Lady Di: el extraño caso de la tumba falsa de la princesa
Durante 20 años el mundo creyó que Diana, la princesa de Gales, descansa en una isla florida de su mansión en la isla de Althorp, en el norte de Inglaterra. Miles de turistas visitan su tumba, pagan la entrada en el castillo familiar, miran su vestido de novia y leen el libro de condolencias en la casa de los Spencer, la familia más aristocrática de Gran Bretaña. El problema es que el entierro de Diana es otro de los grandes misterios y mentiras que rodearon la muerte, el funeral y el destino final de la reina británica que no fue. Lady Di no está ni estuvo enterrada en la isla.
Diana descansa en paz junto a su padre en la cripta familiar de los Spencer, en el pueblito de Great Brington, cerca de Althorp, en una iglesia sajona del año 1200. La enterraron secretamente durante la madrugada, la noche antes de su funeral oficial y fue una exigencia de la Familia Real, después de tres días de negociaciones y con el cuerpo de Diana en la morgue, mientras se ponían de acuerdo.
Según informó Clarín, el diseñador argentino Roberto Devorik fue uno de los grandes amigos de la princesa y uno de los pocos que puede reconstruir esta macabra tragedia real hasta el final. Tres días después de su funeral y cuando almorzaba con una de las personas más cercanas a la princesa en la casa de Lady Bocker, una madrina informal de Diana, le reveló la verdad: ”Diana no está en la isla. Está enterrada junto a su padre en la iglesia del pueblo”.
La razón fue que la familia real y la maquinaria del palacio no querían que la tumba de Diana se convirtiera en un lugar de peregrinación, tras la explosión de emoción y furia contra la Corona, cuando la Casa de Windsor estaba desestabilizada por su muerte.
Devorik, que vivió más de 30 años en Londres, explicó a Clarín, que probablemente hubo dos cajones en esta historia: uno que llevaba a Diana y otro vacío, detrás del cual caminaron el príncipe Carlos, sus hijos, los príncipes Harry y William; el príncipe Felipe; y su hermano, el conde Spencer en las calles de Londres, en un funeral que vieron 1.200 millones de personas en el mundo. Lo que no sabe es cuándo lo cambiaron.
El cadáver de Diana estuvo en una morgue por dos o tres días, antes de ser llevado al palacio de Saint James, debido a las discusiones que tenía el gobierno con la Reina, a quien esta muerte casi le cuesta la corona. Al anochecer del día antes del funeral oficial, el cuerpo de Diana fue llevado, diciendo que iba a pasar su última noche en su casa, al palacio de Kensington. Cosa que nos asombró a todos muchísimo porque no tenía lógica llevarlo del palacio de Saint James al palacio de Kensington antes del funeral en la Abadía de Westminster. Al día siguiente salió el ataúd oficialmente hacia la abadía.
Tres días después del funeral, una persona muy cercana y quizás una de las que más sabía de la muerte y la vida de Diana, almorzó con Lady Bocker y conmigo en el departamento de Belgravia. Nos dijo textualmente: “Diana no está enterrada en la isla de Althorp. La princesa fue enterrada junto a su padre, el conde Spencer, en la iglesia del pueblo”. Nos quedamos totalmente duros al escuchar esto.