs.
Romano volvió a ‘El marginal’  con Antín, el villano corrupto favorito de los fanáticos
Romano volvió a ‘El marginal’ con Antín, el villano corrupto favorito de los fanáticos

Gerardo Romano retoma en la cuarta temporada de ‘El marginal’, estrenada esta semana en Netflix, su papel de Sergio Antín, el deleznable funcionario penitenciario corrupto, que sin embargo genera simpatía en el público que sigue esta serie: “Todos querrían ser como él en una sociedad como funciona la nuestra”, dijo el actor en una entrevista con Télam.

Efectivamente, en esta cuarta temporada de la ficción creada por Sebastián Ortega y dirigida por Alejandro Ciancio y Mariano Ardanaz, quien fuera el director del ficticio penal de San Onofre en el que transcurrió la trama hasta que quedó envuelta en llamas, no solo no pagó por sus transgresiones, sino que consiguió el premio de hacerse con la Secretaría de Seguridad nacional. “Es inspirador porque no siente culpa y avanza”, reflexionó.

Benito Galván (Rodolfo Ranni) es el director que maneja con mano de hierro la cárcel que es un nuevo escenario, y la banda liderada por Coco (Pipo Luque) son entonces nuevos obstáculos para los presidiarios protagonistas y para Antín, que va a intentar infiltrar y socavar el poder de Galván y reeditar la sociedad criminal que pueda seguir llenando sus bolsillos.

Nuevas locaciones, grabar las temporadas 4 y 5 juntas, un elenco que creció mucho, ¿hizo todo eso que se sintiera un rodaje diferente?
La única diferencia que sentí fue con algunos actores con los que tuve que interactuar, porque tenía una ventaja que era el mutuo conocimiento y la mutua empatía que siempre redunda en un funcionamiento artístico superlativo.

Te referís sobre todo al “Tano” Ranni…
Sobre todo, claro. No trabajé más con él, después de haber trabajado mucho en cine y televisión, en un importante éxito como “Zona de riesgo”. Casi 30 años. Y tiene un sabor muy especial haber trazado una relación muy intensa con alguien, que pasen 30 años, reencontrarte y poder mirarte profundamente a los ojos, más allá del ego, y eso es de alto regocijo.

Además con un personaje que es el principal antagonista del tuyo.
¡Sí! Maltratarlo, putearlo y basurearlo a Galván tiene un plus porque es Ranni (risas).

Desde la última vez que el público vio a todos estos personajes, Antín es el único que parece haber caído bien parado y progresado.
Es el mismo pero con más poder, con más fuerza política. Es un Antín feliz. Los demás se comían garrones, golpizas, torturas, enfermedades, cagadas a palos, encierros… ser tumbero. Y Antín tiene una linda casa, una linda esposa, hace lo que quiere, no siente contradicciones. Fundamentalmente, no siente culpa, y eso es lo que más alivia la conciencia de quien anda por caminos malhabidos.

¿Tuviste alguna inspiración para este funcionario amoral?
Un presidente que espía a funcionarios de su propio partido es altamente inspirador; un tipo que lleva a su nena al colegio, es cariñoso con su mujer, es glamoroso, es buen mozo, tiene plata, es simpático, hace chistes, habla de fútbol. Todos querrían ser como él en una sociedad como funciona la nuestra. Antín es alguien inspirador, alguien que la gente querría ser; no siente culpa, vive bien, y avanza.

¿Qué te dice la gente?
“¡Aguante Antín!” (risas), es que tiene gran magnetismo. Pero no es que es carismático y nada más, sino que es tan hijo de puta y tan simpático que todo se disuelve y es un héroe en vez de un villano.

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