En Oberá es notorio el aumento de la prostitución
En Oberá se elevó a esa proporción en una década. Se inician desde los 13 años.
lunes 16 de enero de 2012 | 2:00hs.
Se las ve a todas horas, pero cuando el sol emprende su retirada se multiplican por decenas y muchas son niñas, aunque quieran disimularlo con maquillaje y poca ropa.
Actualmente, unas 300 mujeres ejercen la prostitución en esta localidad, cuando hace una década eran alrededor de 50. Además, es evidente el aumento de menores que se prostituyen a diario.
En los últimos años el grueso de la prostitución local se trasladó a la ruta Nacional 14, específicamente al corredor que va desde el kilómetro 10, en cercanías al predio del Parque Termal, hasta el Cruce Karaben, en el acceso a Guaraní.
En verano la mayoría trabaja desde las 19, aunque algunas lo hacen de mañana, como el caso de Ester (36), madre de tres chicos.
“Soy sola y no consigo trabajo, por eso salgo a la calle. Mi marido me dejó cuando el más chiquito tenía seis meses. Hago 50, 80 pesos por día. A veces un poquito más, y a veces nada”, comentó la mujer.
Reconoció que tiempo atrás accedía a viajar en camiones hasta las rotondas de acceso a las localidades de Leandro N. Alem y Campo Viera, pero tuvo una muy mala experiencia y desistió de hacerlo.
En ese sentido, comentó que “muchas chicas hacen eso, pero a mí un tipo una vez me pegó, no me pagó y me empujó del camión”.
“Yo de grande empecé a salir, pero me da pena la cantidad de nenas que hay trabajando ahora. Acá cerquita hay dos hermanas de 14 y 15 años que salen obligadas por la mamá. Y son unas criaturas”, lamentó.
Las estadísticas
“Hace unos diez años agrupamos a unas 50 trabajadoras sexuales, que era más o menos el número que había. Actualmente estamos con alrededor de 300 trabajadoras de todas las edades, arrancando desde los 13 años”, aseguró Aníbal Sartori, responsable local del Programa Provincial HIV Sida.
En tanto, ponderó que el trabajo que realizó años atrás el grupo interdisciplinario que conformaron profesionales de Salud Pública y la Unidad Regional II de Policía, no tuvo continuidad en el tiempo.
Incluso, recordó que las meretrices poseían un carné sanitario y se sometían a controles periódicos, lo que luego quedó en desuso.
Ahora, en cambio, reconoció que “son contadas las que vienen al Hospital a hacerse los controles sanitarios. Sabemos dónde trabajan, pero no hay manera de convencerlas para que vengan a hacerse los controles”.
Aníbal Sartori hizo hincapié en la necesidad de conocer el estado de salud de las trabajadoras sexuales, ya que “es un trabajo que está instalado en la ciudad y tiene muchos clientes”.
El funcionario provincial también subrayó la importancia de volver a contar un grupo interdisciplinario para abordar la problemática de la prostitución y sus consecuencias.
“Yo de grande empecé a salir, pero me da pena la cantidad de nenas que hay trabajando ahora. Acá cerquita hay dos hermanas de 14 y 15 años que salen obligadas por la mamá. Y son unas criaturas...”
Ester 36 años
Prostituta, madre de 3 hijos
Opinión
Eugenio Albrecht
Pastor
“Pasan las semanas...”
Actualmente vivo en la ciudad de Oberá, soy pastor protestante y atleta amateur. Algunas noches utilicé la banquina de la ruta Nacional 14 para entrenar. Es realmente un recorrido muy bueno, en su mayoría iluminado y con un excelente relieve. Pero hay ciertos sectores sin iluminación y de noche, cuando uno pasa corriendo, logra observar situaciones que desde la distancia no son fáciles de percibir.
Me llamó la atención la presencia de muchas mujeres que ejercen la prostitución y que aguardan en las inmediaciones de la “rotonda del 8”. Además mi impresión es que a medida que pasan las semanas, son cada vez más. Esto no es un juicio moral ni de valores. Simplemente quiero manifestar una preocupación que comienza con esta situación, pero va mucho más allá de ella.
Lo cierto es que ante muchas situaciones sociales, las decisiones no siempre son tan voluntarias como a simple vista parecen. Aunque no queramos ver, hay circunstancias que empujan a decidir por cosas nunca pensadas. Del mismo modo que nadie es pobre porque quiere, nadie elige la prostitución por propia voluntad, aunque el prejuicio de mucha gente nos quiere convencer de lo contrario.
Actualmente, unas 300 mujeres ejercen la prostitución en esta localidad, cuando hace una década eran alrededor de 50. Además, es evidente el aumento de menores que se prostituyen a diario.
En los últimos años el grueso de la prostitución local se trasladó a la ruta Nacional 14, específicamente al corredor que va desde el kilómetro 10, en cercanías al predio del Parque Termal, hasta el Cruce Karaben, en el acceso a Guaraní.
En verano la mayoría trabaja desde las 19, aunque algunas lo hacen de mañana, como el caso de Ester (36), madre de tres chicos.
“Soy sola y no consigo trabajo, por eso salgo a la calle. Mi marido me dejó cuando el más chiquito tenía seis meses. Hago 50, 80 pesos por día. A veces un poquito más, y a veces nada”, comentó la mujer.
Reconoció que tiempo atrás accedía a viajar en camiones hasta las rotondas de acceso a las localidades de Leandro N. Alem y Campo Viera, pero tuvo una muy mala experiencia y desistió de hacerlo.
En ese sentido, comentó que “muchas chicas hacen eso, pero a mí un tipo una vez me pegó, no me pagó y me empujó del camión”.
“Yo de grande empecé a salir, pero me da pena la cantidad de nenas que hay trabajando ahora. Acá cerquita hay dos hermanas de 14 y 15 años que salen obligadas por la mamá. Y son unas criaturas”, lamentó.
Las estadísticas
“Hace unos diez años agrupamos a unas 50 trabajadoras sexuales, que era más o menos el número que había. Actualmente estamos con alrededor de 300 trabajadoras de todas las edades, arrancando desde los 13 años”, aseguró Aníbal Sartori, responsable local del Programa Provincial HIV Sida.
En tanto, ponderó que el trabajo que realizó años atrás el grupo interdisciplinario que conformaron profesionales de Salud Pública y la Unidad Regional II de Policía, no tuvo continuidad en el tiempo.
Incluso, recordó que las meretrices poseían un carné sanitario y se sometían a controles periódicos, lo que luego quedó en desuso.
Ahora, en cambio, reconoció que “son contadas las que vienen al Hospital a hacerse los controles sanitarios. Sabemos dónde trabajan, pero no hay manera de convencerlas para que vengan a hacerse los controles”.
Aníbal Sartori hizo hincapié en la necesidad de conocer el estado de salud de las trabajadoras sexuales, ya que “es un trabajo que está instalado en la ciudad y tiene muchos clientes”.
El funcionario provincial también subrayó la importancia de volver a contar un grupo interdisciplinario para abordar la problemática de la prostitución y sus consecuencias.
“Yo de grande empecé a salir, pero me da pena la cantidad de nenas que hay trabajando ahora. Acá cerquita hay dos hermanas de 14 y 15 años que salen obligadas por la mamá. Y son unas criaturas...”
Ester 36 años
Prostituta, madre de 3 hijos
Opinión
Eugenio Albrecht
Pastor
“Pasan las semanas...”
Actualmente vivo en la ciudad de Oberá, soy pastor protestante y atleta amateur. Algunas noches utilicé la banquina de la ruta Nacional 14 para entrenar. Es realmente un recorrido muy bueno, en su mayoría iluminado y con un excelente relieve. Pero hay ciertos sectores sin iluminación y de noche, cuando uno pasa corriendo, logra observar situaciones que desde la distancia no son fáciles de percibir.
Me llamó la atención la presencia de muchas mujeres que ejercen la prostitución y que aguardan en las inmediaciones de la “rotonda del 8”. Además mi impresión es que a medida que pasan las semanas, son cada vez más. Esto no es un juicio moral ni de valores. Simplemente quiero manifestar una preocupación que comienza con esta situación, pero va mucho más allá de ella.
Lo cierto es que ante muchas situaciones sociales, las decisiones no siempre son tan voluntarias como a simple vista parecen. Aunque no queramos ver, hay circunstancias que empujan a decidir por cosas nunca pensadas. Del mismo modo que nadie es pobre porque quiere, nadie elige la prostitución por propia voluntad, aunque el prejuicio de mucha gente nos quiere convencer de lo contrario.