Intentó asaltar y se mató con sus propias balas balas
domingo 08 de septiembre de 2013 | 0:00hs.
Mayor control.
Un joven de 24 años con antecedentes penales murió al autoinfligirse dos balazos con el arma que usaba para amedrentar a una pareja a la que asaltó en la zona sudoeste de Rosario, informaron hoy fuentes policiales.
El hecho se registró el jueves pasadas las 19.30 en la intersección de la avenida Pellegrini y Alsina, de la zona Sudoeste de Rosario.
De acuerdo a testimonios, en esa esquina y aprovechando que el semáforo había detenido la marcha de un vehículo de alta gama, un ladrón se aproximó armado y amenazó con un arma a sus dos ocupantes con intenciones de robo.
El delincuente se acercó del lado del acompañante, donde iba sentada una mujer, e intentó robarle.
Las fuentes dijeron que, para amedrentar a la pareja, el delincuente efectuó tres disparos al piso y de repente arrojó el arma debajo del coche y se desplomó.
Es que, explicaron los voceros, dos de los disparos que efectuó rebotaron en el suelo e impactaron en tórax y la pelvis del ladrón, que quedó muerto en el lugar.
El fallecido fue identificado por la Policía como Ezequiel Vera (24), quien tenía antecedentes penales por robo calificado y había estado detenido hasta el año pasado en la alcaidía mayor de la Unidad Regional II de Rosario, precisaron los informantes.
San La Muerte
La policía científica de la Unidad Regional II de Rosario secuestró del lugar tres vainas servidas y una pistola calibre nueve milímetros que portaba Vera, quien llevaba colgado un dije de San La Muerte y un anillo con la imagen de Cristo, consigna el informe al que tuvo acceso Télam.
Cuando Vera cayó semidesvanecido al pavimento, los vecinos empezaron a golpearlo sin misericordia. "Le dieron una paliza bárbara y está bien. En un momento el ladrón trató de manotear la pistola y eso enfureció más a la gente. Le sacaron el casco y le dieron con todo. Venían desde el supermercado con las bolsitas para patearlo en el piso. Hubo gente que le tiraba con ladrillos y cascotes. La policía lo tuvo que rescatar para que no lo linchen", relató una mujer.
Ayer al mediodía, los vecinos seguían con la bronca intacta a pesar de saber que Vera había muerto. El hombre tenía prontuario abierto y dos hijas.
El hecho se registró el jueves pasadas las 19.30 en la intersección de la avenida Pellegrini y Alsina, de la zona Sudoeste de Rosario.
De acuerdo a testimonios, en esa esquina y aprovechando que el semáforo había detenido la marcha de un vehículo de alta gama, un ladrón se aproximó armado y amenazó con un arma a sus dos ocupantes con intenciones de robo.
El delincuente se acercó del lado del acompañante, donde iba sentada una mujer, e intentó robarle.
Las fuentes dijeron que, para amedrentar a la pareja, el delincuente efectuó tres disparos al piso y de repente arrojó el arma debajo del coche y se desplomó.
Es que, explicaron los voceros, dos de los disparos que efectuó rebotaron en el suelo e impactaron en tórax y la pelvis del ladrón, que quedó muerto en el lugar.
El fallecido fue identificado por la Policía como Ezequiel Vera (24), quien tenía antecedentes penales por robo calificado y había estado detenido hasta el año pasado en la alcaidía mayor de la Unidad Regional II de Rosario, precisaron los informantes.
San La Muerte
La policía científica de la Unidad Regional II de Rosario secuestró del lugar tres vainas servidas y una pistola calibre nueve milímetros que portaba Vera, quien llevaba colgado un dije de San La Muerte y un anillo con la imagen de Cristo, consigna el informe al que tuvo acceso Télam.
Cuando Vera cayó semidesvanecido al pavimento, los vecinos empezaron a golpearlo sin misericordia. "Le dieron una paliza bárbara y está bien. En un momento el ladrón trató de manotear la pistola y eso enfureció más a la gente. Le sacaron el casco y le dieron con todo. Venían desde el supermercado con las bolsitas para patearlo en el piso. Hubo gente que le tiraba con ladrillos y cascotes. La policía lo tuvo que rescatar para que no lo linchen", relató una mujer.
Ayer al mediodía, los vecinos seguían con la bronca intacta a pesar de saber que Vera había muerto. El hombre tenía prontuario abierto y dos hijas.