Es modista y hace cartucheras para que niños carenciados inicien las clases

Viernes 24 de enero de 2020
“Es algo que comencé hace tiempo, pero cada año lo vuelvo a hacer”, contó Nina. | Foto: Facundo Correa
Caminar por las calles y mirar al otro. Sentir como propia la necesidad del que menos tiene y dejar huella al andar son las premisas con las que se mueve día a día Andrea ‘Nina’ Sanabria.
Su oficio es el de modista pero en el barrio Los Manantiales todos la conocen como “la señora de las cartucheras”. Es que desde hace dos décadas Nina usa su facilidad para la costura para ganarse el pan y además poder ayudar a que los niños tengan una cartuchera y útiles para comenzar las clases.
En pleno verano, cuando todos aún están de vacaciones, se dedica a recolectar retazos de tela de algunos de sus trabajos y otros fragmentos que consigue gracias a su esposo que es tapicero.
“Es algo que comencé hace tiempo pero cada año lo vuelvo a hacer”, dice a El Territorio en pleno proceso de corte y confección.
Ella misma se dedica a hacer un trabajo de campo para evaluar la situación y así ver a cuántos niños podrá ayudar. Recorre merenderos, barrios de la periferia de Posadas y esta vez fue hasta Gobernador Roca. “La idea es que llegue a los que más necesitan”, admite.
Como muchos ya la conocen por sus años de labor desinteresada en estas fechas empieza a recibir mensajes y donaciones: “¿Nina, vas a hacer las cartucheras, así veo en que te puedo ayudar?”, se repiten las consultas.
Lápices, biromes, marcadores, gomas, guardapolvos, cuadernos y reglas son otras de las donaciones que recepciona. “La idea es que no se llevan la cartuchera sola, sino que tengan algunos útiles”, cuenta mientras hilvana. “Todo es reciclado, algunas cosas usadas, pero en buen estado. Yo misma me encargo de lavar y poner todo a punto”, agrega entusiasmada al saber que un niño empezará las clases con algo confeccionado por sus manos. 
Pero este año decidió ir por más. A las cartucheras le sumará unas bandoleras. “Hay algunos que me piden ropa de gimnasia y como tengo tela voy a fabricar shorts”, apunta. Y cuando se le consulta el por qué decidió hacer esto de forma desinteresada en su tiempo libre, reconoce “veo la necesidad de los chicos y no puedo quedarme sin hacer nada. Uno siempre trata de ayudar. También empecé a dar clases de manualidades gratuitas a las madres para que ellas tengan un oficio y así consigan una salida laboral".
“Toda la familia sabe lo que hago y se suma a colaborar. Tengo dos hijas y el año pasado amanecimos tres noches con mate y café armando los kits. Por eso también este año empecé antes, porque hay mucha necesidad. A veces sigo hasta abril haciendo y entregando las cartucheras”, comenta.
Y aunque no recibe dinero alguno por este trabajo, la mayor paga está al ver a los pequeños sonrientes. “Los chicos quedan felices de poder tener una cartuchera nueva para la escuela. El primer día de clases veo que ellos pasan con su bandolera que hice acá y eso me pone feliz”, finaliza. 

Para colaborar

Nina recibe retazos de tela y cierres para las cartucheras y bandoleras. Además se puede colaborar con cuadernos, lápices, biromes, gomas, zapatos y guardapolvos usados en buen estado. El número de contacto es 3764-739353.

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