Miami, en marzo, aparece en el calendario
La Copa Kenia abrió caminos
La experiencia terminó, pero las puertas que se abrieron mostraron todo lo que pueden ofrecer. Victoria “La Pelu” Sosa, Naomi Sosa, Maite Guridi y Maitena Delgado regresaron a Posadas después de participar en la Copa Kenia de básquet como refuerzos de Osos de La Salle de Perú y lo hicieron con más ganas que nunca de volver a entrenar, seguir creciendo y buscar nuevos desafíos.
El torneo disputado en Puerto Iguazú no solamente les permitió medirse con equipos de distintos países, sino que además les dejó dos invitaciones que alimentan sus sueños: en diciembre fueron convocadas para viajar a Perú y conocer el club, mientras que en marzo aparece la posibilidad de disputar un torneo en Miami.
Las cuatro jugadoras de Bartolomé Mitre vivieron una semana diferente, rodeadas de nuevas compañeras y enfrentando a rivales de buen nivel.
Naomi tuvo una destacada participación en la categoría U15 y terminó como goleadora de Osos de La Salle, mientras que La Pelu Sosa también se destacó en U13. El conjunto peruano, además, fue subcampeón en esa categoría, mientras que en U15 terminó en el cuarto lugar después de caer 71-16 ante Club Brisas en el partido por el tercer puesto. En semifinales había perdido 66-29 frente a Deportivo San José de Paraguay.
Pero para las cuatro misioneras, el resultado deportivo fue apenas una parte de lo vivido. El verdadero valor estuvo en compartir cancha con jugadoras de otros lugares, conocer otra dinámica de competencia y comprobar que el esfuerzo cotidiano puede abrir oportunidades fuera de la provincia.
“Naomi fue goleadora en U15, enfrentándose a equipos muy buenos y ganando experiencia ante conjuntos internacionales de nivel. Victoria también se destacó en U13. Volvieron con más ganas de entrenar y vieron que el esfuerzo y la dedicación tienen su fruto”, contó Diego Sosa, papá de ambas.
Después de la experiencia, las cuatro coincidieron en que volvieron con una motivación diferente. Según contó el padre, regresaron “muy agradecidas, con más ganas y hasta les gustó más el básquet”. La experiencia también les permitió valorar cuestiones que muchas veces forman parte de la rutina y que, al vivir una competencia internacional, adquieren otra dimensión.
El gimnasio, los entrenamientos, las prácticas de tiro, llegar con anticipación y sostener una rutina son algunos de los aspectos que las chicas pudieron observar de cerca durante la competencia. “Se dieron cuenta de lo importante que es entrenar, tener una rutina, ir al gimnasio, practicar tiro, estar una hora antes de los entrenamientos y entender la importancia de la disciplina”, explicó Sosa.
Para las familias, el torneo también se vivió a la distancia. Varios de los padres no pudieron viajar hasta Iguazú, pero siguieron cada partido a través de las transmisiones por YouTube. Así pudieron acompañar a sus hijas en cada presentación y compartir, aunque fuera desde lejos, una experiencia que comenzó con un mensaje desde Perú y terminó ampliando el horizonte de las cuatro jugadoras.
Invitación extensiva
Y justamente desde Osos de La Salle llegó la primera sorpresa después de la Copa Kenia. El club peruano invitó a las cuatro misioneras a viajar en diciembre para conocer sus instalaciones, compartir con el equipo y vivir desde adentro la realidad de la institución que las recibió como refuerzos durante el torneo.
“Estamos muy agradecidos. Vamos a hacer el esfuerzo para que puedan ir a Perú”, señaló Diego.
La segunda invitación fue todavía más lejos. Para marzo surgió la posibilidad de participar en un torneo en Miami, una propuesta que para las familias todavía tiene mucho de sueño, pero que ya forma parte de los objetivos que comenzaron a aparecer después de la Copa Kenia.
“Las chicas se lo merecen por el esfuerzo que hacen, por entrenar con frío o calor, estudiar y cumplir con todo. Ahora se abrió una puerta a Perú y otra a Estados Unidos, y es una locura”, agregó.
Comienzo con mucho esfuerzo
Detrás de esta historia hay, además, un crecimiento que permite dimensionar cuánto avanzaron las cuatro en poco tiempo. Hace aproximadamente tres años, Victoria, Naomi, Maite y Maitena daban sus primeros pasos en el básquet en Itaembé Guazú. Llegaron a Mitre con la intención de mejorar, encontraron allí un espacio de formación y fueron construyendo, entrenamiento tras entrenamiento, las condiciones que hoy les permiten competir ante jugadoras de otros países.
“Si miramos atrás, hace tres años la mayoría no sabía ni picar la pelota en Itaembé Guazú y hoy poder verlas disfrutar jugando un torneo internacional es una locura”, resumió Diego.
Ahora, el desafío vuelve a estar en Posadas. Las cuatro quieren retomar cuanto antes los entrenamientos con Mitre y aprovechar todo lo aprendido en Iguazú para seguir creciendo en el ámbito local. La experiencia también les permitió mirar un poco más lejos y entender que los sueños pueden comenzar en una cancha cercana y terminar en escenarios que hasta hace poco parecían imposibles.
Las chicas volvieron felices, con nuevas amistades, más experiencia y una motivación renovada. La Copa Kenia ya quedó atrás, pero para Victoria, Naomi, Maite y Maitena puede haber sido apenas el comienzo. Perú aparece en el calendario de diciembre y Miami, en marzo, como un sueño que empieza a tomar forma. Todo mientras que en el club Mitre, siguen trabajando para que aquellas cuatro chicas que llegaron desde Itaembé Guazú continúen creciendo y disfrutando del básquet.