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Antonella en el día 6 de aislamiento: Volver a la infancia por un ratito

sábado 28 de marzo de 2020 | 7:00hs.
Antonella Olivera practicando con su teclado en el quincho familiar
Damián Cunale

Por Damián Cunale [email protected]

Los días corren dentro del quincho de la familia Olivera en San Javier, donde Antonella espera que se cumplan los 14 días que tiene que esperar para darle a sus padres el ansiado abrazo que por prevención no pudo darles cuando llegó desde los Estados Unidos el sábado de la semana pasada. El sexto día la encuentra retornando a actividades de la infancia, como tocar el teclado o dedicarle tiempo a la pintura. Eso sin dejar sus pasiones de estos tiempos, las tablas y las películas.

Antonella estuvo cuatro meses en los Estados Unidos, trabajando y estudiando dentro del programa Work and Travel, hasta que se desató la pandemia del coronavirus y tuvo que hacer toda una travesía para regresar. Ahora pasa los días cumpliendo el aislamiento que exigen las autoridades sanitarias, para asegurarse que no llegó a la Argentina como portadora del Covid-19. En seis días, Antonella no presenta ningún síntoma de la enfermedad, y espera a que las autoridades sanitarias pasen a realizar el segundo control de rutina. Se la oye tranquila y serena.

Mientras tanto, se dedica a sus pasiones de ayer, y a las de hoy.

Un viaje al ayer

Antonella tiene 20 años, en su vida a pasado por varias pasiones, como lo hemos hecho todos. De chica practicaba y le gustaban algunas actividades que con el tiempo las fue dejando de lado por otros que hoy la apasionan mucho más. Pero no por eso se olvido de aquellos tiempos. El aislamiento en el quincho familiar le sirvió para retrotraerse a esos momentos y volver a esas actividades.

Una de ellas es el teclado. “Mamá me consiguió un teclado para que pueda volver a practicar, porque cuando tenía siete años más o menos empecé a estudiar teclado y lo dejé cuando entre a la secundaria”, cuenta Antonella a través de una serie de mensajes que cruzamos en estos días. La madre consiguió que un allegado a la familia le preste el teclado, y se lo acercó hasta el quincho, al igual que otras cosas más, sin tener contacto cercano con ella.

“Estoy tratando de recordar de apoco las notas”, cuenta, y asegura que por el momento no va a subir videos a sus redes tocando el teclado porque se nota la falta de práctica.

Otra de las actividades a las que volvió es la pintura. También con la ayuda de la mamá, que le consiguió todo lo necesario para expresarse a través de los colores y las figuras. “Pinté todo lo que encontré que se podía pintar en el quincho”, cuenta. La familia Olivera ganará, en este tiempo de espera, nueva decoración para el quincho familiar.

Las pasiones de hoy

Las tablas, patinetas o skate para los que estamos en los treinta y largos, son su pasión del momento. Por ellas se fue a los Estados Unidos. Y a ellas le dedicó también tiempo esta semana. “Me puse a armar la tabla nueva que compré antes de venir. Compré la tabla y las ruedas, así que me puse a armarla”, relató.
Para estrenarla en las calles de San Javier va a tener que esperar unos días, pero mientras tanto sigue practicando con su balance board casero para no perder la práctica. Ahora, además, le sumó ejercicios que una de sus especialistas preferidas de la actividad propone a través de su cuenta en Youtube. “Estoy haciendo las rutinas que sube Sabrina Ambrosi con ejercicios para no perder la práctica”, explica.


Otra de sus pasiones de estos tiempos son las películas, y ahí tuvo la ayuda de su papá, que le consiguió todo lo necesario para disfrutar de los 200 títulos que tiene en su colección. “Papá me consiguió un DVD para poder mirar películas, porque colecciono y me trajo unas 200 que tenía guardadas”, contó.

Pero las tareas recreativas no son lo único. Antonella espera que en un par de semanas más se activen las clases virtuales de la carrera de veterinaria, que estudia en Corrientes capital. Así que mientras espera, repasa textos que sabe que tendrá que tener bien sabidos para cuando el campus virtual se active.

Antonella está llegando a la mitad del aislamiento, una situación que jamás imagino que viviría cuando en noviembre salió de su casa para conocer otros lugares del mundo mientras practicaba sus deportes favoritos. A pesar de eso, no pierde la calma y espera tranquila que pasen los días para poder abrazarse de nuevo con papá y mamá, que manteniendo distancia le cumplen algunos de sus gustos para que los días pasen un poquito más rápido.


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