2026-09-13

El hecho hizo revivir lo ocurrido en Santa Rosa

El tornado que el viernes golpeó distintos sectores de San Pedro ocurrió 17 años después del fenómeno que afectó Santa Rosa y Tobuna en 2009 que dejó un saldo de once víctimas fatales. José Antunes de Lima, director de Deportes de la Municipalidad, recorrió ayer las zonas dañadas y comparó el escenario con lo vivido entonces, cuando también estuvo al servicio de la comunidad. Esta vez, el relevamiento inicial alcanzó unas 30 viviendas, entre ellas dos o tres con destrucción total.

“Ayer, cerca del mediodía, un vecino me llamó porque una familia se había quedado sin techo. Pensamos que era una sola casa, pero cuando llegamos encontramos un desastre mucho más grande”, contó.

A medida que avanzaron por la zona, los trabajadores advirtieron que el viento había alcanzado numerosas propiedades. El panorama más grave apareció en el sector donde un agricultor perdió la vida y las ráfagas arrasaron todo lo que encontraron a su paso.

“En esa parte, el viento fue muy fuerte. La casa del hombre quedó totalmente destruida y su moto también. Lo que vimos ahí fue muy parecido al tornado de Santa Rosa”, comparó.

La Municipalidad de San Pedro organizó la asistencia desde las primeras horas posteriores al fenómeno y los grupos se distribuyeron en las diferentes picadas para llegar hasta los sectores más alejados y atender las necesidades inmediatas de las personas damnificadas.

“Primero llevamos agua y lonas para que las familias pudieran cubrir sus casas. Al día siguiente ya acercamos chapas y comenzamos a sacar los árboles que habían quedado sobre los caminos”, dijo.

En paralelo, operarios de Energía de Misiones repararon el tendido afectado por la caída de postes y cables. También se incorporó un equipo de Acción Social para realizar un relevamiento detallado que luego sería entregado a las autoridades municipales y provinciales.

“Anotamos cuántos chicos y cuántas personas había en cada casa. Necesitábamos conocer bien la situación para saber qué podía recibir cada familia y buscar una solución para sus problemas”, sostuvo.

Antunes de Lima ya había colaborado con la comunidad durante el tornado que afectó Santa Rosa y Tobuna en 2009. Aquel episodio dejó once víctimas fatales, más de 70 viviendas completamente destruidas y numerosas pérdidas de animales y galpones utilizados para la producción tabacalera.

“Lo de Santa Rosa fue mucho más amplio. Esta vez, la parte más fuerte avanzó por una franja de unos 300 metros. En ese sector arrasó con todo, pero el fenómeno de 2009 alcanzó una extensión mayor”, relató.

Los temporales registrados durante los últimos años habían llevado al municipio a mantener reuniones sobre prevención. Según indicó, los pronósticos advertían desde hacía más de tres meses sobre condiciones severas. Algunos vecinos incluso habían construido sótanos para resguardarse, aunque sólo podían utilizarlos si se encontraban en sus casas.

“Cada año tuvimos tormentas con viento y granizo que volaron techos, rompieron galpones e invernáculos y destruyeron plantaciones de eucaliptos. Todavía nos faltaban más recursos para poder ofrecerles a los vecinos”, dijo. 

 

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