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“Si la gente lo está usando es por algo”

domingo 13 de octubre de 2019 | 6:00hs.
Evelin Rucker, docente y escritora
Evelin Rucker, profesora en letras, literatura y latín, ejerce su profesión en la Universidad Gastón Dachary y en el Ipesmi terciario. Actualmente se encuentra escribiendo dos cuentos para niños con lenguaje inclusivo.
“Me estuve ocupando bastante en este tiempo de este tema, estuve escribiendo cuentos utilizando el lenguaje inclusivo”, comentó Rucker a El Territorio. Si bien su manera de ver esta realidad fue cambiando con el tiempo, expresó que “el lenguaje es una cuestión activa que se va dando por el uso y si la gente lo está usando es por algo, hoy en día hasta le tengo cariño”.
La escritora encuentra pertinente utilizar este tipo de lenguaje en contextos determinados, tal y como es el caso de sus dos cuentos que tratan temáticas de género. “Me parece bueno utilizarlo en ciertos textos, siempre tiene que ver con el contexto, pero creo que está ganando terreno y sobre todo nos está haciendo ver una realidad, un cambio de paradigma en cuanto a todo lo que tiene que ver con género”. Al referirse a sus cuentos, comentó que decidió implementar este lenguaje “porque realmente tocan la temática de inclusión de género, entonces me parecía que representaban al movimiento que hay en este momento”.
En cuantos a los cambios que representa esta nueva morfología, expresó “nosotros venimos de un mundo patriarcal de siglos y creo que eso es lo que está cayendo en este momento, entonces esta inclusión, este cambio, esa ‘e’ que en algunos casos molesta, creo que tiene que ver con hacernos pensar en esos cambios y creo que lo más importante es que nos haga pensar a nosotros un poquito y nos haga modificar algunos patrones”.
La profesora también considera que el lenguaje inclusivo es algo “fantástico” y que estos cambios no tienen que ver solamente con las mujeres, sino también que los hombres ganan terreno, por ejemplo, en el aspecto emocional. “Yo creo que es sano para todos y lógicamente también para las identidades diversas”.
Sin embargo, Rucker también fue clara al expresar que “cualquier cambio en la lengua es muy personal y tiene que ver con un momento histórico y con quienes la usen”, ya que la profesional considera que el uso del lenguaje inclusivo debe utilizarse en palabras y en contextos específicos y es por esta razón que considera que “no es un cambio que se va a dar permanentemente en la lengua ni que va a ser aceptado por todos”. Pero sí le parece que este uso es “un lindo llamado de atención”.
Ratificó además que el lenguaje inclusivo se debe incluir en textos en donde sean necesarios, “me parece bueno incluir y sentirnos mejor cuando incluimos estos cambios”.
Finalmente, destacó que su uso no solamente aparece desde el cambio, sino también desde el cuidado de la palabra. “No nos tenemos que olvidar que nosotros creamos con la palabra, pero también herimos. Entonces creo que este lenguaje, inclusive, tiene que ver sobretodo con el ‘cuidado de la palabra’ y a nosotros que trabajamos con ella nos toca de lleno, y la responsabilidad que eso conlleva no solo para los docente sino también para los periodistas y comunicadores sociales”.


Opinión

La fiera y los cazadores

El lenguaje es una bestia magnífica que crece y se transforma día a día, y así como es, rebelde e inquieto, no faltan quienes buscan encadenarlo, encerrarlo en una jaula y volverlo una fiera mansa a la cual arrojar maníes en un zoológico. La mejor arma de estos cazadores de la lengua no es otra que la Real Academia Española (RAE), la que “limpia, fija y da esplendor”.
Asiduamente se escuchan noticias del tipo “la RAE permite el uso” de tal o cual palabra, como si eso significara que a partir de ese momento es legal el empleo de “mondiola” para referirse a la bondiola y así con un millar de palabras que pronunciamos “mal” y que la buena Academia se digna en colocar en su diccionario para que a raíz de ello hablemos “bien”. Antes de eso, que nadie te escuche diciendo: “Vamos a comer un guiso de alberjas”, porque vas preso.
Pero supongamos que retrocedemos en el tiempo y evitamos la creación de un organismo de las características de la Real Academia Española. Muy probablemente los cazadores del lenguaje, aquellos que hoy por hoy se “oponen” al lenguaje inclusivo, encontrarían otros argumentos para justificar sus prejuicios ideológicos.
Lo que sucede es que, actualmente, los hablantes del español asimilan la utilización del llamado lenguaje no sexista con un discurso feminista con el cual están en pugna y cuyas consignas y luchas no aceptan como propias.
Sin embargo, lo que no saben -o eligen ignorar- es que el mismo español que ellos hablan se originó a partir de otro idioma, que es el latín, incluso como oposición política a su uso restringido a las elites romanas de aquellos siglos. Ignoran, sin más remedio, que todo cambio en el lenguaje es necesariamente político, y que bregar por la “pureza” es un sueño que no se sustenta en la realidad, porque, de hecho, si hay una variedad del español que no es pura, esa es precisamente la argentina, en la que los préstamos de las corrientes inmigratorias y los efectos de la globalización han repercutido ampliamente en la configuración del habla cotidiana.
Entonces, si el lenguaje es determinado por el uso y nada más, porque de hecho la RAE reconoce los usos una vez que considera que están ampliamente extendidos entre los hablantes, no queda otra opción que la de dejar que la bestia magnífica corra libre en la pradera.
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