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Día del Médico: “Es muy grato ver la alegría de cada mamá cuando tiene su bebé en brazos”

Desde adolescente la decisión estaba tomada y Juan Martínez cumplió su deseo de estudiar y ejercer la medicina

jueves 03 de diciembre de 2020 | 19:59hs.
Sociedad

Siempre atento y predispuesto se muestra Juan Esteban Martínez, médico especializado en ginecología, oriundo de Corrientes pero que ejerce la profesión en Misiones. Fanático hincha de Independiente de Avellaneda, le gusta el fútbol y las carreras de autos; contó a El Territorio que si no estudiaba medicina y si hubiese tenido la posibilidad quería ser piloto profesional de automovilismo, “es algo que me apasiona, me encanta”.

Juan prioriza siempre a la familia que formó con la médica Sandra Cabral, a pesar de la cantidad de horas de guardia que debe cumplir, que hace que muchas veces se pierda acontecimientos importantes, aunque el acompañamiento familiar es el pilar de su vida.

Martínez estudió en Corrientes y tiene familiares que ejercieron la misma profesión, por eso contó que en su casa era tema de diálogo permanente y -decidido desde su adolescencia- dejó su Santa Lucía natal para estudiar en la capital de la tierra del taragüí.

“Lo que más me costó al irme de mi casa fue el desarraigo. En esos tiempos no había la misma frecuencia de colectivos que hay ahora, no había celular, si mis padres me enviaban plata no era inmediato, se recibía a través de un giro telegráfico que debíamos retirar en el correo”, recordaba el médico. Además remarcó que hoy en día extraña su casa, su mamá, hermana y sobrino que viven en Santa Lucía, Corrientes.

Apenas recibido, tuvo que hacer el servicio militar obligatorio, lo enviaron a Puerto Iguazú y allí, al ver la falta de personal de la salud y la cantidad de partos y cesáreas, comenzó a atender en el sector de ginecología y obstetricia, se especializó en esa rama de la medicina. Hizo la residencia en el Hospital Madariaga de Posadas, donde luego fue jefe de residentes y se desempeñó como médico de planta, tarea que se aboca hasta hoy en día.

Para Martínez lo más complicado de su rubro es ver fallecer a un paciente, pero la satisfacción llega cuando ve la alegría de cada mamá al recibir en sus brazos al hijo recién nacido. A veces, mientras pasea en las calles de la localidad varios se detienen a saludarlo, “eso es un reconocimiento mucho más grande que cualquier reconocimiento económico”, destacó Martínez.

“Hemos estado sin dormir muchas veces, pero el amor a la profesión elegida es único”

Oriundo de San Luis, el médico pediatra Guillermo Rodríguez sintió pasión por la medicina desde muy joven; “pude elegir estudiar lo que me gustaba. En Misiones hice la residencia, durante tres años en Eldorado, me recibí de médico pediatra. Después estuve haciendo una beca de un año en el hospital Garrahan”, recordó el galeno, que actualmente se desempeña como jefe de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) en el hospital Samic de Eldorado.

Estudió medicina en la Unne en Corrientes y ese fue el primer paso que lo traería a Misiones. “Durante la cursada conocí a un amigo que me trajo a Misiones, conocí a mi esposa en San Javier y actualmente vivimos en Eldorado desde hace 30 años”.

El médico resaltó de su profesión que todos los días tienen retos nuevos “por la diversidad de pacientes que llegan a la consulta, a veces no se cuenta con todos los recursos, pero tratamos de hacer todo lo posible por el paciente”. Para el pediatra, a través de los años la medicina cambió y mucho, “hay adelantos, no es como hace 30 años atrás, que no había ni siquiera asfalto. Con la tecnología de hoy en día estamos muy conectados, eso a los médicos nos ayuda mucho. Durante esta pandemia nos pudimos conectar con personas de todo el mundo como para poder estudiar un poco más esta patología tan grave que aqueja a todos los rincones del planeta”, comentó Rodríguez.

El profesional tiene un afecto especial por su vocación, aleja que su trabajo va acompañado por el sostén que cada día le brinda su familia y Dios que son sumamente necesarios para su vida. “Me siento feliz cuando puedo ayudar con la medicina, o disminuir algún dolor. Es muy lindo poder ver la sonrisa de la mamá cuando se va de alta con su hijo en brazos, o caminando”.

Los médicos tienen muchos días grises en relación a su trabajo, a veces la vida tiene otros planes que no se ajustan a los deseos del ser humano. “En mí especialidad de terapista, los días son muy tristes a veces, cuando lo que me toca es ver cuando fallecen los bebés, y ver a una mamá en una esquina guardando la ropita del bebé, o la mamá que se está sacando la leche porque le tocaba el amamantamiento y su bebé ya no está. Es triste, pero en nuestra profesión saltamos de la alegría a la tristeza de un momento a otro”.

Todos los médicos, sea cual fuere su especialidad entregan todo de sí, siempre están firmes para ayudar en un hospital, la calle, una clínica, o donde fuere. “Hay momentos en que la profesión de médicos -que nosotros elegimos- ha hecho que dejemos a nuestras familias para poder asistir y atender a algún paciente, hemos estado sin dormir muchas veces, pero el amor a la profesión elegida es única”, finalizó el pediatra.

Corresponsalía Eldorado

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