Nuevos testigos generan más dudas sobre cómo murieron los gendarmes

sábado 23 de octubre de 2004 | 2:00hs.
Con el testimonio de dos nuevos testigos que aparecieron recientemente y declararon que estuvieron pescando exactamente donde supuestamente se ahogaron los gendarmes Carlos Fabián Antúnez y Diego Javier Aranda el 18 de septiembre del 2001 -bajo el puente San Roque González de Santa Cruz- los familiares aseguran que “se confirmó la trama de encubrimiento y mafia que rodeó desde un principio el caso”.
Aurora, la viuda de Antúnez, dialogó ayer extensamente con El Territorio. Aseguró que la reconstrucción de la muerte de su esposo y de Diego Aranda “dejó esta vez más claro que nunca la existencia de terribles contradicciones entre lo que verdaderamente ocurrió y lo que dicen los gendarmes, lo que dice la médica forense que actuó en un principio y se comprueba hasta el incumplimiento de las funciones del juez”.
Desde un principio los familiares de los dos gendarmes muertos aseguraron que hubo una movida para hacer parecer que la muerte de ambos gendarmes se produjo por accidente mientras perseguían a contrabandistas cerca de las 10 de la noche, pero los dos pescadores “aseguraron que estuvieron la noche del 18 de septiembre hasta la 1.30 de la madrugada del día siguiente pescando justo donde dijeron que se tiraron mi marido y su compañero y ellos no vieron absolutamente nada allí. Ni tampoco corridas, ni disparos”, señaló Aurora.
En la reconstrucción, frente al juez Federal Ramón Horacio Chávez, la fiscal Mirta Velazco y todos los que tuvieron alguna participación en el hecho Miguel Ángel Bondarchuk (42) y su hijo René Alejandro (20) aseguraron que hasta que se fueron cerca de la 1.30 no pasó absolutamente nada allí.
Solo recuerdan haber visto al pasar a dos personas acostadas muy cerca una de otra, al lado de uno de los pilares grandes, pero creyeron que se trataba de linyeras.
Tampoco “quisimos acercarnos ni alumbrarles directamente porque siempre ibamos a pescar allí y es muy peligroso. Acá escuchamos la explosión de las bolsas que tiran con contrabando desde arriba del puente, vemos gente que las retira y no podemos meternos porque hay toda una mafia”, habrían dicho palabras  más, palabras menos los pescadores.
Justamente por el peligro que representaba contar lo que vieron, dijeron que no se presentaron ante el juez en los casi tres años que pasó desde el hecho.
Ahora queda la duda si esas personas que ellos consideraron que eran linyeras no eran los dos gendarmes inconscientes o muertos.
Los familiares creen que se trataba de las dos víctimas fatales del caso y que luego fueron arrojados al río para que se crea que se ahogaron. “Pero la autopsia reveló que no murieron ahogados y que presentaban terribles golpes, lo cual la médica que firmó la muerte por ahogamiento dicen que eran sólo raspones”, comentó Aurora.
Señaló que con estas pruebas “ya vamos a iniciar como querellantes actuaciones por falso testimonio, por encubrimiento y por incumplimiento de los deberes de funcionario público”.
La reconstrucción del momento en que fueron encontrados los cuerpos se completó el jueves a la noche cerca de las 23, pero el acta de todo lo actuado recién se firmó dos horas después con lo cual quedó concluída una medida judicial que los familiares reclamaban desde hace más de un año y que por diversas cuestiones se postergó reiteradamente.

La actuación de Prefectura
El ayudante de segunda Miguel Pereyra y los suboficiales Martínez y Alvez fueron los que rescataron los cadáveres según se confirmó en la reconstrucción. A las 1 aproximadamente del 19 de septiembre recibieron el pedido de ayuda de Gendarmería. Buscaron desde minutos después. A las 4.40 hallaron el primer cuerpo, que sería el de Antúnez. A las 5.20 el otro.
Pereyra recordó que el lugar donde se habrían caído los gendarmes, entre el puente y la toma de agua, el río tenía entre 1,80 a 2,60 metros de profundidad, que la noche del jueves fue mucho mayor porque estaba nuevamente crecido. La medición la habían hecho con el sonar del Guardacostas.
La médica policial Mónica Lojeski dijo que examinó a los cuerpos a las 7 y repitió estar segura que murieron ahogados. El perito de la policía federal Eduardo Miglionico después de escuchar el pormenorizado informe de la médica se mostró coincidente con la conclusión del informe, pero el médico de parte opuso serios reparos a las explicaciones.
Así, el caso da un nuevo giro que vuelve a provocar aún más dudas respecto a de cómo murieron los gendarmes Antúnez y Aranda, tras supuestamente perseguir a contrabandistas de poca monta.