Asalto al cuartel Moncada, el germen de la revolución cubana

El 26 de julio de 1953, 45 jóvenes armados atacaron la fortaleza militar. El golpe fracasó  y sus líderes fueron detenidos. Entre ellos estaba Fidel Castro.
domingo 31 de julio de 2005 | 2:00hs.


La madrugada del 26 de julio de 1953, 45 jóvenes armados con fusiles precarios, decidieron atacar y tomar el cuartel de Moncada, una fortaleza militar cubana; hacerse del lugar y desde allí forzar la caída de la dictadura de Fulgencio Batista. La expedición fue un fracaso total y los rebeldes fueron capturados. Entre ellos se encontraba un joven abogado llamado Fidel Castro, que tiempo después encabezaría la revolución en la isla y se convertiría en el máximo líder cubano.
El gobierno  cubano lleva el emblema del MR 26-VII (Movimiento Revolucionario 26 de julio)  en conmemoración a la intentona bélica.

Agente Columbia
A Cuba la gobernaba, desde 1952, el dictador Fulgencio Batista, que se apoderó del poder bajo la tutela y la ayuda de Estados Unidos, meses antes de que se efectuaran unas elecciones presidenciales, donde era favorito a ganarlas el Partido Ortodoxo, apoyado por socialistas y comunistas.
La economía de la isla estaba basada exclusivamente en el cultivo del azúcar, y la totalidad de la producción era enviada en cuotas fijas a Estados Unidos. A cambio, el gobierno estadounidense le enviaba mercancía manufacturada. Una típica relación de colonia-metrópoli.
Esta economía de plantación, creaba condiciones de explotación rural y configuraba una realidad campesina particular. Durante algunas semanas, cientos de hombres trabajaban en la cosecha de la caña de azúcar, y una vez concluida la zafra, sólo un reducido contingente contaba con fuente de trabajo en ingenios, cañaverales y explotaciones ganaderas. El resto, la gran mayoría, caía en lo que se denomina tiempo muerto: campesinos forzados nueve meses a una precaria actividad laboral y al vagabundaje rural, hasta que se realizara una nueva cosecha de azúcar. Este campesino, se enrolaría tiempo después en las filas guerrilleras y se convertiría en el guajiro revolucionario.
La oposición batistiana, bajo un marco de clandestinidad provocada por la fuerte represión, se concentraba en las universidades, en el movimiento obrero y en el ámbito rural, bajo las consignas de reforma agraria y distribución de la tierra.

Un joven abogado
Fidel Castro era un abogado recién recibido que solía defender a perseguidos políticos. Había sido un dirigente estudiantil durante sus años en la universidad y pertenecía a una familia adinerada de terratenientes, la cual tuvo que enfrentar cuando impulsó la reforma agraria y la confiscación de tierras una vez instaurado el gobierno comunista.
Participó en una abortada expedición contra el dictador Trujillo en Santo Domingo y presenció el "bogotazo", un  sangriento mitin ocurrido en la ciudad colombiana de Santa Fe de Bogotá con motivo del asesinato del dirigente político Jorge Eliécer Gaitán, en 1948.
Incluso fue candidato a diputado por el partido ortodoxo cubano en aquellas elecciones que no tuvieron lugar, debido al golpe de estado de Batista.

MR 26-VII
Luego de instaurado el régimen militar, se reunió en torno a Castro un grupo de jóvenes que querían hacer algo contra la dictadura. Entre ellos se encontraban amigos íntimos de Fidel, como Jesús Montané, Abel Santamaría y su propio hermano, Raúl Castro. Comenzaron editando manuscritos que repartían en las manifestaciones, al mismo tiempo que se entrenaban militarmente.
Es así que estos hombres deciden organizar la toma por las armas de dos guarniciones militares: Moncada y Bayamo, en la provincia cubana de Oriente.
El 26 de julio de 1953, 160 hombres y dos mujeres se dirigieron a la ciudad de Santiago, en automóviles, autobuses y en tren. El grupo había logrado abastecerse de armas  y fusiles en el mercado negro, y contaba con adiestramiento bélico.
Una vez en la ciudad, los revolucionarios deciden reunirse en una fábrica alquilada y a las cinco de la madrugada abandonaron el lugar para iniciar el ataque al fortín militar. El asalto fue un auténtico fracaso, al cuartel Moncada fueron 20 coches pero sólo pudieron llegar 45 hombres ya que se perdieron unos 50 por el camino. Otros tres grupos lucharon también en Bayamo, el otro foco de insurrección ubicado a pocos kilómetros de Santiago, pero dos de esos grupos fueron exterminados y el otro luchó inútilmente. Tan sólo Raúl Castro y Abel Santamaría consiguieron ocupar el Palacio del Tribunal y el hospital respectivamente, pero fueron capturados horas más tarde.
Fidel Castro tuvo que retirarse a las montañas para no ser capturado o fusilado, pero siete días más tarde fue capturado por el teniente Sarriá que le perdonó la vida y lo condujo a prisión.
El fracaso quizás se debió a que no pudieron repartir las armas entre la población de Santiago como tenían previsto los insurgentes, y porque el resto de la gente no acompañó tal travesía.
Pese a todo, la experiencia del 26 de julio cimentó en Cuba, la lucha armada como respuesta a un programa revolucionario.

Fusilamientos, juicio y amnistía
El sanguinario régimen de Batista respondió rápidamente a la intentona bélica, ya que durante varios días consecutivos se llevó a cabo la  masacre de decenas de prisioneros. Los historiadores cubanos afirman que 55 de los rebeldes capturados fueron salvajemente torturados hasta la muerte, y el ejército mató a diez peatones civiles durante el enfrentamiento.
Los sobrevivientes, entre ellos Fidel, fueron llevados a juicio. Durante su defensa, el estrado se convirtió en una arenga contra la dictadura de Batista, con un Fidel que aprovechó la oportunidad para denunciar los crímenes del régimen y la injusticia social, y proclamar consignas como reforma agraria, nacionalización e industrialización en la isla. Ideas que se plasmaron en el libro que escribiría tiempo después, titulado "La historia me absolverá", que demuestra la personalidad y la retórica convincente de este dirigente cubano.
Muchos historiadores han insistido en que el MR 26-VII fue un movimiento de tipo nacionalista y continuador de José Martí; jóvenes ortodoxos leales a la memoria de Chibás, quien sostuviera posiciones antiimperialistas, y al mismo tiempo profesara el anticomunismo.
Tras veintiún meses de prisión, una decisión política sorprende hasta los propios prisioneros. Batista decide indultar a los revolucionarios, y Castro y el resto de sus compañeros salen en libertad.
Cabría preguntarse, qué llevó a un sanguinario militar como Batista perdonar semejante atropello a la autoridad y al gobierno de facto que representaba.
Existió una campaña en la isla para la liberación de los presos, que presionó fuertemente al debilitado dictador, que buscaba recomponer su imagen. En el año 1954, convoca a elecciones presidenciales como una maniobra para "legalizar" la dictadura, sabiendo todo el pueblo de antemano, que él sería el ganador.
La presión popular consiguió la libertad de los detenidos y meses después Fidel Castro se exiliaría en México. Desde allí junto a Ernesto "Che" Guevara organizarían un nuevo y definitivo intento revolucionario cuando, a bordo de la pequeña embarcación llamada Granma, desembarcaron en la isla, dando comienzo al movimiento guerrillero de la Revolución de 1959.
Hoy el cuartel de Moncada se ha convertido en un inmenso complejo educativo primario bajo el nombre de Centro Escolar 26 de julio, en conmemoración al fallido asalto, e inaugurado un 12 de enero, en honor a la fecha de nacimiento del líder independentista cubano, José Martí.


Festejos y nuevos desafíos
Los cubanos festejaron el pasado martes 26 de julio, el 52o. aniversario de la toma del Cuartel Moncada, una de las fechas más destacadas de las efemérides revolucionarias, con el desafío de superar severas dificultades materiales.
Mientras, un grupo de disidentes anunció que continuará saliendo a las calles, pese a que simpatizantes del gobierno los han enfrentado y bloqueado sus casas.
Cincuenta y dos años después, los cubanos sufren una amplia gama de problemas. "Vivimos tiempos difíciles'', reconoció una nota del periódico Granma, órgano del gobernante Partido Comunista.
"Puede que no exista la pintura para embellecer las fachadas o el asfalto para eliminar los baches, que falte el transporte... y que la programación veraniega de la TV se interrumpa con el apagón que molesta e irrita'', agregó el rotativo.
Sin embargo, se mostró desafiante al asegurar que ni Estados Unidos, ni la Unión Europea ni los disidentes lograrán destruir la revolución.
Entrevistado por medios de prensa local, el primer secretario del Partido Comunista en la capital, Pedro Sáenz enumeró algunas otras falencias de La Habana: la sobrepoblación, la carencia de viviendas, la burocracia excesiva y faltas de ofertas de entretenimiento, entre otras.
Pero las autoridades pidieron también no olvidar los logros alcanzados, como la educación gratuita y el acceso a la salud.
Además de un centenar de programas sociales únicos para niños, ancianos, discapacitados o personas vulnerables, con vistas a lograr la equidad social.
Para algunos grupos disidentes, el momento se presta para salir a las calles a protestar. La Asamblea para Promover a la Sociedad Civil (APSC) había convocado a una manifestación frente a la embajada francesa, pero simpatizantes del gobierno abortaron el evento congregándose frente a las casas de los disidentes. Algunos opositores fueron encarcelados.
El gobierno cubano, como suele hacer, justificó los arrestos afirmando que los disidentes son agentes de Estados Unidos. “Estados Unidos paga, estimula, organiza y dirige estas provocaciones, que recibe por supuesto cumplida respuesta de nuestro pueblo, que es el dueño de sus calles'', dijo el canciller Felipe Pérez Roque.

Fuentes:
Historia de América del siglo XX

Agencias AFP y AP