La historia, al pie de los poderosos

Martes 18 de junio de 2019
Diego Vain

Por Diego Vain deportes@elterritorio.com.ar

Salvador es una de las ciudades más importantes de Brasil, pero desde su fundación siempre fue una de las perlas del país. Fue la primera capital de la Brasil precolombina y, como los miles de turistas que pasean por el centro histórico de la ciudad, se pueden encontrar vestigios de esa época marcada por la desigualdad.
Había dos grandes lugares para vivir en la Salvador de mediados del Siglo XVI. La parte baja de la ciudad y el barrio Pelourinho. En la parte baja (como no podía ser de otra manera) vivían los esclavos y los pobres. Los que tenían que “ganarse el derecho a vivir” a fuerza de trabajo duro y jornadas interminables, que en muchos casos llevaban a la muerte.
En el Pelourinho vivía la aristocracia de la flamante capital de Brasil. Los reyes y los hacendados de la época paseaban por el barrio que, con el correr del tiempo, se transformó en un Patrimonio Histórico de la Unesco.
Por eso sus calles todavía rememoran a esas épocas llenas de lujos, aunque claro que el tiempo fue golpeando las paredes y las fue dejando, en algunos casos, con muy poco de esos años de gloria.
Pero el famoso barrio sigue siendo un punto turístico de atractivo sin igual. Aunque hay que saber bien por dónde moverse, porque fuera de la “zona permitida” ya no corren las mismas reglas. Equivocarse de calle no parece ser la mejor opción, ya que dentro de las intrincadas callecitas de adoquines los lugareños esperan por algún turista despistado.
Dentro del centro histórico la cosa es diferente, aunque también hay que estar atentos a la viveza de los vendedores. Las bahianas llegan a ofrecer regalos y fotos, pero terminan pidiendo algún que otro real por la gracia de pararse junto a los curiosos.
Pero el Pelourinho y el Mercado Central (la parte baja de la ciudad vieja) sólo reflejan la desigualdad de esos años. Desigualdad que se mantiene hasta hoy, pero con otros matices. Hoy los más pobres viven en las favelas, en las colinas, en la parte alta de los morros de Salvador y los pudientes se establecieron cerca del centro comercial de la metrópoli.  
A casi 500 años de la creación de Salvador (1.549), la diferencia entre pobres y ricos se mantiene. Ya no usan el ascensor como antes, pero mantienen esa brecha entre los que pueden y los que no. 
Elevador Lacerda
Casi a fines del Siglo XIX se mandó a construir en Salvador un ascensor para que los habitantes de la zona baja de la ciudad, lindante al Mercado Central, pudieran subir a la parte alta e ir a trabajar.
Ahora se transformó en una atracción turística, ya que el Mercado Central es uno de los puntos más visitados por quienes llegan al centro histórico de Salvador.
Con sus 72 metros de altura, el ascensor une la parte baja y la parte alta de esa zona de Salvador y recorrerlo es un buen paseo, sobre todo por la vista de parte del viejo puerto que ofrece desde la zona alta.

El Rey del Pop en el Pelourinho
A mediados de los 90, Michael Jackson llegó a Brasil para grabar el videoclip de la canción They don’t care about us y eligió dos ciudades del país para tomar imágenes: Río de Janeiro y Salvador.
En la ciudad carioca estuvo en una favela, mientras que en el norte brasileño se instaló en el Pelourinho, para grabar parte del video junto a la banda Odum, un ícono de la música bahiana.
Al Rey del Pop se lo ve en varias escenas en el balcón de una de las tantas casas del famoso barrio. Sin perder tiempo, los dueños del lugar hicieron una gigantografía con la cara del cantante y aprovecharon para vender todo tipo de merchandaising relacionado al fallecido músico.
Lo curioso es que después de la muerte de Michael Jackson se incrementó el número de visitas al video y, por ende, el número de turistas que visitan esa casa en el Pelourinho para tomarse una foto en donde estuvo el ídolo. 

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