El barrio Parque Adán estuvo de fiesta
Estudiantes de Comunicación organizaron un encuentro lúdico en el barrio con la consigna de “jugar por jugar”. Cerca de 300 personas se sumaron a la propuesta del “dale que jugamos”
lunes 24 de noviembre de 2008 | 16:20hs.
La jornada lúdica fue organizada por alumnos y docentes de la cátedra Comunicación I de la carrera de Comunicación Social de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Unam.
“Martín, Martín pescador…” se escuchaba en la zona centro de la plaza, un poco más allá los azules intentaban sacarle a los rosas la cola del zorro, mientras que en la cancha un grupo jugaba a la carrera de zanquitos construidos con latas de leche, en otro sector de la cancha algunos intentaban embocar la pelota en el aro de básquet.
“A la tijereta que se abre y se cierra... toco el cielo toco la tierra, doy media vuelta y salgo” cantaban exhaustas los que saltaban a la soga; o despuntaban el tic tac del reloj; con el juego del elástico, el desafío era hacer todas las formas con los pies. También estuvieron los que prefirieron sumarse al Capitán pide soldado y el quemado o a los juegos de mesa: cartas, dominó, yenga, entre otros.
Desde las 16:30 la plaza se vio vestida de kermesse, globos, guirnaldas, papelógrafos, pelotas, mucho tereré y mate para conjurar el calor del sábado por la tarde. Calor que sin embargo no empañó las ganas de jugar de los niños y adultos del barrio que comenzaron a responder a cada propuesta del “dale que jugamos…”.
Los estudiantes de comunicación social comenzaron la organización algunas semanas antes, con el objetivo de promover instancias de acercamiento comunitario en un barrio. Fueron ellos los responsables de: gestionar recursos, articular con las instituciones del barrio, hacer la convocatoria, pensar las propuestas lúdicas y rescatar aquellos juegos que padres, abuelos e hijos jugaron y juegan todavía.
Así, lograron el apoyo de diferentes empresas de la ciudad, tales como: Ministerio de Salud Pública, Municipalidad de Posadas, Diario El Territorio, Diario Primera Edición, Coca Cola Dico, Maravilla, Librería Evangélica, Librería San José, Tahona, Panificados Maná, Sodería Shers, Graficop, Golomundo, Ferretería Centro, Ferretería El Chango y el señor Martín Moreno.
La solidaridad, el espacio compartido, las reglas claras fueron los principios que reglaron todo el encuentro. Las rondas, los juegos, las caras pintadas, las risas, los zancos, las latas de los tumbalatas, los rostros que se sorprenden con todo. Las canciones cantadas a capella, los jueguitos, las burbujas hechas con agua y detergente, y sobre las ganas de jugar por jugar.
“Martín, Martín pescador…” se escuchaba en la zona centro de la plaza, un poco más allá los azules intentaban sacarle a los rosas la cola del zorro, mientras que en la cancha un grupo jugaba a la carrera de zanquitos construidos con latas de leche, en otro sector de la cancha algunos intentaban embocar la pelota en el aro de básquet.
“A la tijereta que se abre y se cierra... toco el cielo toco la tierra, doy media vuelta y salgo” cantaban exhaustas los que saltaban a la soga; o despuntaban el tic tac del reloj; con el juego del elástico, el desafío era hacer todas las formas con los pies. También estuvieron los que prefirieron sumarse al Capitán pide soldado y el quemado o a los juegos de mesa: cartas, dominó, yenga, entre otros.
Desde las 16:30 la plaza se vio vestida de kermesse, globos, guirnaldas, papelógrafos, pelotas, mucho tereré y mate para conjurar el calor del sábado por la tarde. Calor que sin embargo no empañó las ganas de jugar de los niños y adultos del barrio que comenzaron a responder a cada propuesta del “dale que jugamos…”.
Los estudiantes de comunicación social comenzaron la organización algunas semanas antes, con el objetivo de promover instancias de acercamiento comunitario en un barrio. Fueron ellos los responsables de: gestionar recursos, articular con las instituciones del barrio, hacer la convocatoria, pensar las propuestas lúdicas y rescatar aquellos juegos que padres, abuelos e hijos jugaron y juegan todavía.
Así, lograron el apoyo de diferentes empresas de la ciudad, tales como: Ministerio de Salud Pública, Municipalidad de Posadas, Diario El Territorio, Diario Primera Edición, Coca Cola Dico, Maravilla, Librería Evangélica, Librería San José, Tahona, Panificados Maná, Sodería Shers, Graficop, Golomundo, Ferretería Centro, Ferretería El Chango y el señor Martín Moreno.
La solidaridad, el espacio compartido, las reglas claras fueron los principios que reglaron todo el encuentro. Las rondas, los juegos, las caras pintadas, las risas, los zancos, las latas de los tumbalatas, los rostros que se sorprenden con todo. Las canciones cantadas a capella, los jueguitos, las burbujas hechas con agua y detergente, y sobre las ganas de jugar por jugar.
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