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Hugo Sand uno de los impulsores recuerda la gestación

Memorias a 20 años del histórico tractorazo

Se cumplen hoy dos décadas de la primera marcha de los tractores. El primer encuentro fue en Oberá y desde allí rápidamente se animaron a marchar después a Posadas

sábado 29 de mayo de 2021 | 6:08hs.
Memorias a 20 años del histórico tractorazo
Foto: Macarena Bordón
Foto: Macarena Bordón

Suena raro en estos tiempos de redes sociales y comunicación online, pero hace 20 años que el ingeniero Hugo Sand dejó de usar celular. Y no lo hizo por renegar de la tecnología, sino por una necesidad de aquel momento, por una causa superior que requería de compromiso, honestidad y valentía.

Por ser “charlatán”, como dice él, fue uno de los referentes del histórico tractorazo que se gestó el 29 de mayo de 2001, cuando los colonos del interior de Misiones se congregaron en el Centro Cívico de Oberá y decidieron viajar a Posadas en reclamo de “precio justo” para la materia prima y “dignidad de la familia agraria”, dos consignas que se mantienen vigentes.

Y ya en la plaza 9 de Julio de la capital provincial hubo que resistir las inclemencias del tiempo bajo las carpas negras, pero también las presiones que bajaban para tratar de frenar el reclamo de los productores.

“En Posadas tuvimos una avalancha de apoyo de las organizaciones y del periodismo, pero también hubo presiones. A don Carlos Minoura y a mí nos presionaban para una reunión con autoridades, pero nos escapamos a Apóstoles y apagamos los celulares para que no nos encuentren. Fue una estrategia y desde ahí no usé más celular”, comentó.

Es que cualquier interferencia podría poner el riesgo la lucha, como había sucedido antes, cuando hubo infiltrados en los acampes que conspiraron contra la unión de los colonos, lo que Sand y otros referentes supieron después.

“Por eso se nos caía la protesta y la gente ya no venía. Un día, Fernando Finke, productor de Alvear, dijo ‘levantemos las carpas y volvamos a las chacras con el compromiso de venir el 29 de mayo con los tractores’. Primero no creía mucho, pero el 29 a media mañana éramos muchos”, rememoró.

El poder de la unión

La entrevista con El Territorio transcurrió en la casa de Sand, en Picada Sarmiento, desde cuyo patio aquel 29 de mayo (hoy se cumplen dos décadas) vio pasar a los tractores hacia el mítico Cruce Karaben, sobre ruta nacional 14.

“Y de ahí en caravana hasta el Centro Cívico de Oberá, donde alguien propuso ir a Posadas. El 3 o 4 de junio salimos y teníamos dos slogans: precio justo y dignidad de la familia agraria. La lucha por el precio es necesaria, pero esa lucha se agota cuando se logra el objetivo. Pero el otro slogan nunca se agota porque la dignidad es permanente e involucra al colono y al obrero rural”, subrayó.

En tal sentido, ponderó que años después se logró el convenio de corresponsabilidad gremial por el cual todos los peones rurales tienen el beneficio de los aportes previsionales y laborales, cuestión que hoy se cumple a medias por la incompatibilidad con los planes sociales, lamentó el referente agrario.

Sobre la experiencia en la plaza, remarcó que “éramos muy asamblearios, discutíamos hasta lo último y siempre éramos por lo menos tres. Nadie decidía solo. Nos cuidábamos mucho y para eso cada colonia tenía su referente con un listado de las personas. Había una organización elemental pero muy fuerte”.

En tanto, cada colonia tenía que autoabastecerse en el acampe, para lo que recorrían su jurisdicción juntando lo que hacía falta.

Sand destacó el apoyo de gremios y organizaciones, y citó con una sonrisa: “Los dentistas iban a la plaza y nos enseñaban a cepillarnos los dientes. La plaza llegó a ser una gran escuela donde todos aprendíamos y enseñábamos, eso era lo lindo”.

Y agregó: “Nos invitaron a la Facultad de Humanidades. Si vieran la clase de civismo que dieron los colonos. Pasa que muchos estudiantes eran del interior y se rompió la dicotomía entre el universitario y el de la chacra”.

Ejemplo vivo

El tractorazo se gestó lentamente, al calor de una serie de políticas que afectaron al sector primario y derivaron en el hartazgo, la miseria y la rebelión. 

“Los militares no se animaron a hacer lo que hicieron los políticos que destruyeron la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (Crym), y eso hay que decirlo. La política destruyó el Mercado Consignatario, la Junta Reguladora de Granos, de Carne y el Banco Provincia. Privatizaron Papel Misionero. Este viento neoliberal que azotó la Argentina llegó a Misiones y se hicieron un festín”, opinó Sand.

Recordó que en los años 1998 y 1999 convocaban a concertación de precios entre el gobierno, los grandes industriales y los pequeños productores, pero “eran mesas de escarnio, de burla”, definió.

“Nos decían que éramos minifundistas e ineficientes. Es decir que nosotros éramos los culpables de los bajos precios. Que teníamos que vender nuestras chacras y pasar al mercado financiero, vivir de rentas. O sino trasladarnos a los centros urbanos, de ahí el crecimiento extraordinario de las villas”, agregó.

Por ello, a 20 años de aquel hito, destacó la importancia del tractorazo como un símbolo de la unión del sector primario. Un antes y un después para la industria, ya que en febrero 2002 se creó el Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym).

Sobre aquella gesta, Sand destacó “me queda un sentimiento grande de agradecimiento a la gente que participó de una u otra forma”.

Y cómo enseñanza reflexionó que “ es posible luchar, y que sin lucha no se llega a nada, se sigue arrodillado ante los poderes. Hemos nacido para ser libres y tenemos que luchar por la libertad y la dignidad de la gente. Hoy somos muy bravos en las redes, pero cuesta cuando tenemos que ir a poner la piel, los músculos y la inteligencia. Y eso fue lo que hicieron los colonos hace 20 años atrás en el tractorazo”, finalizó emocionado.


Una plaqueta y el acto pendiente

Hoy, referentes del sector agrario colocarán una original plaqueta en el Cruce Karaben, en el municipio de Guaraní, para recordar los 20 años del tractorazo.

Se trata de una obra de hormigón que será ubicada al ras del suelo para significar las huellas que dejaron los tractores en el asfalto y las consignas de entonces.

“También queríamos hacer un acto, pero decidimos suspenderlo por las restricciones por la pandemia. Igual más adelante habrá tiempo. Por el momento vamos a colocar la placa y que cada uno recuerde la importancia del tractorazo y lo tenga presente en su corazón”, remarcó Sand, que 20 años después aún utiliza en su chacra el tractor con que el que viajó a Posadas.


En cifras

80
El 7 de junio llegaron a Posadas 80 tractores, tras hacer paradas para descansar las viejas máquinas. También unos 350 productores de diversas localidades y una treintena de camiones.

 

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