2026-10-31

Guaraní sigue tropezando con la misma piedra

Sin ideas adentro, sin ideas afuera, la Franja no puede salir del fondo del fútbol argentino. Después de casi una década, el club de Villa Sarita está lejos de volver al Federal A

Parece que las temporadas de Guaraní tienen el mismo rumbo hace casi una década. Siempre se escucha que “el objetivo es el ascenso”, que “lo pide la historia y la camiseta”, que “te obliga el escudo”, pero la realidad es otra, hace muchos años.

La Franja no puede salir del fondo del fútbol argentino. Tuvo sus chances de volver después del duro golpe del descenso en 2018. El club de Villa Sarita ya sufrió en ese lapso de tiempo dos reestructuraciones del fútbol argentino. Volvieron los regionales, siempre complejos, siempre duros para los clubes y ahora se avecina un nuevo certamen, el torneo Argentino del Interior.

Seguramente Guaraní reciba su invitación por ser uno de los grandes de la región. Grande por lo hecho hace ya más de cuatro décadas, en esas campañas de los extintos torneos Nacionales, cuando la Franja se medía con los grandes, cuando le ganó al Independiente campeón del mundo, cuando goleó a Boca en Villa Sarita. Ya pasó. Los hinchas más chicos no conocen esas imágenes porque apenas hay un puñado de videos.

La crónica de la temporada es, entonces, la ilusión, el equipo que saca ventaja ante rivales inferiores, el equipo que apela a la mística de jugar en el Clemente Argentino Fernández de Oliveira, el equipo que se choca con uno mejor armado, con ideas y sucumbe ante la bronca de sus hinchas.

¿Hubo momentos diferentes? Sí. Las finales en 2019 y 2022 fueron producto de campañas en las que el equipo fue paso a paso, que ganó confianza, que aparecieron distintas figuras que le dieron un plus y que no se dio por detalles. Más polémica la del 2019 ante Central Norte de Salta, sin atenuantes la del 2022 frente a Juventud Antoniana.

Pero más allá de las derrotas, de los sinsabores, de la bronca, desde ese marzo de 2018 hasta este octubre/noviembre de 2026 la Franja parece estar estancada en ese círculo vicioso y sin ideas. La derrota en la serie ante La Picada dejó en claro que el equipo nunca tuvo ideas para jugar un mano a mano ante un rival que no se complicó, que fue simple pero efectivo y que en todo momento tuvo claro qué tenía que hacer.

Sin ideas afuera, porque al parecer está prohibido que alguien al frente del club piense que jugar un Regional no es una prioridad. Quizás la prioridad deberían ser las inferiores, poner en condiciones las instalaciones, generar el sentido de pertenencia en los más chicos.

El torneo Regional para los clubes es lo peor que les puede pasar en términos económicos. Muchos gastos, viajes, refuerzos, logística, etc. Prácticamente nulos ingresos. Ahí también cabe el valedero reclamo de quienes están al frente de los clubes de que el público solamente responde cuando al equipo le va bien. Esa no es una potestad, lamentablemente, sólo de Guarní. Les pasa a todos.

Pensar en un ascenso conlleva mucho más que armar un buen equipo, traer un buen DT y que se conjuguen lo que pasa adentro y lo que sucede afuera. Las condiciones tienen que estar dadas en lo deportivo, en lo económico y sobre todo en lo institucional. Que te llamen para un especial de AFA Estudio no es sinónimo de deudas saldadas, porque los faltazos a las reuniones importantes en algún momento tienen su peso.

Ya van nueve intentos. Van nueve golpes. Algunos fueron más duros que otros, no hay dudas. Uno significó que por primera vez el club tuviese elecciones, pero ni siquiera eso sirvió para que se replantee seriamente cuál era el objetivo deportivo no a un año y medio, sino a cinco, a diez y más.

Hace unos pocos días Excursionistas volvió a la Primera Nacional después de 54 años. No fue de un día para el otro, fue un proceso de un grupo de dirigentes que entendió que no había que buscar el ascenso sin antes tener las bases firmes. De la C a la B Metro y de la B Metro a la Primera Nacional. El proyecto era para 2030, pero se adelantó.

En Villa Sarita cambian los actores, cambian las maneras, cambian los jugadores, los técnicos, los dirigentes y la Franja sigue en el mismo lugar, hundida en el fondo del fútbol argentino, un lugar que lamentablemente se le hizo costumbre.

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