“Miro a mi guaina y no puedo explicar mi dolor”

lunes 07 de mayo de 2018 | 6:00hs.
Entre expresiones de alegría, emoción y un dolor que perdurara por siempre en el corazón de los padres, la familia de Pozo Azul celebra el alta de sus hijas. Se trata de las menores involucradas en el terrible hecho que ocurrió el pasado 14 de abril en el municipio de Pozo Azul que conmocionó a toda la población.
Si bien en los rostros de los padres hay expresión de alegría por la recuperación favorable de sus hijas, los ojos no logran contener las lágrimas de tristeza, impotencia e indignación al momento de recordar lo vivido.
“Estamos bien, las niñas están bien, pero lo que pasamos no se lo deseo a nadie, ni a mi peor enemigo, sabemos que en ellas también quedará una secuela que no será nada fácil de curar. Siempre cuidamos a mis hijas con tanto amor y ternura, jamás le pegué y ahora cada vez que miro a la más chica el dolor inquebrantable, no lo puedo explicar, es algo que nunca voy a apagar, mi hija volvió a nacer y eso agradezco a Dios y a los profesiones que cuidaron y velaron por su recuperación”, indicó el papá, envuelto en lágrimas.
Mientras preparan algunos elementos, ropas y diferentes donaciones para llevar consigo a Pozo Azul existe la preocupación de poder ofrecer a las menores mejores condiciones para una adecuada recuperación. Entre estas necesidades se encuentra mejora de la vivienda, acceso seguro al agua y seguir recibiendo el aporte solidario ya que por un tiempo deberá abocarse al cuidado de las niñas junto a su esposa por lo que salir a trabajar será muy difícil.
En este sentido, en diálogo con El Territorio el hombre señaló: “Somos una familia muy humilde, tengo siete hijos, nuestra casa es de madera y necesita refacciones, los cuidados que tenemos que tener con mi hija exigen mejores condiciones y estar en un hogar bien seguro, tenemos un pozo de donde sacamos agua que no alcanza para que todos puedan bañarse y la higiene es fundamental, necesitamos un pozo perforado para tener agua siempre”.
La vida de las menores de acá en más estará ligada a los controles médicos; en primer término deberán viajar a Posadas y esperan que más adelante lo pueden realizar en Pozo Azul. Para ello contarán con una ambulancia que se encargará del traslado como también las niñas podrán seguir la escuela con un maestro particular que les dictará clases en su casa. “Son ayudas que significan mucho, sobre todo para que ellas puedan estar bien, también nos dijeron que una psicóloga nos visitará, vamos a necesitar mucho de acá en más porque no podré dejar a mi señora sola”, dijo el hombre.
Fueron varias las campañas solidarias, festivales, donaciones para con las hermanas, lo que tiene un valor significativo para los padres.
“Gracias a Dios nos recibieron muy bien, encontrarnos con nuestros hijos; Dios mío, no hay cómo expresar, no tenemos la forma de explicar porque fueron muchas las personas que han colaborado, los médicos tuvieron una atención excepcional con mis niñas, fue demasiado todo lo que hicieron, en un momento tan triste contar con tanto apoyo fue emocionante, que Dios bendiga a todos, estamos muy contentos con cada uno, Dani y Mónica llevaron hasta Posadas a mis demás hijos para que puedan ver a sus hermanitas y para nosotros, eso fue algo muy grande”, coincidieron los padres.