jueves 22 de octubre de 2020
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Posadas-Encarnación, una metrópolis binacional

martes 29 de septiembre de 2020 | 6:00hs.

En Mendoza, el área metropolitana de la ciudad homónima abarca siete municipios, pero a los ojos de cualquier turista es una sola gran ciudad. Por dar un ejemplo fácil, hasta revisar el trayecto de una línea de colectivos que agilizara la movilidad era un tema que requería una coordinación aceitada entre distritos, con todo lo complicado que puede ser lograrlo. Para salvar estas burocracias, y tomando como antecedente el ente que administra Londres y los 32 municipios del Gran Londres, se creó en 2016 lo que se dio en llamar como el Unicipio, una autoridad que busca mejorar la gestión en la administración de servicios públicos, presupuestos participativos o los planes de obras públicas que abarquen varios municipios de ese conurbano, en temas tan claves como puede ser el agua de las acequias.

En este caso, todos las comunas pertenecen a una misma provincia, pero hay metrópolis que pisan dos provincias diferentes, como podría ser el caso de Buenos Aires, donde la pandemia no diferencia las avenidas que dividen las jurisdicciones y afecta a toda la metrópolis como una sola gran realidad, con todos los dolores de cabeza que eso les trajo tanto a unos como a otros.

La metrópolis de Nueva York abarca tres provincias, los estados de Connecticut, Nueva York y Nueva Jersey. Así, la conocida como el área tri-estatal es una sola cosa cuando hablamos de temas como el tránsito, la contaminación ambiental o los trenes, subtes y ferrys.

Según un estudio publicado en por la universidad Arturo Prat, de Chile, podríamos considerar que cuando una ciudad que está a menos de 50 kilómetros de la otra, ambas funcionan como una sola, ya sea Paraná con Santa Fe o Resistencia con Corrientes.

Pero en el caso de Misiones el desafío es aún mayor, ya que la huella urbana de la metrópolis es una sola y abarca dos países diferentes en el caso de Posadas y hasta tres naciones en el caso de Puerto Iguazú. Tenemos naturalizado el río como un límite, cuando en realidad son grandes ciudades que abarcan municipios argentinos, paraguayos y brasileros, según el caso, y así deberíamos funcionar. No podemos seguir partiendo nuestras metrópolis al medio como si fueran Berlín antes de 1989 y como si el río fuera un muro.

Misiones es integración, porque el 90% de nuestro perímetro es internacional y la manera de derribar este muro imaginario es creando cada vez más vías de comunicación de una orilla con la otra.

Tenemos que tender a imaginar que entre Posadas y Encarnación vamos a construir diez puentes, que vamos a tener seis muelles diferentes a lo largo de la Costanera para embarcarnos en lanchas colectivo que nos lleven al otro lado y hasta taxis aéreos que traigan, por ejemplo, a profesionales paraguayos a una convención en el Parque del Conocimiento.

El estudio de arquitectura y urbanismo Mvrdv, de Holanda, presentó recientemente una propuesta -asociados a Airbus- donde propone sumar al transporte integrado de las ciudades la alternativa de drones autónomos que puedan llevar pasajeros, por ejemplo para conectar el centro de una ciudad con un aeropuerto de cabotaje, una visión muy posible de aquellas ciudades que imaginó hace cien años el arquitecto americano Frank Lloyd Wright cuando consideraba a los helicópteros el transporte en las ciudades del futuro.

No se trata de construir más muros, como sucede entre México y Estados Unidos. El caso de Tijuana con San Diego es ejemplo de todo lo que está mal y en ese camino no podemos seguir avanzando.

Curiosamente, esto no es un tema de gobiernos nacionales. El estudio del Profesor chileno Haroldo Dilla Alfonso concluye en que tratados como el Mercosur no han transformado para bien la situación de las urbes transfronterizas, y son los municipios y los gobiernos locales los que deben ponerse de acuerdo para transformar sus realidades en común, en busca de un desarrollo colectivo.

Tenemos que estar seguros de nuestra identidad, una frontera abierta no va a hacer que dejemos de ser quienes somos y también tenemos que comprender que no estamos aislados en el mundo, y el proteccionismo pseudo nacionalista no nos va a llevar a ningún lado, el que está del otro lado es una persona igual que yo y -como si la barra diagonal fuera el Paraná- podríamos hacer un win/win.

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