Las crecidas que afectaron a Misiones y que dejaron una huella en la población
La actual crecida del río Paraná, Iguazú y Uruguay, pone en relieve nuevamente la relación de la provincia con sus ríos y como marcan el pulso de los pueblos.
Desde la histórica crecida del Paraná en 1983 hasta el desborde extraordinario del río Uruguay en 2014, las inundaciones marcaron la vida de miles de misioneros. Evacuaciones masivas, barrios enteros bajo agua, rutas cortadas, ciudades aisladas y pérdidas económicas millonarias forman parte de una historia que atraviesa distintas generaciones y que grafica la relación de la provincia con sus ríos, los cuales forman parte de la identidad de Misiones.
El Paraná, el Uruguay y el Iguazú moldearon paisajes, impulsaron economías regionales y definieron la ubicación de pueblos y ciudades. Sin embargo, también protagonizaron algunos de los episodios más difíciles que recuerdan los habitantes de la provincia.
Las inundaciones forman parte de la memoria colectiva misionera con imágenes de familias evacuadas, viviendas cubiertas por el agua, escuelas convertidas en refugios y embarcaciones recorriendo calles anegadas. Algunas crecidas quedaron grabadas por su magnitud. Otras por el impacto social que provocaron. En conclusión, todas dejaron huellas. De los archivos de El Territorio, se pudo recuperar datos que nos recuerdan lo vivido en aquellos momentos.
Las inundaciones en Misiones
El primer antecedente de una gran crecida del río Paraná lo dejó el naturalista Moisés Bertoni, quien en 1905 registró en sus libros que el cauce de agua llegó a los 6,90 metros frente a su casa en Corpus. Desde 1910, cuando se construyó el puerto de Posadas, se fueron registrando las distintas crecidas
En 1929 del diario La Tarde, informó “Bajante del río” informaba que desde hacía tres días comenzaba a registrarse un descenso en el nivel de las aguas del río Paraná que había afectado las costas de Posadas. Aunque se trata de una referencia breve, el registro permite observar que las variaciones del río eran seguidas con atención por la comunidad misionera desde los primeros años del siglo XX.
En 1936 el Paraná llegó a 5,70, pero no hubo grandes afectaciones.
Entre diciembre de 1982 y julio de 1983 se vivió una de las mayores crecidas del río Paraná en la provincia. En el puerto de Posadas alcanzó los 7,07 metros y la crecida duró unos ocho meses. La ruta nacional 12 estuvo cortada en varios tramos por el desborde de los arroyos y hubo más de 2.000 personas evacuadas en Posadas. En Encarnación calles, casas y comercios quedaron anegados, y centenares de familias debieron evacuar sus hogares. Se contabilizaron más de 3.200 personas damnificadas, que fueron trasladadas a refugios provisorios. La creciente también dejó un saldo doloroso: una joven de 18 años perdió la vida al ser arrastrada por la corriente, mientras que sus hermanos lograron sobrevivir gracias al rescate oportuno. Más de 400.000 personas debieron ser evacuadas o autoevacuadas en las distintas provincias afectadas (Misiones, Corrientes, Chaco, Entre Ríos y Santa Fe).
11 de julio de 1983 el río Iguazú alcanzó un caudal récord de 33.000 m³/s. La fuerza del agua destruyó 2.800 metros de pasarelas, arrasó infraestructura cercana a la Garganta del Diablo y provocó una erosión severa que hizo perder entre el 40% y el 80% del suelo en varias islas.
En 1987 debido a las intensas lluvias, el Paraná alcanzó los 5,60 metros y sólo en Posadas hubo más de 800 evacuados. La zona baja de Encarnación fue completamente tapada.
Durante la crecida del Paraná de 1992, uno de los problemas más graves se registró sobre la ruta nacional 12. Los arroyos Yabebiry y Cuñá Pirú desbordaron y dejaron interrumpido el tránsito en sectores estratégicos. La magnitud del fenómeno llevó incluso a la intervención del gobierno nacional. El entonces presidente Carlos Menem visitó la provincia junto al gobernador Ramón Puerta para recorrer las zonas afectadas y anunciar medidas de ayuda. Paralelamente se gestionaban recursos internacionales para financiar obras que permitieran reducir el impacto de futuras crecidas.
En Junio de 1992, el río Iguazú registró otra de las mayores marcas históricas con aproximadamente 36.000 m³/s, dejando puentes cortados y miles de pobladores aislados en la región.
En 1993 el río llegó a medir en Posadas 5,28 metros y hubo más de 350 evacuados.
En 1997 el hidrómetro de Posadas llegó a marcar los 6,28 metros y se registraron más de 1.400 evacuados de las zonas ribereñas.
En 1998 el puerto de Posadas marcó 5,86 y hubo miles de evacuados.
Con el llenado del embalse de Yacyretá, en el 2011, el Paraná pasó los 10 metros. El río llegó a medir 10,86 en Posadas, dejando cientos de familias afectadas, que fueron relocalizadas.
En junio del 2013 la crecida del Paraná, provocó el encause de los arroyos Paranay y Piray Guazú, cortando el tránsito en la zona norte y dejando aislado a las localidades de Montecarlo, Caraguatay y Puerto Piray.
En junio del 2014, se dio la mayor crecida del río Uruguay, alcanzando los 22,60 metros, dejando a gran parte de El Soberbio bajo agua. Hubo más de 2.000 personas evacuadas y autoevacuados.
Paralelamente creció el río Paraná y se encausaron los arroyos Paranay y Piray Guazú, cortando el tránsito en la zona norte y dejando aislado a las localidades de Montecarlo, Caraguatay y Puerto Piray.
En junio del 2014, el caudal del Iguazú trepó fuertemente, obligando a retirar preventivamente las pasarelas y generando un impacto masivo en todo el circuito.
En octubre del 2023, se volvió a dar una nueva crecida del río Uruguay alcanzando los 19 metros. También se dio la crecida del río Paraná dejando nuevamente aislada a Montecarlo, Caraguatay y Puerto Piray, durante las jornadas del 30 y 31 de octubre.
También el Iguazú tuvo una crecida extraordinaria superó más de 10 veces el caudal habitual (llegando a unos 17.000 m³/s), desplazando tramos de las pasarelas de la Garganta del Diablo.
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INFORME DE DOMINGO: Desafíos de misioneros que conviven con los grandes ríos
Con colaboración de Rodolfo "Pocho" Ramírez, encargado del Archivo de El Territorio