Tornado dejó una estela de muerte y destrucción al pasar por Oklahoma
miércoles 22 de mayo de 2013 | 0:00hs.
Los socorristas inspeccionaban ayer los escombros en un suburbio de Oklahoma City en busca de sobrevivientes del gigantesco tornado de la noche del lunes que aplastó casas, demolió una escuela primaria y dejó 24 muertos, incluidos nueve niños.
A medida que salía el sol sobre la devastada comunidad de Moore, la oficina del forense redujo la cifra calculada de fallecidos en más de la mitad, aunque advirtió que probablemente volverá a subir.
En una conferencia de prensa, la gobernadora Mary Fallin dijo que un número indeterminado de personas siguen desaparecidas. “Reconstruiremos y recuperaremos nuestra fuerza”, afirmó la funcionaria, que hizo un recorrido aéreo por la zona e indicó que es doloroso verla.
Nuevos equipos de búsqueda y rescate entraron en acción ayer al amanecer para reemplazar a los 200 rescatistas que trabajaron toda la noche a la luz de un helicóptero.
Más de 200 personas fueron tratadas en hospitales de la zona.
Otras cuadrillas centraban sus esfuerzos en la escuela primaria Plaza Towers, donde la tormenta arrancó el techo, derribó paredes y convirtió el patio de juegos en una masa de metales y plásticos retorcidos mientras maestras y alumnos se acurrucaban en pasillos y baños.
Siete de los nueve niños muertos perdieron la vida en la escuela, mientras que otros fueron rescatados con vida debajo de un muro derribado. Los socorristas fueron extrayendo a los sobrevivientes mediante una cadena humana de padres y voluntarios.
Por su parte, el presidente Barack Obama declaró al lugar como zona de desastre y dispuso que se canalice asistencia federal para complementar las acciones de reconstrucción a nivel estatal y local. “Entre las víctimas hubo niños que intentaban refugiarse en el lugar más seguro que conocían, su escuela”, afirmó Obama. Quien hizo sus declaraciones al término de una reunión con su equipo de respuesta ante desastres, que incluye a la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, e importantes funcionarios de la Casa Blanca.
Los tornados son frecuentes en Oklahoma, pero rara vez tan fuertes como el del lunes. Aunque la ciudad de Moore ya había quedado parcialmente destruida por un fenómeno de este tipo en mayo de 1999 que dejó 41 muertos.
A medida que salía el sol sobre la devastada comunidad de Moore, la oficina del forense redujo la cifra calculada de fallecidos en más de la mitad, aunque advirtió que probablemente volverá a subir.
En una conferencia de prensa, la gobernadora Mary Fallin dijo que un número indeterminado de personas siguen desaparecidas. “Reconstruiremos y recuperaremos nuestra fuerza”, afirmó la funcionaria, que hizo un recorrido aéreo por la zona e indicó que es doloroso verla.
Nuevos equipos de búsqueda y rescate entraron en acción ayer al amanecer para reemplazar a los 200 rescatistas que trabajaron toda la noche a la luz de un helicóptero.
Más de 200 personas fueron tratadas en hospitales de la zona.
Otras cuadrillas centraban sus esfuerzos en la escuela primaria Plaza Towers, donde la tormenta arrancó el techo, derribó paredes y convirtió el patio de juegos en una masa de metales y plásticos retorcidos mientras maestras y alumnos se acurrucaban en pasillos y baños.
Siete de los nueve niños muertos perdieron la vida en la escuela, mientras que otros fueron rescatados con vida debajo de un muro derribado. Los socorristas fueron extrayendo a los sobrevivientes mediante una cadena humana de padres y voluntarios.
Por su parte, el presidente Barack Obama declaró al lugar como zona de desastre y dispuso que se canalice asistencia federal para complementar las acciones de reconstrucción a nivel estatal y local. “Entre las víctimas hubo niños que intentaban refugiarse en el lugar más seguro que conocían, su escuela”, afirmó Obama. Quien hizo sus declaraciones al término de una reunión con su equipo de respuesta ante desastres, que incluye a la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, e importantes funcionarios de la Casa Blanca.
Los tornados son frecuentes en Oklahoma, pero rara vez tan fuertes como el del lunes. Aunque la ciudad de Moore ya había quedado parcialmente destruida por un fenómeno de este tipo en mayo de 1999 que dejó 41 muertos.