2026-11-01

En el agro, lo que complica y mata es la humedad

Producciones hortícolas quedaron al descubierto por rotura de plásticos y estructuras. Se incrementó también el ataque de hongos

Las frecuentes lluvias de octubre provocaron importantes pérdidas en las producciones hortícolas y frutales de Misiones. Además de los daños ocasionados por las tormentas, que rompieron plásticos, postes y techos, la elevada humedad favoreció enfermedades y podredumbre en cultivos sensibles. Las consecuencias también alcanzan a la ganadería, donde los productores deben movilizar los animales para preservar los pastizales y evitar que las corrientes de agua vuelvan intransitables los caminos rurales. La menor disponibilidad de algunos productos podría derivar en aumentos de precios para los consumidores.

En Colonia Santa Rita, de San Pedro, Ester Pereira observa con preocupación cómo las lluvias y los temporales destruyen parte de la producción de verduras de la que depende su familia. Un fuerte viento arrancó la cobertura de su invernáculo y dejó expuestas las plantas de tomate, morrón y repollo. “Vino la tormenta fuerte y destechó todo nuestro invernáculo, llevó con todo. Pero acá estamos todavía de pie”, indica a El Territorio mientras recoge con tristeza la cantidad de tomates que se echan a perder. Ester explicó que una o dos semanas a la semana lograban comercializar hasta dos cajas de tomate y de verduras en ferias y mediante ventas particulares. Ese ingreso, aunque modesto, resulta fundamental para sostener el hogar, especialmente porque la yerba mate atraviesa uno de sus peores momentos con precios por kilo de hoja verde que no les generan una rentabilidad suficiente. “Dependemos de esto porque nosotros no tenemos otros medios. La yerba tampoco da mucha rentabilidad por la forma en que pagan. Con la verdura, cada fin de semana que salimos a vender, algo sacamos”, contó.

En el vivero Piensa en Verde, ubicado en El Porvenir 1, de Posadas, las lluvias complicaron la producción de verduras. Su propietaria, María Núñez, explicó que todavía no pudieron recuperar la infraestructura destruida por una fuerte granizada en agosto, que dañó dos invernaderos y la huerta educativa.

“Estamos plantando al aire libre porque los insumos cuestan mucho y entonces no hay”, señaló Núñez, quien indicó que aún no pudieron reponer las carpas ni las medias sombras necesarias para proteger los cultivos.

En Andrade, el productor Emanuel Kunigk también advirtió sobre las consecuencias del exceso de humedad, que dificulta el manejo sanitario de las plantaciones y provoca pérdidas. Cultivos como el pepino, el zapallito y el repollo requieren controles para prevenir enfermedades, pero las precipitaciones impidieron realizar los tratamientos en condiciones adecuadas.

“Con tantos días de lluvia, no se puede aplicar, o se puede, pero casi que no es eficiente colocar un fungicida para el control de hongos o un insecticida para el control de insectos”, explicó Kunigk.

En uno de sus cuadros de pepino, el productor perdió prácticamente todas las hojas debido al avance de las enfermedades. Las plantaciones más nuevas resistieron mejor, aunque también resultaron afectadas. En el zapallito de tronco y el de cáscara de hierro apareció oídio, una enfermedad causada por hongos cuyo control se dificulta por las lluvias reiteradas.

El repollo también presenta riesgos de podredumbre por la acumulación de humedad entre sus hojas. A su vez, las condiciones climáticas condicionan las nuevas siembras de hortalizas de hoja previstas para las próximas fiestas. En cultivos como el tomate y el morrón, la humedad favorece la aparición de hongos que pueden afectar las plantas y pudrir los frutos.

Los efectos de las lluvias también se extendieron a la producción de duraznos. Según comentó el productor, familiares suyos dedicados a ese cultivo perdieron gran parte de la cosecha por la aparición de hongos y la imposibilidad de realizar los tratamientos sanitarios a tiempo. Parte de la fruta madura cayó de las plantas y no pudo comercializarse por los problemas de podredumbre.

En el sector ganadero, Roberto Comparín, gerente de la Cabaña Doña Magda, señaló que la caída de granizo pequeño del jueves 22 de octubre afectó principalmente a la zona urbana de Campo Grande. En los campos de la cabaña no se registraron daños por ese fenómeno, aunque las lluvias persistentes generan preocupación por el estado de los caminos y el cuidado de los pastizales.

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