“Lo material se recupera, pero la vida de mi tío no vuelve”
Tras el fuerte temporal con características de tornado en Cruce Caballero, la familia de Cristaldo De Mesio Montero comenzó a transitar una dolorosa etapa marcada por la despedida, la limpieza y las primeras reparaciones. Mientras las chapas y la colaboración de vecinos y desconocidos permiten reconstruir parte de lo perdido, Miguel Ángel Bareiro, sobrino de la víctima, remarcó que ninguna ayuda material puede reparar la ausencia de su tío.
“Lamentablemente perdimos la vida de mi tío. No lo digo porque era mi pariente, pero era un buen muchacho y pueden preguntarle a cualquiera de los vecinos”, expresó Bareiro, al recordar al hombre que vivía solo en la propiedad arrasada por el fenómeno.
Miguel se encontraba trabajando cuando ocurrió el tornado y desconocía lo sucedido. Mientras regresaba, una mujer se acercó para preguntarle dónde velarían a su tío y, de esa manera inesperada, se enteró de la tragedia. Al ingresar a la zona encontró numerosos vehículos, personas movilizadas y los daños en las casas de sus familiares.
“Para mí fue algo chocante porque no sabía nada. Me enteré en el camino, cuando una señora me preguntó dónde iban a velar a mi tío. Cuando llegué, vi todo el movimiento y el techo de la casa de mi papá y de mi hermano ya no estaba”, recordó.
Su padre presenció la fuerza del viento y observó cómo un pino se dirigía hacia la vivienda, aunque luego cambió de dirección. Decidió permanecer en silencio para no asustar a su esposa, quien tiene una discapacidad motriz y visual, ni al resto de la familia. Pese a los destrozos, ninguno resultó herido.
“Mi papá vio todo, pero no quiso decir nada para no asustar a mi mamá y a mi hermano. La planta de pino venía hacia la casa y, por suerte, el viento giró y llevó todo para el otro lado”, contó.
Las propiedades de su padre y su hermano perdieron los techos, por lo que el agua alcanzó muebles y otras pertenencias. En la vivienda de Miguel voló una chapa, que pudo ser colocada nuevamente con la ayuda de integrantes de una iglesia. El sábado habían cubierto los sectores afectados y, durante la jornada siguiente, comenzaron a llegar los materiales para avanzar con las reparaciones.
“Ayer trajeron unas carpas y las pusieron arriba para que, si volvía a llover, ayudaran un poco. Hoy llegó el intendente con chapas y ya están trabajando. Hay que agradecer porque están ayudando y poniéndose las pilas”, destacó.
La solidaridad también resultó fundamental durante los primeros momentos. El camino había quedado bloqueado por los árboles, pero vecinos y personas que la familia no conocía comenzaron a cortar ramas y despejar el paso para que la Policía pudiera ingresar. Más tarde, una hermana de Miguel buscó a Demencio entre los gajos hasta encontrarlo sin vida en medio de la plantación de yerba.
“Hubo gente que yo nunca había visto. Llegaron, encontraron todo el camino trancado y empezaron a cortar y sacar los árboles para que la Policía pudiera entrar hasta acá y levantar el cuerpo”, relató.
Entre los restos también localizaron al gato de Demencio y a su perro, que regresó con el pecho inflamado por un posible golpe. La motocicleta quedó destruida, mientras que algunos muebles y objetos familiares podrán recuperarse. En las viviendas cercanas, tanto sus padres como los demás animales se encuentran fuera de peligro.
“Lo material, más tarde, uno lo recupera. Lo que ya no se recupera es la vida de mi tío”, resumió Bareiro.